Longanizas al vino, receta de Joseba Arguiñano
Cómo preparar longanizas a estilo tradicional con una salsa de vino blanco irresistible
Con unas longanizas frescas de pollo, cebolla, ajo y un poco de vino blanco, puedes preparar un plato casero de los que se disfrutan hasta la última gota de salsa. Y es que, cuando la carne queda doradita y se mezcla con una cebolla bien pochada y la salsa de vino, cuesta resistirse a acompañarla con un buen trozo de pan.
Para preparar esta receta de longanizas al vino de Joseba Arguiñano, comenzamos dorando las longanizas en la sartén para aprovechar después la grasa y los jugos que dejan para cocinar las verduras. Al añadir el vino blanco, todos esos sabores se mezclan y forman una salsa estupenda para servir por encima de la carne.
La preparación no tiene mucho misterio y, como se hace prácticamente todo en la misma sartén, tampoco tendrás que preocuparte por ensuciar de más la cocina. Una opción muy práctica para resolver la comida del día a día con ingredientes sencillos y un resultado que invita a repetir.
Ingredientes
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2 cucharadas de aceite de oliva
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500 gramos de longaniza de pollo
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200 gramos de cebolla
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3 dientes de ajo
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sal
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3 hojas de laurel
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8 granos de pimienta (al gusto)
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200 mililitros de vino blanco
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
5 m
Cocinado
20 m
Tiempo total
25 m
Alérgenos
Sulfitos
Paso a paso
Dora las longanizas en la sartén
Calienta las dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, incorpora las longanizas de pollo del Lidl y dóralas durante unos 5 minutos, girándolas para que se cocinen por todos lados. No es necesario que estén completamente hechas por dentro todavía, ya que terminarán de cocinarse con la salsa. Cuando tengan un bonito tono dorado, retíralas y resérvalas en un plato.
Pocha la cebolla y el ajo en la misma sartén
Pela los 200 g de cebolla y córtala en juliana fina. Pela también los tres dientes de ajo y pícalos finamente.
Vuelve a poner la sartén al fuego medio-bajo y aprovecha el aceite y los jugos que han quedado de cocinar las longanizas. Añade la cebolla y el ajo junto con una pizca de sal. Cocina durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté blanda y transparente.
Añade el resto de los ingredientes y reduce
Cuando la cebolla esté bien pochada, incorpora las tres hojas de laurel y los ocho granos de pimienta. Devuelve las longanizas a la sartén y vierte los 200 ml de vino blanco. Sube el fuego durante unos minutos para que comience a reducirse.
Cuando el vino haya reducido ligeramente, baja el fuego y tapa la sartén. Cocina durante unos 5 minutos más, vigilando que la salsa no se consuma demasiado.
Comprueba que las longanizas estén completamente cocinadas en su interior; si son gruesas, pueden necesitar unos minutos más.
Sirve las longanizas con su salsa
Retira la sartén del fuego y deja reposar el conjunto un par de minutos. Sirve las longanizas al vino calientes, acompañadas de la cebolla y la salsa.
Consejos y trucos
Si al terminar la cocción ves que la salsa tiene demasiado líquido, retira las longanizas para evitar que queden secas y deja que el vino reduzca unos minutos más con la sartén destapada. Después, vuelve a incorporar la carne para que se caliente. Evita añadir harina directamente para espesar la salsa, ya que puede formar grumos y cambiar la textura de la salsa.
Si el sabor del vino resulta demasiado fuerte, deja cocinar la salsa unos minutos más a fuego suave para que pierda intensidad. Si aun así queda muy concentrada para tu gusto, añade un pequeño chorrito de agua y mezcla bien. Es preferible corregirla poco a poco para no diluir demasiado los jugos de la carne y la cebolla.
Si te sobra salsa, ¡no la tires! Puedes utilizarla para acompañar unas patatas cocidas, un poco de arroz blanco o incluso una pechuga de pollo a la plancha. También puedes añadirla a unas verduras salteadas para darles más sabor. Guárdala junto con las longanizas siempre que sea posible, ya que la carne ayudará a mantener el conjunto jugoso al recalentarlo.
Preguntas y respuestas
¿Puedo preparar las longanizas al vino con antelación?
Por supuesto. De hecho, las longanizas al vino son parte de esas recetas que mejoran con el reposo al permitir que la carne absorba mejor el sabor de la salsa. Puedes cocinarlas unas horas antes y guardarlas en la nevera una vez se hayan enfriado. Para servirlas, caliéntalas a fuego suave con la salsa y, si se ha espesado demasiado, añade un poco de agua para recuperar su textura y solucionado.
¿Cómo sé si las longanizas de pollo están bien cocinadas?
El tiempo depende del grosor de las piezas, por lo que no conviene guiarse únicamente por los minutos indicados. Comprueba que el interior esté completamente cocinado y, si utilizas un termómetro de cocina, que alcance los 74°C en el centro.
¿Con qué acompañar las longanizas al vino?
La clave está en elegir bien una guarnición que aproveche la salsa. Las patatas asadas o cocidas, el arroz blanco y el puré de patatas combinan especialmente bien con estas longanizas al vino, por ejemplo. También puedes servirlas con verduras salteadas si buscas una comida más ligera. Y, por supuesto, si eres de los que disfrutan mojando pan en la salsa, procura que no falte un buen trozo de éste en la mesa.