Seguridad

Las consecuencias legales del acoso escolar

Las consecuencias legales del acoso escolar

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El acoso escolar o bullying tiene consecuencias legales que no podemos obviar. Los abogados de Legálitas nos lo cuentan.

Febrero, 2016

Estos últimos días el tema del acoso escolar o bullying está teniendo gran repercusión mediática como consecuencia de un desgraciado suceso que acabó con la vida de un niño. Lamentablemente los casos de acoso escolar son más frecuentes de lo que muchos podrían pensar. Según un informe publicado por Unicef, en 2014 uno de cada tres estudiantes en el mundo con edades comprendidas entre los 13 y 15 años sufrieron acoso escolar, y de acuerdo al Informe español Cisneros X los niños españoles de entre 7 y 10 años son los que más expuestos están a situaciones de acoso escolar.

El acoso escolar no es un incidente aislado, una “pelea de niños”, sino una situación continua en el tiempo en la que un niño es agredido por otro niño o por un grupo de niños mediante insultos, amenazas, chantajes, exclusión social, o incluso violencia física sobre él o sus cosas.

Por otro lado, el auge de Internet y las redes sociales ha dado lugar a una variedad de acoso con nombre propio, que se suma al acoso en el centro escolar: el ciberacoso o ciberbullying, que es el acoso escolar realizado por medios telemáticos (comentarios en redes sociales, sms, mensajes de whatsapp…).

Debemos tener presente que el ciberacoso puede aumentar exponencialmente el daño que sufre el niño, que ya que no puede contar con el alivio de llegar a casa para verse libre de los acosadores. A través de la red, el acoso no tiene horario y puede continuar día y noche. Con el agravante de que este medio permite que los contenidos o comentarios que los acosadores suben, se compartan y difundan con gran facilidad llegando en ocasiones a toda la clase… o a todo el colegio si así lo desean.

Se trata de algo grave que merece toda la atención y ayuda. De acuerdo con el Informe “Cisneros X” el porcentaje de niños que refieren comportamientos de acoso y violencia escolar muy frecuentes presenta hasta 5 veces mayor riesgo de ideación suicida recurrente, siendo las que más incrementan el riesgo de suicidio las que se basan en la burla y la exclusión social.

Padres y profesores debemos estar atentos a cambios de comportamiento, ya que es frecuente que el niño acosado no lo cuente abiertamente, por miedo o por vergüenza. ¿Está más triste, bajan sus notas, desaparecen sus cosas, tiene heridas, se relaciona menos con sus compañeros de colegio, participa menos en clase?

Por otro lado, aunque a los padres les cueste reconocer ese rol en su hijo, también es importante estar alerta para detectar comportamientos que nos indiquen que un niño puede estar comportándose como agresor en un acoso escolar. ¿Suele participar en peleas? ¿Justifica sus actos cuando se comporta con violencia? ¿les quita importancia? Debemos tener presente que si el niño acosador tiene catorce años o más, es responsable penalmente, por lo que se puede interponer contra él denuncia penal ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o directamente ante el Juzgado de Instrucción o Fiscalía de Menores si hay en su localidad.

De acuerdo con lo contemplado en nuestro Código Penal tendrán la consideración de delito los actos que supongan un trato degradante con menoscabo grave de la integridad moral, así como los actos hostiles o humillantes reiterados que supongan grave acoso contra la víctima. En casos menos graves se trataría de un delito leve de vejaciones o injurias, que sólo tendría trascendencia en via penal en el caso de que entre el denunciado y la víctima hubiera una relación de afectividad presente o pasada (novios, ex novios …) o de parentesco.

Y si los menores acosadores no tuvieran catorce años aún, en tal caso no son imputables penalmente y no pueden ser juzgados por vía penal ante un Juez de Menores. Tan solo cabría reclamar una indemnización por daños y perjuicios a los padres por los actos ilícitos cometidos por sus hijos. Por supuesto la posibilidad de reclamar una indemnización a los padres del menor también está abierta a los mayores de 14 años, ya que los padres son responsables civiles subsidiarios de los daños que sus hijos menores de edad causen.

Es clave la actuación del centro educativo para detectar posibles casos de acoso y para realizar acciones de concienciación dirigidas a niños y profesores. Asimismo, es muy recomendable que el centro disponga de un protocolo de actuación que se active ante la sospecha de que un caso de acoso esté teniendo lugar en el centro.

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LegálitasGracias aLegálitasSara García por colaborar con nosotros en la redacción y difusión de esta información que desdeHogarmania.com consideramos tan interesante.