Las mejores cortinas para mantener el calor dentro durante el invierno
Para mantener el calor dentro de casa debes elegir las cortinas adecuadas.
El invierno es una época ideal para relajarse, pasar tiempo con los seres queridos y disfrutar al máximo del calor de casa. Pero cuando las temperaturas bajan, muchas veces notamos que el frío se cuela por las ventanas y, aunque subamos la calefacción, la casa sigue sin sentirse realmente acogedora.
Una forma sencilla y muy efectiva de mejorar el confort térmico es elegir las cortinas adecuadas. No solo decoran y dan personalidad a una habitación, sino que también pueden ayudar a mantener el calor dentro y reducir la entrada de aire frío. Si estás pensando en renovar las cortinas para este invierno, aquí te contamos cuáles son los mejores tipos, sus ventajas y algunos consejos para acertar con la elección.
¿Por qué las cortinas ayudan a mantener el calor?
Las ventanas son uno de los puntos por donde más se pierde calor en una vivienda. Incluso con buenos cristales, siempre hay cierta transferencia de temperatura entre el exterior y el interior. Las cortinas de invierno funcionan como una barrera extra que:
- reduce las corrientes de aire frío,
- ayuda a conservar el calor que generan radiadores, estufas o aire acondicionado,
- y aporta una sensación visual de “abrigo” y calidez.
No hace falta hacer grandes reformas para notar la diferencia: a veces, cambiar un visillo fino por una cortina más gruesa ya transforma la sensación térmica de la habitación.
Cortinas opacas con aislamiento
Uno de los tipos más eficaces de cortinas de invierno son las cortinas opacas, especialmente cuando vienen con aislamiento térmico. Están diseñadas para: mantener el frío fuera, bloquear la luz exterior, y conservar el calor dentro de la habitación.
Estas cortinas suelen estar confeccionadas con tejidos densos o con varias capas. Algunas llevan un revestimiento especial en la parte trasera que ayuda a reflejar la temperatura hacia el interior. Son ideales para: dormitorios (sobre todo si trabajas de noche y duermes de día), salones que dan a la calle, habitaciones que dan a orientaciones muy frías.
Además de la parte térmica, las cortinas opacas aportan privacidad total y son perfectas si no quieres que se vea nada desde fuera por la noche.
Cortinas de gran peso
Si quieres aislarte realmente del frío, las cortinas de gran peso son otra gran solución. Están hechas de materiales gruesos, como telas pesadas, mezclas con lana o tejidos de tapicería, pensados para: retener el calor, bloquear el frío, y también amortiguar el ruido exterior.
Son muy recomendables si vives en una zona con inviernos crudos o en una calle con mucho tránsito. Además, las encuentras en una enorme variedad de estilos, colores y texturas, añaden una sensación inmediata de “calor visual” a la habitación, y ayudan a crear un ambiente más íntimo y recogido.
Un truco sencillo es combinar un visillo más ligero para el día con cortinas pesadas para la noche. Durante el día dejas entrar la luz natural, y al caer el sol cierras las cortinas pesadas para conservar el calor.
Cortinas forradas térmicamente
Las cortinas forradas térmicamente son otra opción muy interesante para mantener tu casa cálida y acogedora en invierno. En este caso, la cortina suele ser de un tejido normal (algodón, lino, poliéster decorativo) pero lleva un forro interior especialmente diseñado para: reflejar el calor hacia el interior, reducir la pérdida de temperatura a través del cristal, bloquear parte de la luz y amortiguar algo de ruido.
La ventaja de este tipo de cortinas es que no renuncias al estilo: puedes elegir estampados, colores claros o telas más decorativas, y el forro hace el trabajo “invisible” de aislamiento.
Son ideales para salones y comedores, donde quieres un ambiente agradable durante el día, pero también comodidad térmica por la noche.
Cortinas de invierno transparentes
Quizás te gusta que entre la luz, incluso en invierno, y no quieres un ambiente demasiado oscuro. En ese caso, las cortinas de invierno transparentes son una buena alternativa. Están hechas de materiales ligeros y translúcidos que: dejan pasar la claridad del día, pero ayudan a frenar un poco el frío que llega desde la ventana.
Algunas incluyen un forro ligero o fibras especiales que aportan un extra de aislamiento sin perder luminosidad. Puedes usarlas solas en habitaciones menos frías o combinarlas con cortinas más pesadas que solo cierras por la noche o en los días de mucho viento.
Son perfectas para: cocinas con buen sol de invierno, comedores luminosos, y habitaciones pequeñas donde una cortina demasiado gruesa puede resultar pesada visualmente.
Cortinas de terciopelo y forro polar
Si lo que quieres es que la casa se sienta como un refugio de invierno, las cortinas de terciopelo o con forro polar son una opción fantástica. Son cortinas muy pesadas, mullidas, agradables al tacto, y con gran capacidad de aislamiento.
El terciopelo, además, aporta un aire elegante y sofisticado al espacio. En colores profundos (burdeos, azul petróleo, verde botella, gris antracita) crean una atmósfera muy acogedora, perfecta para salones y dormitorios.
Las cortinas con forro polar añaden una capa extra de abrigo y son ideales para casas más frías, segundas residencias o habitaciones que dan a patios o fachadas con poco sol.
Consejos para elegir las mejores cortinas de invierno
Más allá del tipo de cortina, hay algunos detalles que marcan la diferencia:
Tamaño adecuado: lo ideal es que la cortina cubra bien la ventana y sobre unos centímetros a cada lado. Cuanto menos espacio quede libre, menos entrará el frío.
Altura: si puedes, haz que lleguen casi hasta el suelo. Las cortinas cortas aíslan menos porque dejan “escapar” el aire caliente y colarse el frío.
Capas: combinar un visillo ligero + cortina gruesa permite jugar con la luz durante el día y el calor por la noche.
Color: los tonos oscuros suelen dar sensación de más abrigo, pero también puedes usar colores claros si la habitación es pequeña; lo importante es el grosor y el tipo de tejido.
Mantenimiento: fíjate en si las cortinas son fáciles de lavar y si el tejido resiste el uso diario, sobre todo en casas con niños o mascotas.
Las cortinas de invierno son mucho más que un detalle decorativo: pueden ayudarte a mantener el calor dentro, reducir la sensación de frío cerca de las ventanas y hacer que tu casa se sienta mucho más acogedora durante los meses fríos.
Con las cortinas adecuadas, no solo mejoras el confort y la estética, sino que también puedes aprovechar mejor la calefacción y crear espacios donde realmente apetezca quedarse, leer, descansar y disfrutar del invierno desde la calidez de casa.