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Gardenia

Gardenia

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Conocida como símbolo de la gracia femenina, la sutileza y el mérito artístico, la gardenia es una de plantas de origen chino más hermosa y fragante que nos podemos encontrar. A continuación os damos los detalles de sus características y cuidados. 

Nombre común: Gardenia

Nombre científico: Gardenia jasminoides

Origen: China

Familia: Rubiaceae

Ubicación: Interior y exterior

Floración: Primavera - verano

Luz: Semisombra

Riego: Abundante, la tierra debe estar siempre húmeda.

Abono: En primavera y verano cada 15 días acompañado de fertilizante líquido.

Descripción de la gardenia

La gardenia se trata de un arbusto de hoja perenne originaria de China. Sus hojas de color verde claro son acompañadas con flores blancas, parecidas a las rosas, con un perfume intenso y agradable capaz de aromatizar toda la estancia. A la gardenia no le gusta el sol directo, pero sí la luminosidad, por lo que es mejor situar la planta en el alféizar de las ventanas orientadas al oeste durante el verano y al sur durante el invierno.

Sus riegos deben ser abundantes, la tierra debe estar húmeda siempre, y acompañarla con un abonado cada 15 días en primavera y verano. Además, se le puede añadir al agua un fertilizante líquido. Al igual que las azaleas o las hortensias requiere un sustrato ácido. Si nuestro suelo no es lo suficientemente ácido lo completaremos con un abono específico para hortensias y azaleas. 

Consejos sobre la gardenia

En invierno deberemos introducir la planta al interior puesto que no soporta las heladas y deberemos trasplantarla antes de que comiencen a brotar las flores con cuidado de no dañar las raíces. Además, para su multiplicación lo haremos por esquejes en primavera. Por desgracia, a la gardenia le afectan diversas plagas y enfermedades como la mosca blanca, la cochinilla, el pulgón, la araña roja y diversos hongos. Por ello, es importante mantener un control constante sobre la planta. 

Si a nuestra planta se le caen los botones de flor antes de abrirlas o sus hojas amarillean se puede deber a unas temperaturas excesivamente altas, un ambiente seco y falto de luz o por falta de riego. Si por el contrario regamos esta planta en exceso, puede perder las hojas y secarse las ramas.