Por qué la avispa asiática favorece nuestros jardines y cómo atraerla

La avispa asiática tiene un impacto brutal sobre nuestros ecosistemas.

La llegada de la avispa asiática ha cambiado nuestro ecosistema
La llegada de la avispa asiática ha cambiado nuestro ecosistema

La llegada de la avispa asiática ha cambiado la forma en que miramos nuestros jardines, parques y entornos rurales. Ya no se trata solo de qué plantas cultivamos por estética o productividad, sino de qué fauna estamos favoreciendo sin saberlo. Hace décadas que nuestros jardines se han llenado de especies de otros continentes, por lo que era cuestión de tiempo que su fauna también aterrizase en nuestro ecosistema. ¡Piensa que con esta práctica tienen muy fácil adaptarse! La vegetación, las flores y los frutos juegan un papel clave en la presencia (o ausencia) de esta especie invasora.

La flora de otros continentes favorece la llegada de la avispa asiática
La flora de otros continentes favorece la llegada de la avispa asiática

Por este motivo en este artículo te explico qué es exactamente la avispa asiática, cómo ha llegado a España, cuál es su impacto ecológico y económico, qué plantas pueden favorecer su presencia y cómo prevenirla.

¿Qué es la avispa asiática?

La avispa asiática es un insecto depredador de gran tamaño originario del sudeste asiático. A diferencia de las avispas autóctonas, se trata de una especie invasora, es decir, que ha sido introducida fuera de su área natural y, por tanto, carece de depredadores eficaces que limiten su expansión. ¿Qué significa esto? Que no hay nadie que le haga frente y tiene libertad para, mientras la condiciones ambientales se lo permitan, aumentar su población. Es fácilmente reconocible por su cuerpo oscuro, una banda anaranjada en el abdomen y las patas amarillas en los extremos.

Su ciclo biológico está muy bien adaptado a climas templados. Las reinas sobreviven al invierno refugiadas y, en primavera, fundan nuevos nidos que crecen rápidamente durante el verano. Es a finales de la temporada cuando el impacto se vuelve más visible, ya que estos insectos se alimentan a su vez de otros, especialmente de abejas. El problema es que cuanto mayor sea la población de avispas asiáticas menor será la de las abejas. Esto, teniendo en cuenta que no sustituyen el rol polinizador de los insectos más queridos de nuestros jardines, puede tener consecuencias nefastas para cualquier ecosistema.

Respecto a cómo esta especie nos afecta directamente debemos saber que si bien su picadura no es más venenosa que la de otras avispas, el riesgo está en su comportamiento defensivo. Esto es especialmente dramático si nos encontramos cerca de sus nidos, ya que son más agresivas que las avispas comunes y actúan en grupo.

¿Cómo ha llegado la avispa asiática a España?

La avispa asiática llegó a Europa de forma accidental, probablemente a través del comercio internacional. Se cree que los primeros ejemplares entraron en Francia hace 20 años. Desde allí, su expansión ha sido rápida debido a nuestro clima favorable y a la abundancia de alimento.

Como es lógico en España se introdujo por el norte, principalmente por la cornisa cantábrica. Todo el norte (Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco) fue la primera región afectada, pero poco a poco se han reportado casos en otras zonas donde las condiciones son adecuadas, como el interior. Su capacidad de vuelo, su alta tasa reproductiva y la ausencia de enemigos naturales han facilitado esta colonización progresiva del territorio, desplazando e incluso acabando completamente con poblaciones autóctonas.

Por desgracia una vez establecida en una zona erradicarla es prácticamente imposible. La gestión se centra, por tanto, en el control y la mitigación de su impacto.

Una vez establecida es practicamente imposible erradicarla
Una vez establecida es practicamente imposible erradicarla

Impacto en los ecosistemas y en la economía

Como os adelantábamos el mayor impacto ecológico de la avispa asiática se produce sobre las abejas y otros polinizadores. El problema es que estas avispas se sitúan frente a las colmenas y capturan las abejas al vuelo para alimentarse de ellas, reduciendo drásticamente las poblaciones. Esto no solo afecta a la apicultura, sino también a la polinización de cultivos y plantas silvestres: menos polinizadores significa menor biodiversidad y menor productividad agrícola a medio plazo.

Por si esto fuera poco, la avispa asiática no se limita a las abejas, ya que también depreda moscas, mariposas y otros insectos. Podrías pensar que esto podría ser beneficioso en algunos casos (moscas y mosquitos pueden ser molestos, es verdad), pero la desaparición de una población acaba alterando las cadenas tróficas locales y afecta a otras muchas especies: una acción en cadena. En ecosistemas ya presionados por el cambio climático y la pérdida de hábitat, esta presión adicional puede desequilibrar comunidades enteras.

Desde el punto de vista económico, el impacto sobre la apicultura es directo y grave. Muchas explotaciones han visto reducciones significativas en la producción de miel y en la viabilidad de las colmenas. A eso se suman los costes de retirada de nidos, campañas de control y riesgos para actividades al aire libre o el turismo rural.

Plantas que atraen a la avispa asiática

La avispa asiática no afecta a las plantas directamente, sino que lo hace cuando busca recursos como azúcares, proteínas y agua y, ciertas plantas y cultivos, proporcionan alguno de estos elementos en abundancia.

Por ejemplo, las plantas con frutos muy azucarados son especialmente atractivas a finales de verano y otoño. Tenemos como ejemplos higueras, manzanos, perales, ciruelos, vides y frutales en general que no atraen en sí a las avispas, sino que lo hacen sus frutos cuando están maduros o caídos en el suelo. También resultan llamativas las plantas con floraciones ricas en néctar prolongadas en el tiempo. Algunas ornamentales, arbustos melíferos y plantas espontáneas (que además pueden sustentar a poblaciones de abejas) pueden concentrar actividad de avispas si coinciden con momentos de escasez de otros recursos. A esto se suman huertos con restos de cosecha, compost mal gestionado y zonas con bebidas azucaradas o residuos orgánicos expuestos.

Cómo prevenir su presencia desde el jardín y el entorno

La prevención de la avispa asiática no está en nuestras manos en particular. Por supuesto no pasa por eliminar plantas, sino más bien por reducir los “residuos” que las pueden atraer. Recoger los frutos caídos, evitar que se pudran en el suelo y gestionar bien los restos orgánicos reduce mucho el interés del jardín para las avispas. El agua es otro factor clave: charcas, bebederos y recipientes con agua estancada pueden atraer insectos y, con ellos, a las avispas que se quieren alimentar de ellos. Mantener el agua en movimiento o cubrir depósitos ayuda a minimizar riesgos de plagas en general y de la avispa asiática en particular.

En cuanto a la vegetación recuerda que siempre recomendamos diversificar especies, ya que un jardín diverso es un jardín más resistente, además de que siempre es importante evitar concentraciones excesivas de plantas muy atractivas en zonas sensibles (colegios, parques infantiles, terrazas…). La prevención también incluye la vigilancia temprana en primavera para detectar nidos pequeños, mucho más fáciles de gestionar que los grandes nidos de final de temporada.

Aun así ten en cuenta que la mayor presión de la avispa asiática ocurre en los ecosistemas naturales, en principio no es algo que nos deba preocupar en nuestras ciudades. Al menos de momento.

La mayor presión de la avispa asiática ocurre en los ecosistemas naturales
La mayor presión de la avispa asiática ocurre en los ecosistemas naturales

Como has visto la avispa asiática es un ejemplo más de como la introducción de especies alóctonas tiene un impacto brutal sobre nuestros ecosistemas. Al final, como ocurre con muchas invasiones biológicas, la solución no está en una sola acción, sino en una suma de decisiones conscientes. ¡El primer paso es conoce el problema y ese ya lo estamos dando!

stats