Pollo a la jardinera
Un guiso tradicional de pollo en salsa al estilo de la abuela con muchas verduras
El pollo a la jardinera es uno de esos guisos caseros de toda la vida. Se prepara con pollo y una buena variedad de verduras que, además de aportar sabor, color y jugosidad, también son las responsables de su característico nombre. Y es que la expresión a la jardinera hace referencia precisamente a esa mezcla de vegetales que recuerda a un jardín lleno de colores.
El secreto de esta receta está en cocinar todos los ingredientes a fuego lento para que los sabores se mezclen poco a poco y se forme una salsa deliciosa y equilibrada.
Además, se trata de una elaboración muy versátil que admite pequeñas variaciones y muchas combinaciones diferentes según los gustos de cada casa. Así que, si buscas una receta fácil, económica y llena de sabor, el pollo a la jardinera es una apuesta segura para cualquier época del año en la que podrás aprovechar las verduras de temporada.
Ingredientes
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4 muslos de pollo
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1 cebolla
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3 dientes de ajo
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2 zanahorias
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1/2 pimiento rojo
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100 gramos de guisantes
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2 tomates rallado
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1 hoja de laurel
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100 mililitros de vino blanco
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200 mililitros de agua
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aceite de oliva virgen extra
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sal
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
35 m
Tiempo total
50 m
Alérgenos
Sulfitos
Paso a paso
Dora el pollo
Calienta un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia. Sala ligeramente los muslos y contramuslos de pollo e incorpóralos cuando el aceite esté caliente. Marca el pollo por todos sus lados hasta que tome un tono dorado (sin llegar a cocinarlo por dentro). Una vez dorado, retira de la cazuela y reserva en un plato.
Cocina las verduras
En la misma cazuela para aprovechar los jugos que ha dejado el pollo, añade la cebolla, los ajos, las zanahorias y el pimiento rojo, todo ello cortado en dados pequeños.
Cocina las verduras durante unos minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando para que se pochen poco a poco. Cuando comiencen a ablandarse, incorpora el tomate rallado y sigue cocinando hasta que pierda parte de su agua y se integre con el resto de los ingredientes. Añade en último lugar los guisantes (pueden ser congelados).
Incorpora los líquidos y el pollo
Vierte el vino blanco y deja cocinar durante unos minutos para que el alcohol se evapore completamente. A continuación, incorpora el agua, remueve suavemente y devuelve el pollo a la cazuela junto con los jugos que haya soltado durante el reposo.
Potencia el sabor de la salsa y cocina el pollo
Termina por añadir la hoja de laurel y el Avecrem pollo para enriquecer la salsa. Tapa la cazuela y deja cocinar a fuego medio-bajo durante aproximadamente 15 minutos, suficiente para que el pollo termine de cocinarse y absorba todos los sabores de las verduras y el caldo.
Sirve el pollo en salsa
Una vez que el pollo esté tierno y la salsa haya concentrado todo su sabor, retira la hoja de laurel y sirve el pollo a la jardinera bien caliente acompañado de las verduras y abundante salsa.
Consejos y trucos
Aunque pueda parecer un paso secundario, marcar bien el pollo antes de cocinarlo junto con la salsa es fundamental para conseguir un resultado más sabroso. El dorado da ese toque caramelizado a la carne, pero también ayuda a que la salsa tome más sabor.
Intenta que todos los trozos de zanahoria, cebolla y pimiento tengan un tamaño parecido para que se cocinen, dentro de lo posible, al mismo tiempo.
Como ocurre con muchos platos de cuchara, el pollo a la jardinera mejora con el reposo, incluso suele estar más rica al día siguiente. Así que, una vez apagado el fuego, deja que repose mínimo entre cinco y diez minutos antes de servir para que los sabores terminen de asentarse.
Además, se conserva muy bien en la nevera, por lo que es ideal para preparar en mayor cantidad y dejarla lista para disfrutar de una comida completa y nutritiva en cualquier momento, sin perder calidad ni sabor.
Preguntas y respuestas
¿Con qué acompañar el pollo a la jardinera?
El pollo a la jardinera combina genial con arroz blanco, patatas cocidas, puré de patata o incluso pasta corta, guarniciones que ayudan a aprovechar la salsa y convierten el plato en una comida completa y mucho más saciante.
También resulta ideal acompañarlo con una ensalada fresca e, imprescindible, ¡con una buena barra de pan!