Espárragos frescos con paté de pimiento, receta de Joseba Arguiñano
Una receta sencilla con una hortaliza de primavera acompañada de una suave crema de pimientos
Joseba Arguiñano enseña cómo hacer espárragos blancos con paté de pimiento. Es una de esas recetas sencillas que permiten resolver un entrante o una cena ligera con muy pocos ingredientes.
En esta propuesta, los espárragos se cuecen en agua hasta quedar tiernos, una técnica básica para cocer espárragos blancos y disfrutar de toda su delicadeza. Si prefieres otra forma de cocinarlos, también puedes hacer espárragos a la plancha, una de las preparaciones más populares de esta hortaliza. Tanto cocidos como a la plancha, combinan muy bien con este paté vegetal.
Ingredientes
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12 espárragos blancos frescos
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aceite de oliva virgen extra
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sal
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1 cucharadita de pimentón dulce
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perejil
Para el paté de pimiento:
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2 pimientos rojos
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80 gramos de nueces peladas tostadas
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1 diente de ajo
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2 cucharadas de pan rallado
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1 cucharada de vinagre de sidra
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1 cucharada de miel
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2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
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Zumo de medio limón
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1 cucharadita de comino molido
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1 cucharadita de pimentón dulce
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1 cucharadita de pimentón picante
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sal
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
45 m
Tiempo total
60 m
Alérgenos
Frutos de cáscara
Gluten
Paso a paso
Cuece los espárragos
Calienta abundante agua en una tartera (cazuela amplia y baja). Pela los espárragos y quítales 4 cm de tallo.
Introdúcelos en la cazuela, sazona, tapa y deja que se cocinen durante 15 minutos aproximadamente.
Haz el paté de pimiento
Para el paté de pimientos, pon los pimientos enteros en una fuente apta para el horno. Sazona y mójalos con un chorro de aceite de oliva.
Hornea (con el horno precalentado) a 200ºC durante 40-45 minutos. Retíralos del horno y tápalos unos minutos para que sea más fácil pelarlos.
Pela, despepítalos y mételos en el vaso de la batidora. Añade 50 g de nueces tostadas, el ajo picado, el pan rallado, el vinagre, la miel, el aceite de oliva, el zumo de limón, el comino, el pimentón dulce y picante y sal al gusto.
Tritura hasta conseguir un paté fino.
Sirve los espárragos frescos con paté de pimiento
Pon una cucharada de paté en cada plato y coloca encima 3 espárragos por ración.
Espolvorea con pimentón dulce, acompaña con unas nueces y rocía con un chorrito de aceite de oliva.
Decora con una hoja de perejil.
Consejos y trucos
Si quieres suavizar ligeramente el amargor natural de los espárragos, añade una pequeña cantidad de azúcar al agua de cocción.
Para comprobar si están en su punto, introduce un cuchillo en la parte más gruesa del tallo. Si entra con facilidad, los espárragos estarán tiernos y listos.
Escoge espárragos frescos con las puntas bien cerradas y los tallos firmes. Son señales de frescura y suelen ofrecer una textura más agradable después de la cocción.
Pela bien la parte inferior de los espárragos para eliminar las fibras más duras. Si utilizas un pelador fino, conviene pasar varias veces por el tallo para asegurarte de que queden tiernos y sin hebras.
Controla el tiempo de cocción para que los espárragos queden suaves, pero mantengan su forma.
Puedes hacer pimientos asados en el horno o pimientos asados en la freidora de aire. De cualquier manera vas a conseguir que queden tiernos.
Antes de triturarlos, deja que los pimientos escurran parte del líquido. Así conseguirás un paté más espeso y con mejor textura.
Si las nueces llevan tiempo abiertas, tuéstalas ligeramente durante unos minutos para recuperar su aroma y potenciar su sabor.
Preguntas y respuestas
Espárragos blancos y verdes, ¿en qué se diferencian?
Aunque proceden de la misma planta, los espárragos blancos y los verdes se cultivan de manera diferente. Los blancos crecen bajo tierra o protegidos de la luz para evitar que desarrollen clorofila, mientras que los verdes crecen al aire libre y reciben la luz del sol.
Esta diferencia influye directamente en su sabor y textura. Los espárragos blancos suelen ser más suaves, delicados y carnosos, mientras que los verdes presentan un sabor más intenso y una textura algo más firme.
Por eso los espárragos blancos suelen servirse cocidos, acompañados de vinagretas, mahonesa o salsas suaves, mientras que los verdes admiten muy bien preparaciones como los espárragos a la plancha, salteados o a la parrilla.