Economía

Si renuncio a la herencia ¿a quién va mi parte?

Si renuncio a la herencia ¿a quién va mi parte?

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Aceptar una herencia supone para el heredero colocarse jurídicamente en la misma posición en la que se encontraba el causante. Esto significa que no solo heredamos los bienes, sino también las deudas de su patrimonio, de las que deberemos responder con nuestros propios bienes.

Por tanto, en los casos en los que entendamos que es arriesgado aceptar una herencia por la existencia de deudas, es aconsejable optar por una de estas dos alternativas:

• Aceptar a beneficio de inventario, que supone que las deudas se pagan hasta donde alcancen los bienes heredados. Si hay remanente, éste pasa a nuestro patrimonio. Si siguen quedando deudas, no heredaremos ningún bien, pero tampoco responderemos de las deudas con nuestros bienes.

• Renunciar a la herencia, en cuyo caso no recibiremos ni deudas ni los bienes de la herencia.

Para renunciar a la herencia, solo tenemos que acudir al Notario y manifestar nuestra voluntad de hacerlo, que se recogerá en una Escritura pública. Desde que se aprobó la Ley de Jurisdicción Voluntaria solo puede hacerse ante notario. Anteriormente se podía hacer también judicialmente.

La renuncia a la herencia supone que la parte que nos correspondía de la misma irá a parar a otro/s herederos. A qué herederos en concreto irá a parar nuestra parte dependerá de una serie de circunstancias:

• Si no hay testamento. A su vez, distinguimos dos posibles situaciones:

- Hay varios herederos con el mismo parentesco con el fallecido, la parte del que renuncia se repartirá entre el resto. Es decir, que, si renunciamos, nuestros descendientes no nos sustituirán.

- No hay más herederos con el mismo parentesco o renuncian todos, se pasará al siguiente “escalón”, es decir, a los hijos de todos ellos, si los tienen, y así sucesivamente.

Renunciar a la herencia

Si hay testamento. El testador puede nombrar sustitutos en el testamento, es decir, quien sustituirá en la parte del que renuncia (o si muere antes de heredar). Por ejemplo, puede establecer que para el caso de que un hijo muera antes que el testador, o renuncie a la herencia, la parte que le hubiera correspondido vaya a sus descendientes. En el caso de que, aunque haya testamento no se hayan nombrado sustitutos, la parte del que renuncia se reparte entre el resto de herederos.

Por otro lado, debemos saber que renunciar a la herencia no significa la pérdida de todos los beneficios que conlleva haber sido designado heredero. Por ejemplo, se puede renunciar a la herencia, pero aceptar un legado.

Y en el caso de que seamos beneficiarios de un seguro de vida por causa de muerte por ser “heredero”, aunque renunciemos a la herencia seguiremos siendo beneficiarios del seguro, según dispone la Ley del Contrato de Seguro de 8 de octubre de 1980, en su artículo 85.

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Sara García, abogada de Legálitas