Gambones al ajillo
Un aperitivo marinero de marisco con ajo dorado y un toque picante
Si hay un aperitivo capaz de convertir una comida cualquiera en una ocasión especial, esos son unos buenos gambones al ajillo. Joseba Arguiñano nos propone esta receta en la que el marisco se cocina con ajo, guindilla y aceite de oliva para conseguir un resultado lleno de sabor. Y es que, cuando el aceite recoge todo el aroma del ajo y ese puntito picante de la cayena, es difícil resistirse a mojar pan.
La preparación es sencilla, pero hay pequeños detalles que marcan la diferencia entre unos gambones al ajillo buenos y unos realmente irresistibles. Sigue el paso a paso y toma nota de los consejos para conseguir que queden tiernos y jugosos, sin pasarte con la cocción. En pocos minutos tendrás listo un aperitivo clásico que nunca falla y que invita a compartir, de esos que llegan a la mesa y enseguida reúnen a todos alrededor de la cazuela.
Ingredientes
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14 gambones
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6 dientes de ajo
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1 cayena
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sal
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aceite de oliva
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1/2 cucharadita de pimentón
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perejil
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
5 m
Tiempo total
20 m
Alérgenos
Crustáceos
Paso a paso
Limpia los gambones
Retira las cabezas y pela los gambones de Lidl, dejando la parte final de la cola si quieres conseguir una presentación más vistosa. Corta los gambones por la mitad y retira el intestino, esa vena oscura que recorre la parte superior.
Prepara el ajo y la guindilla
Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas finas para que liberen su aroma en el aceite. Calienta un buen chorro de aceite de oliva en una sartén amplia e incorpora el ajo junto con la cayena. Deja que el ajo se dore ligeramente a fuego medio-bajo, vigilándolo de cerca para evitar que se queme y de un sabor amargo que estropee el conjunto.
Incorpora los gambones
Añade los gambones limpios y secos a la sartén y añade sal al gusto. Cocínalos durante unos minutos, dándoles la vuelta si es necesario, hasta que cambien de color y estén hechos. Evita dejarlos demasiado tiempo al fuego para que no pierdan jugosidad.
Retira la sartén del fuego y añade la media cucharadita de pimentón, removiendo con cuidado para que se mezcle con el aceite sin quemarse y termina espolvoreando perejil picado por encima.
Emplata y sirve inmediatamente
Coloca los gambones en una fuente y vierte por encima todo el aceite con el ajo y la guindilla. Sirve el plato de gambones al ajillo recién hecho, mientras el marisco conserva su textura tierna y el aceite sigue caliente. Acompáñalo con pan para mojar en la salsa y ¡a disfrutar!
Consejos y trucos
Si quieres aprovechar al máximo los gambones, guarda las cabezas y las cáscaras para preparar un fumet casero. Puedes sofreírlas con un poco de aceite, presionando suavemente las cabezas para extraer sus jugos y, después, añadir agua para preparar un caldo que te servirá para arroces, sopas o fideuás. Si no vas a utilizarlas enseguida, congélalas en un recipiente cerrado.
No hace falta abrir por la mitad los gambones para retirarles el intestino, aunque además de práctico, también da una presentación más vistosa al plato. Realmente, con un corte superficial a lo largo del lomo ya es suficiente para retirarles el intestino fácilmente, aunque existen otros métodos en los que no hace falta siquiera cortarlos.
El pimentón es una especia que no conviene cocinar demasiado, ya que es fácil que se queme y su sabor se vuelva amargo estropeando el resultado final del plato. Por eso, en caso de los gambones al ajillo se agrega una vez retiramos la sartén del fuego. Eso sí, si el aceite está demasiado caliente, procura esperar unos segundos antes de incorporar el pimentón.
La cayena aporta un toque picante que combina muy bien con el ajo y el marisco, pero puedes adaptar la intensidad completamente a tu gusto. Si prefieres un sabor suave, retírala antes de incorporar los gambones. Para una versión más intensa, puedes partir la cayena teniendo en cuenta que así liberará más picor en el aceite.
Ten en cuenta que el tamaño de los gambones influye en el tiempo de cocción, por lo que conviene fijarse más en su aspecto que en el reloj. Cuando la carne esté opaca y haya tomado un tono rosado, estarán prácticamente listos.
Preguntas y respuestas
¿Se pueden hacer gambones al ajillo con gambones congelados?
Sí, puedes utilizar gambones congelados y conseguir un resultado muy sabroso también. Lo ideal es descongelarlos previamente en la nevera, dentro de un recipiente que recoja el líquido, y secarlos muy bien con papel de cocina antes de cocinarlos. Así evitarás que suelten demasiada agua en la sartén y conseguirás que se cocinen en el aceite en lugar de hervirse.
¿Cuánto tiempo se conservan los gambones al ajillo en la nevera?
Si te sobran, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera y procura comerlos máximo al día siguiente. Para recalentarlos, utiliza una sartén a fuego suave durante el tiempo justo para que estén bien calientes, evitando pasarte de cocción para que no se endurezca la carne.
¿Qué puedo servir con los gambones al ajillo?
El acompañamiento más clásico es el pan, perfecto para aprovechar el aceite con ajo y guindilla, pero si quieres convertirlos en un plato más completo, siempre puedes servirlos con arroz blanco, unas patatas cocidas o una ensalada fresca. También quedan muy bien sobre unas tostadas como aperitivo, repartiendo por encima el aceite aromatizado y un poco de perejil.
¿Puedo preparar gambones al ajillo sin picante?
¡Por supuesto! Basta con eliminar las cayenas o reducir su cantidad para mantener un toque suave. El ajo, el aceite de oliva y el perejil ya aportan suficiente aroma para conseguir un plato sabroso sin necesidad de añadir picante. Esta alternativa es especialmente interesante si van a comer niños o personas sensibles a los sabores intensos.