Bizcocho de acelgas y frutos secos, receta de Karlos Arguiñano
Un bizcocho de color verde intenso con anacardos y con una miga tierna y húmeda
El éxito del bizcocho de zanahoria demuestra que las verduras también tienen cabida en la repostería. Este bizcocho de acelgas y frutos secos de Karlos Arguiñano lleva la idea un paso más allá y recuerda al popular carrot cake o tarta de zanahoria.
Una receta sorprendente en la que las acelgas aportan jugosidad y un llamativo color verde sin dejar rastro de su sabor vegetal. El resultado es un bizcocho esponjoso, de miga tierna y húmeda, perfecto para disfrutar en el desayuno, la merienda o para acompañar el café.
Ingredientes
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200 gramos de acelgas enteras
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200 gramos de azúcar
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3 huevos
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170 gramos de harina de repostería
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16 gramos de levadura química
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70 gramos de mantequilla a punto de pomada + 10 g para el molde
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50 gramos de anacardos
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40 mililitros de orujo
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1 naranja (la ralladura)
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1 limón (la ralladura)
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2 cucharaditas de canela
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2 cardamomos
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1 cucharadita de jengibre en polvo
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2 cucharaditas de semilla de amapola
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sal
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
50 m
Tiempo total
60 m
Alérgenos
Huevos
Gluten
Leche
Frutos de cáscara
Paso a paso
Prepara la masa del bizcocho
Casca los huevos en el vaso de la batidora. Incorpora la mantequilla, el orujo, el azúcar, la ralladura de naranja y de limón, la canela, las semillas de los cardamomos y el jengibre.
Limpia las acelgas, trocéalas y añádelas. Tritura bien y pasa todo a un bol.
Agrega la harina y la levadura, los anacardos y las semillas de amapola. Mezcla bien con suaves movimientos envolventes.
Hornea el bizcocho de acelgas y frutos secos
Unta con mantequilla el interior del molde. Introduce la masa y distribúyela de modo homogéneo, si es necesario, empleando la espátula.
Hornea (con el horno precalentado) a 170 ºC, (con calor arriba y abajo) durante 50-55 minutos.
Sirve el bizcocho de acelgas y frutos secos
Retira el bizcocho del horno y deja que repose durante 10 minutos.
Desmolda y deja enfriar sobre una rejilla.
Sirve en porciones.
Consejos y trucos
Puedes añadir a este bizcocho otras especias, como pimienta de Jamaica u otras semillas, como las de lino.
En cuanto a los frutos secos, puedes sustituir los anacardos por otros: avellanas, pistachos, nueces…
Utiliza las hojas más tiernas de las acelgas y retira los tallos más gruesos. Así conseguirás una textura más fina y un sabor más suave en el bizcocho.
Seca bien las acelgas después de lavarlas. El exceso de agua puede alterar la proporción de líquidos y afectar a la miga.
No te preocupes por el sabor vegetal. Las especias, los cítricos y los frutos secos hacen que las acelgas aporten humedad y color, pero pasen prácticamente desapercibidas.
Incorpora la harina con suavidad para mantener el aire de la mezcla. Un exceso de batido puede dar lugar a un bizcocho más compacto.
Comprueba la cocción con una brocheta o un palillo. Si sale limpio, el bizcocho está listo.
Deja que el bizcocho se enfríe completamente sobre una rejilla antes de cortarlo. La miga termina de asentarse y resulta más tierna.
Se conserva jugoso durante varios días si lo guardas bien tapado. Incluso suele estar más rico al día siguiente, cuando los aromas de las especias se han integrado mejor.
Preguntas y respuestas
¿Se nota el sabor de las acelgas en el bizcocho?
Esta es una de las dudas más habituales al preparar un bizcocho de acelgas. La respuesta es no. Aunque las acelgas aportan humedad y un llamativo color verde a la masa, su sabor queda prácticamente enmascarado por el resto de ingredientes.
Los cítricos, las especias y los frutos secos equilibran el conjunto y suavizan los matices vegetales. De hecho, si se sirve sin revelar su ingrediente principal, muchas personas pensarían que están comiendo un bizcocho tradicional aromatizado con limón o vainilla.
Aunque en España pueda parecer una combinación poco habitual, los bizcochos dulces elaborados con hojas verdes son una tendencia muy extendida en países de Europa del Este y Oriente Medio. Allí, ingredientes como las acelgas o las espinacas se utilizan desde hace años en repostería para aportar jugosidad y color natural a la masa.