Merengue italiano, receta de Joseba Arguiñano
El merengue italiano se diferencia del francés en su consistencia dura y brillante, que no se desmonta. Esa característica lo hace ideal para cubrir y decorar tartas o para tostar.
Para elaborar un merengue italiano perfecto, primero se prepara un almíbar con agua y azúcar que se vierte caliente sobre las claras mientras se montan con una varilla eléctrica.
Aprende cómo preparar este merengue italiano con la receta de Joseba Arguiñano y utilízalo para recetas como la tarta de limón o lemon pie o las típicas carolinas de Bilbao.
Ingredientes
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60 mililitros de agua
-
200 gramos de azúcar
-
100 mililitros de clara de huevo
Raciones
1
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
10 m
Tiempo total
20 m
Alérgenos
Huevos
Paso a paso
Prepara el almíbar
Calienta el azúcar con el agua en una sartén o cazo hasta que alcance los 121 ºC (punto bola blanda).
Si no tienes termómetro, puedes fijarte en su consistencia: en ese punto el almíbar formará burbujas más lentas y espesas al hervir y si lo tocas (¡con cuidado!) se quedará pegado en los dedos.
Monta las claras ligeramente
Coloca las claras en un bol y móntalas un poco con ayuda de una varilla eléctrica.
Vierte el almíbar en las claras y termina de montar
Vierte el almíbar poco a poco en forma de hilo sobre las claras y continúa montándolas a velocidad alta hasta que queden firmes y brillantes y se atemperen.
Ahora ya puedes utilizar tu merengue italiano para tus recetas.
Consejos y trucos
Puedes añadir unas gotas de limón o vinagre para ayudar a que la consistencia sea más estable.
Preguntas y respuestas
¿Por qué se llama punto bola blanda?
Se llama así porque cuando el almíbar alcanza ese punto su consistencia permite hacer una bola blanda con los dedos.
Para hacer esta prueba lo más segura posible lo mejor es mojar los dedos con agua fría antes de tocar el almíbar para no quemarse.
¿Cómo se que he terminado de montar el merengue?
Habrás terminado de montar el merengue cuando puedas dar la vuelta al bol y permanezca pegado al bol, sin caerse.