Pastel de calabaza, receta de Eva Arguiñano
Un pastel que se prepara con masa seca y calabaza rallada, con una textura muy jugosa
Eva Arguiñano prepara un pastel de calabaza con una técnica poco habitual. No hay amasado ni una mezcla líquida inicial, sino capas secas que se alternan con calabaza rallada, a diferencia de la clásica tarta de calabaza.
Este tipo de elaboración, habitual en países del este de Europa como Rusia, Ucrania o Polonia, se conoce como 'pastel de capas secas'.
En esta receta, la mezcla se hidrata durante el horneado al verter leche sobre el pastel, después de hacer pequeños agujeros para que penetre bien y cocine la masa desde dentro. Por último, se ralla la mantequilla en la superficie antes de hornear. El resultado es un pastel muy jugoso, con una textura suave y cremosa.
Ingredientes
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700 gramos de calabaza
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100 gramos de azúcar
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Zumo de medio limón
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1 cucharada de canela en polvo
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8 frambuesas
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2 cucharadas de azúcar glas
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hojas de menta para decorar
Para la masa seca:
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180 gramos de azúcar
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130 gramos de harina
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160 gramos de sémola de trigo
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12 gramos de levadura química
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70 gramos de mantequilla congelada
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100 mililitros de leche
Raciones
8
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
20 m
Cocinado
45 m
Tiempo total
1 h 5 m
Alérgenos
Gluten
Leche
Paso a paso
Ralla la calabaza y mézclala con azúcar y zumo de limón
Ralla la calabaza sobre un bol con ayuda de un rallador. Agrega 100 g de azúcar y el zumo de limón.
Mezcla y deja reposar durante 15 minutos.
Haz la masa seca con harina y sémola de trigo
Para la masa seca, mezcla en un bol el azúcar, la harina, la sémola y la levadura en polvo.
Remueve hasta que quede suave y divide la masa en 4 partes.
Monta el pastel de calabaza
Forra un molde desmontable de 20 cm de diámetro con un papel de horno (arrúgalo un poco con las manos para que sea más manejable) y deja que cuelgue por los bordes para que sea más fácil desmoldar.
Elabora el pastel por capas. Pon en el fondo del molde una capa de masa, pon encima una capa de calabaza y espolvorea con canela.
Haz 3 capas más de la misma forma y termina con una capa de masa.
Vierte la leche y hornea el pastel de calabaza
A continuación, haz unos 5-6 agujeros profundos por todo el pastel (con un palo redondo de 1 cm aprox) y vierte la leche por los orificios, para que penetre dentro de pastel.
Ralla la mantequilla congelada por encima.
Hornea a 180 ºC durante 45 minutos.
Decora el pastel de calabaza con frambuesas
Deja templar y después, introdúcela en el frigorífico para que se enfríe, durante 4 horas como mínimo.
Desmolda y espolvorea azúcar glas por encima.
Cubre la superficie con frambuesas y decora con unas hojas con menta.
Consejos y trucos
Pon la mantequilla en el congelador durante unos 30 minutos para facilitar el rallado. También es importante que el trozo de mantequilla sea más grande de lo que vayas a necesitar, para poder manipularlo bien al rallar.
Asegúrate de que la leche esté a temperatura ambiente cuando la eches sobre la tarta, para que no endurezca la mantequilla de golpe.
Antes de añadir la leche, pincha la tarta con un tenedor o un palillo largo y grueso. Esto crea “canales” para que el líquido llegue hasta la base y no se quede solo en la superficie.
Haz suficientes agujeros y no te limites a la capa superior. Pincha en profundidad para que el líquido llegue al interior.
No ralles la calabaza demasiado fina, porque soltará agua rápidamente y apelmazará las capas.
No presiones demasiado las capas al montar el pastel. Deben quedar sueltas para que el líquido se reparta bien.
Al sacar la tarta del horno estará muy blanda; deja que se enfríe por completo y métela en la nevera al menos 4 horas (o de un día para otro).
Las capas se asentarán y los sabores se potenciarán. Si la cortas caliente, se romperá y no mantendrá la forma.
Si sobra calabaza rallada, puedes aprovecharla para hacer una mermelada de calabaza que luego puedes usar en desayunos o meriendas.
Preguntas y respuestas
¿Con qué otras frutas se puede hacer esta receta?
La manzana es la más habitual. Rállala igual que la calabaza y puedes añadir canela o un poco de ralladura de limón. La pera también sirve, pero es más delicada. Puedes combinarla con manzana.