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Receta de Conejo asado al romero

Receta de Conejo asado al romero

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Receta de conejo asado al romero, un plato de carne macerada y asada con pimientos, patatas, cebolletas y romero, acompañado de una ensalada, de Enrique Fleischmann. 

Ingredientes para un conejo asado al romero
  • 1 conejo
  • 2 patatas
  • 2 pimientos rojos
  • 2 cebolletas
  • 3 dientes de ajo
  • 6 hojas de lechuga
  • 20 ml de vinagre de Jerez
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta
  • nuez moscada
  • 1 ramita de romero
  • tomillo picado
  • perejil picado
Elaboración de la receta de conejo asado al romero

Para macerar el conejo, pon en un bol un buen chorro de aceite, las hojas de la ramita de romero y una pizca de tomillo picado. Pica un diente de ajo y agrégalo. Sazona y mezcla. Abre el conejo por la mitad, y úntalo (por dentro y por fuera) con el aceite de hierbas.

Recorta las esquinas de las patatas, pártelas por la mitad y colócalas en vertical en una bandeja apta para el horno. Pon encima el conejo, añade una pizca de pimienta y coloca las cebolletas y los pimientos a un lado bañados con un chorrito de aceite. Asa todo a 180ºC, durante 30-35 minutos. Reserva.

Retira la piel de los pimientos asados y córtalos en juliana, corta las cebolletas a lo largo y fríe todo en una sartén con un chorro de aceite. Añade un poco de ralladura de nuez moscada y reserva.

Para hacer la vinagreta, lamina dos dientes de ajo y dóralos en un cazo. Ponlos en un bol un bol, añade el vinagre y un chorro de aceite.

Coloca las hojas de lechuga en una fuente amplia y pon encima el conejo asado al romero con sus patatas. Aliña con la vinagreta y acompaña con los pimientos y las cebolletas. Incorpora una pizca de perejil picado sobre las verduras y sirve.

Consejo

El mejor conejo es uno blanco, gordo, no demasiado joven porque tendrá poco sabor, ni demasiado viejo porque será seco y duro. Y por supuesto, que no esté pasado; no debe estar ni amarillento ni descolorido, su piel debe ser brillante y elástica. Si lo compramos sin piel. Reconoceremos su juventud por el tamaño y sobre todo por la fragilidad de sus orejas, que se desgarran fácilmente.