Coger plantas de la calle, ¿es legal?
¿Tiene consecuencias?
Descubre por qué no debes coger plantas de la calle.
Todos hemos pasado alguna vez junto a un jardín público o un camino lleno de flores silvestres y hemos pensado en llevarnos algún ejemplar a casa. Es una tentación común para los aficionados a la jardinería, pero que no siempre es inocente. Coger plantas de la calle o del campo puede parecer un gesto sin consecuencias, pero en realidad está regulado por la ley y tiene un impacto real sobre el medio ambiente.
Debes saber cuáles pueden ser las consecuencias de este acto, por lo que en este artículo te explico qué dice la normativa, qué diferencias hay entre especies ornamentales y autóctonas, cómo afecta al ecosistema arrancarlas y, sobre tofo, qué alternativas existen para disfrutar de esas plantas sin causar daño ni meterse en líos.
¿Qué dice la ley sobre recolectar o trasplantar plantas silvestres?
La legislación española es bastante clara en este punto, no se pueden arrancar ni recolectar plantas silvestres sin autorización. Esta norma no solo busca proteger especies concretas, sino también los ecosistemas donde crecen. Piensa que cada rincón es un microcosmos que ha evolucionado durante un tiempo. Si de repente desaparece aunque solo sea un miembro, todo el sistema puede tambalearse y desaparecer. A nivel legal la situación puede variar entre países e incluso entre comunidades autónomas, pero en general todas las autoridades contemplan sanciones por la extracción no autorizada de flora silvestre e incluso de flora de jardines urbanos.
Esto incluye tanto a plantas amenazadas como a aquellas que cumplen un papel importante dentro de su hábitat, como fijar el suelo o servir de alimento a insectos polinizadores. En espacios naturales protegidos, parques nacionales o reservas, las restricciones son aún mayores: incluso cortar flores o recolectar semillas está prohibido. ¡No se te ocurra hacerlo! Esto afecta también al suelo o incluso a restos orgánicos como la hojarasca. A modo de ejemplo que todos conocemos, la Ley de Costas de nuestro país realmente prohíbe la extracción de cualquier cantidad de arena o conchas de nuestras playas. ¡Mucho ojo!
A nivel municipal también hay regulaciones. En la mayoría de ayuntamientos las plantas ornamentales que crecen en calles, plazas o jardines públicos son consideradas propiedad pública, y retirarlas sin permiso equivale a un acto de hurto o vandalismo, como si robases una señal de tráfico. Aunque pueda parecer exagerado, arrancar una planta de una rotonda o una maceta urbana puede tener sanciones económicas. En general te recomiendo que si no es tu propiedad, lo más prudente es observar y disfrutar, no recolectar.
Ahora bien, personalmente hay situaciones en las que creo no debemos cumplir esta norma. Por ejemplo cuando van a hacer algún tipo de obra en un terreno público. ¿Crees que toda esa vegetación va a ser trasplantada? ¡En la mayoría de casos se tira directamente a la basura! En estas situaciones opino que es un deber moral que hagamos algunos “rescates”, ya que son individuos que igualmente van a desaparecer. Una situación muy parecida es cuando un jardín público está totalmente descuidado y observas como ciertos ejemplares están muriendo por ejemplo por falta de riego. Estas situaciones no son excepciones a la ley, pero personalmente opino que éticamente es mejor evitar que algunos ejemplares mueran a dejar que se sequen por falta de atención de los organismos públicos. Por supuesto, hablo de entornos urbanos, nunca de Parques Naturales u otras figuras de especial protección.
¿Hay diferencias entre plantas ornamentales, autóctonas y protegidas?
Sí, y son fundamentales. Las plantas ornamentales son aquellas que se cultivan con fines estéticos. Normalmente, son seleccionadas y mantenidas por los servicios de jardinería municipal o por particulares. La mayoría de nuestros jardines particulares son un ejemplo de colección de plantas ornamentales, que a su vez pueden ser igualmente autóctonas. ¡Anda que no es bonito un buen pino carrasco! Sin embargo, muchas veces son exóticas (aunque ya hemos hablado muchas veces de por qué debemos intentar evitarlas…), y aunque no están en peligro de extinción, siguen siendo propiedad de quien las planta o cuida, por ejemplo de los Ayuntamientos o Diputaciones. Arrancarlas sin permiso es una infracción, aunque no afecte directamente a la biodiversidad.
Las plantas autóctonas, en cambio, son las que forman parte del ecosistema natural de una zona. Están adaptadas al clima, al suelo y a las especies locales, y desempeñan un papel clave en el equilibrio ecológico. Es cierto que también puede haber ejemplares autóctonas que sirvan como planta ornamental en algún jardín, pero nos referimos en este caso a especies que podamos encontrar en montes, montañas o incluso ecosistemas costeros cuando paseamos. Coger un ejemplar silvestre puede parecer inofensivo, pero si muchas personas hacen lo mismo, el impacto acumulado puede ser grave. Además, algunas especies autóctonas están incluidas en catálogos de flora protegida y su extracción puede conllevar sanciones importantes.
Estas últimas son los casos más relevantes. Son las conocidas como especies protegidas o en peligro de extinción, cuya recolección está estrictamente prohibida. En España existen listados oficiales que recogen estas especies a nivel estatal y autonómico. Muchas veces no se trata de plantas “raras” a simple vista, sino de especies que han sufrido una fuerte reducción en su población natural. Algunas orquídeas silvestres, por ejemplo, están protegidas en todo el territorio, y arrancarlas implica una infracción ambiental grave. Por tanto, te recomiendo que si especialmente no sabes qué planta es o cuál es su estado de conservación, mejor no la toques.
En general no debemos recolectar plantas, pero curiosamente es mucho más grave si lo hacemos en un entorno natural que en un entorno urbano. Mientras que uno puede ser considerado como un delito ecológico contra el Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, el otro puede ser simplemente hurto. Normalmente, no pasará nada si extraes hojas, flores o frutos, pero debes conocer el riesgo que corres.
¿Qué alternativas existen para reproducir o conseguir esas especies legalmente?
La buena noticia es que hay formas totalmente legales y mucho más sostenibles de disfrutar de las plantas que ves en la calle o en el campo. La primera opción es obviamente, acudir a viveros o centros de jardinería especializados. Aquí muchas especies silvestres, autóctonas y ornamentales se producen de manera controlada. Sin embargo, esta práctica conlleva gastar dinero, por lo que creo más interesante que hablemos de otras opciones realistas que tenemos para enriquecer nuestro jardín.
Una opción es reproducir tú mismo mediante esquejes o semillas las plantas que te interesen. Bien puedes pedirle ejemplares a familiares o amigos, incluso a desconocidos cuando veas una planta de un jardín que te llame la atención. Ya sabes que los aficionados a la jardinería somos muy propensos a dar muestras de nuestras plantas a otras personas, ¡y totalmente gratis! Es más, algunos parques y jardines botánicos organizan intercambios de semillas o talleres de propagación de flora local. También hay asociaciones naturalistas que promueven el cultivo responsable de especies silvestres con fines educativos o de conservación.
En el caso de estar interesado en algunas plantas ornamentales cultivadas en espacios públicos, lo más recomendable es simplemente preguntar a la autoridad competente. Muchos servicios municipales retiran y desechan ejemplares después de las temporadas de floración o si van a hacer alguna remodelación. A veces incluso los ofrecen gratuitamente a asociaciones vecinales o particulares. A cambio, por ejemplo, puedes pasar de vez en cuando por jardines municipales y ayudar en su conservación
Como has visto, coger plantas de la calle puede parecer una acción sin importancia, pero detrás de cada brote arrancado hay un pequeño desequilibrio en el ecosistema y en la planificación urbana. A veces la naturaleza no necesita más manos que la manipulen, sino más ojos que la observen. ¡Y que la valoren!