Tipos de calabaza que existen y cómo reconocerlos
Existen más de 800 variedades diferentes de calabazas, recogidas en unas 20 especies, ¡casi nada!
La calabaza es la hortaliza estrella del otoño y pertenece a la familia de las cucurbitáceas, plantas trepadoras de frutos carnosos y cáscara dura, como el pepino, la sandía, el calabacín y el melón.
Se cultiva en zonas templadas y cálidas de todo el mundo y, gracias a sus más de 15 especiaes y 800 variedades, la encontramos en supermercados y mercados durante todo el año.
Según el tipo, cambia el sabor, la textura y las recetas en las que mejor queda.
Calabaza violín o butternut
Se llama así porque su forma se asemeja a la del violín (y también al cacahuete), y tiene una piel fina de color naranja claro.
Al ser cremosa y dulce, es perfecta para purés y sopas, para asarla o preparar un gratinado al horno, e incluso frita también queda estupenda.
Calabaza cabello de ángel o cidra
¿Sabías que el dulce de cabello de ángel se hace con las hebras del interior de esta calabaza? Se le conoce como calabaza cidra o cabello de ángel, tiene la piel verde jaspeada y una forma más ancha.
Su pulpa es blanca, jugosa y densa, y se utiliza sobre todo para hacer dulces y confituras.
Calabaza kabocha
La calabaza kabocha es de origen japonés. Tiene la piel verde oscuro, que también se come, y la pulpa de un naranja intenso. Es harinosa y dulce, con un sabor que recuerda a la castaña o la patata. Queda muy bien asada al horno, en cremas o en sopas, y también al estilo japonés en el plato “kabocha no nimono”: guisada en olla o sartén con agua, salsa de soja, sake, azúcar y mirin.
Calabaza espagueti
La calabaza espagueti está nombrada a conciencia. Es amarilla y alargada, y lo más curioso es que, al cocinarla, la pulpa se separa en hebras finas que recuerdan bastante a los espaguetis. Tiene un sabor suave y ligero, por lo que se usa como alternativa a la pasta o como guarnición. Se puede asar o cocinar al vapor.
Calabaza hokkaido
La calabaza hokkaido, tmabién japonesa, es pequeña y de color naranja rojizo. Como se come con piel, no hace falta pelarla, lo que la hace muy cómoda de cocinar, ya sea al horno, en crema, en sopa o rellena. Su sabor recuerda al de la castaña.
Calabaza Muscat de Provence
Esta calabaza destaca por su gran tamaño y su forma achatada, con surcos que la dividen como si fueran gajos. Tiene la pulpa de un naranja intenso, y su sabor dulce y aromático la hace ideal para postres, como tarta de calabaza o el pumpkin spice latte.
Joseba Arguiñano prepara unos bollos de calabaza que imitan la forma de esta variedad y que, además, llevan calabaza en la masa.
Calabaza Hubbard
De Sudamérica, este tipo de calabaza destaca por su cáscara, muy dura y gruesa, que puede ser de color gris azulado, verde o rojo dorado según la variedad.
Por dentro no tiene fibras y su pulpa es más seca y harinosa que la de otras calabazas, pero de un sabor dulce.
Resulta muy buena para purés, sopas y asados, y también para tartas.
Al ser tan dura, lo más fácil es cortarla en trozos grandes y hornearla con la piel antes de retirar la pulpa.
Calabaza vasca o Mallorca
La calabaza vasca, también llamada de Mallorca, es grande y alargada, con la piel verde y franjas amarillas y naranjas. Su pulpa es dulce y sabrosa, y es perfecta para añadirla a una porrusalda, en purés, preparar una riquísima crema de calabaza o usarla para postres.
Calabaza bellota
La calabaza bellota debe su nombre al tallo y a su forma alargada.
Es pequeña, ideal para una o dos raciones, y su pulpa es amarilla anaranjada, con un sabor suave y algo dulce.
Se suele hornear rellena o asada.
Calabaza pepo o de Halloween
La calabaza pepo es la que se nos vendría primero a la cabeza si nos pidieran dibujar una calabaza.
Es redonda, de color naranja, tiene la piel lisa y es la clásica calabaza de Halloween.
Su interior es hueco y la pulpa es blanda, por lo que resulta ideal para tallar y hacer linternas.
Es más acuosa y menos dulce que otras variedades, pero también se puede usar para cremas y repostería.