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Restauración

La importancia de sellar una chimenea


El aislamiento de la chimenea es fundamental para evitar posibles problemas que puedan surgir. Una tarea para la que solo necesitaremos tres herramientas. ¡No perdáis detalle!

Llegan las bajas temperaturas y a todos se nos viene a la cabeza la idea de relajarnos al lado de una fuente de calor. De hecho, hay pocas cosas más atractivas que una chimenea, un complemento del que no todas las casas disponen, pero del que seguro que se puede disfrutar en algún momento del otoño o del invierno en casas de amigos o de turismo rural. Ahora bien, el aislamiento de las chimeneas no siempre se hace correctamente, por lo que vamos a ver cómo podemos evitar problemas.

Problemas de un mal sellado

Las chimeneas son construcciones o accesorios que tienen unas peculiaridades importantes. Por un lado, al alcanzar temperaturas realmente altas, todos sus materiales deben ser resistentes al calor. Y, por otro lado, algunas de sus partes suelen estar en contacto con las inclemencias del exterior. No obstante, al realizar el mantenimiento de una chimenea, a veces se nos olvida que el agua puede filtrarse desde el exterior de nuestra casa o que, incluso, el aire puede penetrar hasta la casa desperdiciando todo el calor proporcionado por la chimenea.

Los problemas que hemos citado antes son el fruto de un mal sellado, pero por suerte, hoy en día existen numerosas siliconas de alta calidad para sellar chimeneas y otras construcciones expuestas a altas temperaturas, por lo que su uso es indispensable en este aspecto.

Lo que vas a necesitar

Utilizar bien una chimenea pasa por su correcto mantenimiento. Es más, si no se llevan a cabo las labores necesarias, no estaremos exagerando al afirmar que la chimenea puede convertirse en algo peligroso. El motivo está en la cantidad de gases y productos de desecho que se crean con la combustión; algo que no conviene olvidar.

Para realizar el sellado de una chimenea, no hacen falta muchos productos ni herramientas; basta con los siguientes:

Salta a la vista que, al menos en lo que se refiere a los materiales, el sellado de una chimenea no es, en absoluto, una tarea cara. Además, tampoco es complicada y cualquier amante del bricolaje puede dedicarle un momento a la tarea de conseguir que su chimenea esté lista cuando las bajas temperaturas hacen acto de presencia.

Sellar la chimenea

Lo primero que hay que hacer en este sentido, es buscar aquellas zonas en las que la filtración de agua o de aire frío son más probables. Esta tarea se debe hacer tanto en el interior de la vivienda como en su exterior, ya que el tiro de ventilación de la chimenea es una de las zonas más conflictivas.

En lo que se refiere al interior, las juntas de la chimenea y, en caso de tenerla, la puerta, son las zonas en las que se debe aplicar un cordón de silicona con la mayor precisión posible para evitar problemas.

Saliendo de casa, el lugar en el que se une el extracto de ventilación de la chimenea y el tejado de la vivienda ha demostrado ser otro de los lugares más problemáticos para las filtraciones. Basta con aplicar un buen cordón de la silicona anteriormente mencionada para evitar cualquier tipo de problema.

Estas acciones son tan sencillas como parecen. Con ellas se puede disfrutar de una chimenea a prueba de filtraciones que cumpla con el objetivo de dar un calor agradable y seguro.

En resumen, bastan unos buenos materiales y un poco de maña para conseguir que una chimenea no presente el riesgo de sufrir filtraciones, algo que podría terminar arruinando el placer que ofrece esta fuente de calor.