Karlos Arguiñano en tu cocina

El taro o malanga

El taro colocasia o ñame de Canarias, y que es conocido en Cuba y Haití como malanga, es un tubérculo que desde hace siglos se emplea como producto alimenticio básico en numerosos lugares del mundo (África, Asia, Oceanía, Pacífico, Sudamérica...) por su riqueza en elementos nutritivos.

Es una planta herbácea vivaz con rizomas tuberosos (raíces como las patatas) de la familia de las Araceae. Es curioso como siendo toda la planta: hojas y tallo tóxica ya que contiene cristales de oxalato cálcico que irritan la piel y pueden provocar edemas, se emplee su raíz tuberosa como producto alimenticio.

Los tubérculos de el taro (de 30-60 cm) están cubiertos por una piel marrón, rugosa y peluda. Son ricos en almidón y potasio, y se consumen cocidos. 

Los brotes jóvenes del taro, las hojas y los tallos contienen vitaminas. 

En la preparación del taro hay unas normas de cumplimiento obligado: remojo prolongado, baño en agua y cocción adecuada. No hacerlo supone riesgo de intoxicación. 

El taro tiene una piel dura y áspera, hay que pelarlo siempre. Pero si lo pelamos con un cuchillo debemos tener cuidado ya que resbala mucho. Se recomienda pelar el taro bajo el agua del grifo o se usen guantes ya que contiene un líquido viscoso. Se utiliza de una forma bastante parecida a la patata, que, como está,  nunca se puede comer en crudo y requiere unos 20 minutos de cocción. Se puede comer cocido en agua, al vapor, frito o asado. 

 En cuanto en qué tipo de recetas puede emplearse: participa en ensaladas, purés, potajes incluso en repostería. 

En China el taro se cuece al vapor para preparar unas bolitas que luego se rellenas de carne y se fríen. En muchos países lo incorporan en los pucheros de hortalizas y por lo que he leído, en Japón lo utilizan para la elaboración de algunos postres. 

Hay que señalar que este ingrediente es nuevo en nuestra cocina. Y en concreto lo he empleado de momento y puntualmente para la elaboración de un pica que se llama: Caldo de pepinillos helado y taro. Esta receta además de curiosa por utilizar este producto, lo es porque se usan unas bolas de acero heladas muy efectivas y rápidas para enfriar, en lugar de cubitos de hielo.

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