Medallones de carne de conejo con salsa de tomate asado, de Karlos Arguiñano
Una forma distinta de disfrutar la carne de conejo con una salsa casera
Karlos Arguiñano prepara unos medallones de carne de conejo con salsa de tomate asado, una receta fácil de hacer que demuestra la versatilidad de esta carne blanca.
La carne de conejo destaca por ser magra y por su bajo contenido en grasa. Además, aporta proteínas, vitaminas y minerales, lo que la convierte en una opción muy interesante para incorporar al menú semanal. Una receta sencilla y rápida para disfrutar de una de las carnes más apreciadas de la cocina tradicional.
Ingredientes
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16 medallones de carne de conejo
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2 dientes de ajo
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aceite de oliva virgen extra
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sal
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pimienta negra
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1 cucharadita de tomillo
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perejil
Para la salsa de tomate asado:
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3 tomates medianos
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1 cabeza de ajo
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30 gramos de pulpa de pimiento choricero
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2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
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1 cucharada vinagre
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16 hojas de albahaca
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sal
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
50 m
Tiempo total
1 h 5 m
Paso a paso
Prepara la salsa de tomate asado
Para la salsa de tomate asado, pon los tomates y la cabeza de ajo en una fuente apta para el horno.
Sazona, mójalos con el aceite y hornea (con el horno previamente caliente) a 180 ºC durante 40 minutos.
Deja templar, retira la piel de los tomates y pásalos al vaso de la batidora. Agrega los ajos pelados.
Incorpora la carne de pimiento choricero, el vinagre y las hojas de albahaca. Tritura y rectifica de sal. Reserva.
Haz un aceite aromatizado con ajo y tomillo
Para el aceite de ajo y tomillo, pela los dos ajos, pícalos finamente y ponlos en un bol.
Añade el tomillo y 4 cucharadas de aceite de oliva aproximadamente.
Mezcla bien.
Cocina los medallones de conejo a la plancha
Salpimienta los medallones de conejo y pincélalos con la mitad del aceite de ajo y tomillo.
Cocínalos en la plancha a fuego moderado durante 2 minutos aproximadamente. Dales la vuelta, pincélalos de nuevo y cocínalos durante otros 2 minutos, hasta que cojan un bonito color dorado.
Sirve los medallones de carne de conejo con salsa de tomate asado
Sirve la salsa de tomate asado en el fondo del plato y coloca encima 4 medallones por ración.
Decora el plato con una hoja de perejil.
Consejos y trucos
La carne de conejo tiene poca grasa y una cocción excesiva puede hacer que pierda jugosidad. Bastan unos minutos por cada lado para conseguir una carne tierna.
Saca la carne de la nevera unos minutos antes de cocinarla. Así se atempera y se hace de manera más uniforme.
Para hacer el aceite de tomillo puedes usar el fresco o en seco.
Los tomates pera o rama maduros son una buena elección para preparar la salsa. Al asarlos concentran sus azúcares naturales y adquieren un sabor más intenso.
La salsa de tomate asado se conserva en la nevera durante tres o cuatro días y también puede congelarse.
La cabeza de ajo asada aporta un sabor mucho más suave y dulce que el ajo crudo.
La albahaca pierde parte de su aroma con cocciones largas. Por eso es mejor incorporarla al final y triturarla junto con el resto de ingredientes.
Mientras cocinas el conejo, puedes poner la salsa en una cazuela a fuego suave para que se mantenga caliente hasta la hora de servir.
Puedes preparar la salsa de tomate asado con antelación. Aguanta varios días en la nevera y también combina muy bien con pasta, verduras o pescados.
Si te sobra aceite de ajo y tomillo, guárdalo para aliñar unas patatas asadas en freidora de aire o dar más sabor a otras carnes blancas.
Preguntas y respuestas
¿Qué parte del conejo se utiliza para hacer medallones?
Los medallones suelen obtenerse del lomo de conejo deshuesado, una de las partes más tiernas y apreciadas.
¿Con qué acompañar los medallones de carne de conejo?
Estos medallones combinan muy bien con patatas asadas, arroz blanco, verduras a la plancha o una ensalada. También pueden servirse con puré de patata o con unas verduras salteadas al wok con salsa de soja.
¿Cómo conservar los medallones de conejo?
Una vez cocinados, pueden guardarse en un recipiente hermético dentro de la nevera durante dos o tres días. Para calentarlos, basta con hacerlo a fuego suave junto con la salsa para evitar que la carne se reseque.