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Cómo limpiar los radiadores a fondo y sin esfuerzo


En la limpieza del hogar, los radiadores y las estufas son los grandes olvidados. A pesar de aportarnos una mejor calidad de vida en invierno, dejamos que las ranuras se llenen de polvo, suciedad y la placa de manchas amarillentas.

Para evitar averías futuras o que el radiador no funcione correctamente, te explicamos cómo limpiar los radiadores de casa. ¿Lo mejor? Solo necesitarás una esponja, una cuerda de 1,5 metros y un poco de agua y jabón. Simple, ¿verdad?

En la limpieza de los radiadores y las estufas, las zonas más conflictivas son los espacios, rejillas y huecos inaccesibles. Estos lugares tienden a llenarse de polvo, pelusas, suciedad y malos olores que son más visibles cuando se enciende la calefacción.

Para un buen mantenimiento de los radiadores debes revisar estos cuatro elementos:

  • 1. Purga los radiadores.
  • 2. Limpia el polvo y la suciedad de los radiadores.
  • 3. Mantén los radiadores despejados de ropa y otros enseres.
  • 4. Controla la presión del circuito de calefacción.

En esta ocasión nos centramos en la limpieza completa de los radiadores, desde quitar el polvo de las ranuras hasta eliminar las manchas más difíciles como las manchas amarillas.

Esta limpieza te recomendamos hacerla en otoño, justo antes de enchufar, purgar y poner en funcionamiento los radiadores.

Cómo limpiar las ranuras de los radiadores

Polvo que se acumula en las ranuras de los radiadores.

El truco definitivo para limpiar los radiadores

A continuación, te enseñamos el truco definitivo para limpiar los radiadores a fondo, sin gastar mucho dinero y de forma ecológica. Además, podrás aplicar esta limpieza tanto si los radiadores son de aceite como eléctricos.

1. Desconecta el radiador. Debe estar apagado y frío.

2. Coloca periódicos viejos o cartones en el suelo y en la parte de atrás de los radiadores. Esto lo hacemos para proteger el suelo y la pared durante la limpieza.

3. Para sacar el polvo superficial, utiliza un secador de pelo a máxima potencia y con el aire en frío. Si tus radiadores tienen ranuras muy pequeñas, en el mercado puedes encontrar unos cepillos largos y finos que ayudan a retirar el polvo de las zonas menos accesibles. Después de retirar el polvo, puedes usar una vaporeta para la suciedad más incrustada.

4. Aquí viene el truco. Para limpiar el interior de las ranuras del radiador coge una esponja y haz un nudo por la mitad con una cuerda larga. El sobrante debe quedar más o menos regular.

5. Empapa la esponja con una disolución de jabón y agua e introdúcela en las ranuras. Con la cuerda sobrante hacia afuera, haz recorrer la esponja por toda la ranura con movimientos de arriba hacia abajo.

  • Una alternativa, si no quieres usar el truco de la esponja anudada por el medio, es adquirir un plumero flexible con funda cambiable.
  • Otra solución más casera es atar un trapo viejo a un palo y usarlo como plumero.

6. Después, limpia todas las manchas del radiador con una disolución de desengrasante diluido en agua.

7. Por último, no olvides secar bien todo el radiador para evitar la oxidación por humedad.

Cómo limpiar los radiadores a fondo y sin esfuerzo

Radiadores de hierro fundido

En el caso de que tengas radiadores de hierro fundido, te aconsejamos que aumentes la frecuencia con la que los limpias. Por ejemplo, es mejor limpiar estas estufas con bayetas de microfibra. ¿La razón? Retiran mejor el polvo.

Si no has limpiado estos radiadores en mucho tiempo, te aconsejamos que uses una aspiradora potente o un compresor de aire para retirar el polvo de las ranuras.

Para limpiar el exterior, opta por una disolución de agua y jabón neutro. Si tiene manchas que no salen, prueba con un desengrasante (el mejor es el amoniaco líquido perfumado). Un buen truco es pintar estos radiadores cuando se pinta la casa, pues así se le da un toque nuevo.

Cómo limpiar los radiadores de hierro fundido

Radiadores eléctricos de metal

En el caso de que los radiadores sean eléctricos de metal, el método de limpieza se simplifica: Basta con pasar un paño antiestático por toda la estructura del radiador. El polvo quedará atrapado en el paño y listo.

Si tienen manchitas amarillas u opacas, límpialos con agua caliente y jabón. En el caso de que utilices vinagre de limpieza, asegúrate de enjuagar bien, pues la acidez del vinagre podría corroer el material del radiador.

En el caso de que el radiador esté muy sucio, con una aspiradora, a máxima potencia, aspira el polvo. En este caso, haz uso de la boquilla estrecha. Después, introduce un plumero o mopa por el interior del radiador, moviéndolo de arriba a abajo. Repite este mismo movimiento por la parte que se pega a la pared y por la delantera.

Es posible que parte del polvo acabe en el suelo, por lo cual es recomendable colocar una toalla para proteger el suelo y la pared. Una vez acabado con el polvo, humedece un trapo con agua tibia y jabón líquido. Cuando el trapo esté bien escurrido limpia el exterior del radiador y sécalo inmediatamente para que no se oxide.

Mantenimiento de los radiadores

Aparte de una limpieza frecuente, es necesario realizar dos labores de mantenimiento en los radiadores durante el otoño:

  • 1. Purga los radiadores. Una vez al año y antes de encender, por primera vez, la calefacción, purga los radiadores.
  • 2. Controla la presión del circuito de calefacción

Lo recomendable es limpiar frecuentemente el radiador y crear el hábito a la vez que realizamos otras tareas (por ejemplo, pasar el aspirador). En invierno límpialos cuando estén fríos y en verano ¡no te olvides de ellos!