Objetos

Purgar los radiadores

Purgar los radiadores es imprescindible para su buen funcionamiento y para tener una vivienda más eficiente. Solo necesitas tener a mano un destornillador y un recipiente.

Para sacar el máximo rendimiento a los radiadores de agua y que estos hagan bien su función es necesario realizar un buen mantenimiento al menos una vez al año. De esta manera, tendrás la temperatura deseada con el plus de que ahorrarás energía y, por lo tanto, dinero.

Los sistemas de calefacción de la mayoría de las casas funcionan mediante un circuito de tuberías y radiadores que llevan agua en su interior. Cuando éste se calienta irradia calor a las estancias.

En algunas ocasiones, además de agua, se introduce aire en el circuito lo que causa problemas como ruidos en las cañerías, además de impedir que los radiadores calienten de forma regular.

¿Cómo saber cuándo purgar un radiador?

Primero, enciende la calefacción y toca la parte superior del radiador. Si está fría, en comparación a la parte baja, es hora de purgar el radiador. Si al encender la calefacción los radiadores hacen ruidos extraños, también es una señal de que necesitan ser purgados.

Después de hacer las comprobaciones previas, es muy importante apagar la calefacción y esperar un tiempo (puede ser una media hora) para que el agua que está contenida dentro del radiador se enfríe.

Cómo purgar los radiadores

Después, solo necesitas tener a mano un recipiente y un destornillador para purgar los radiadores. Si no tienes un destornillador, prueba con el canto de una moneda.

A continuación, te facilitamos una guía muy sencilla:

  • Asegúrate de que la calefacción está apagada.
  • Asegúrate de que la llave de paso del agua caliente este abierta.
  • Localiza la válvula de purgado. Es pequeña, está cerrada con un tornillo y tiene un pico por donde saldrá el agua y el aire contenido. Esta válvula se encuentra en el lado contrario al de la llave de paso del agua caliente.
  • Coloca el recipiente bajo el pico de la válvula y gira el tornillo que abre la válvula. Mantén la llave de paso abierta hasta que salga todo el agua y aire contenido. Luego cierra la válvula.

Asegúrate de purgar todos los radiadores de casa. Comienza con los más próximos a la caldera y si la casa tiene dos plantas, empieza por la planta baja.

Después de purgar los radiadores, es fundamental revisar la presión de la caldera. Lo normal es que la presión haya descendido al purgar los radiadores. Si la presión de la caldera está por debajo del nivel rojo en la lectura del manómetro, es necesario subir la presión. Para ello, busca el grifo de cebado del circuito, que estará debajo de la caldera y ábrelo hasta conseguir una presión de entre 1,2 y 1,5 bares como máximo.

Si tienes un sistema de calefacción moderno, no hace falta que purgues los radiadores.

purgar-radiador

¿Por qué es necesario purgar un radiador?

Purgar un radiador es muy necesario para que el consumo de energía en tu hogar sea eficiente. Si un radiador no calienta bien consumirá más energía e inflará el coste de tu factura a final de mes. Además, el aire que entra en el circuito absorbe parte del calor, lo que crea un consumo ineficiente, algo que también tendrás que pagar en tus facturas.

Por otra parte, es fundamental purgar los radiadores para que el termostato funcione correctamente. Los termostatos apagan la calefacción cuando se ha conseguido la temperatura programada. Si un radiador no calienta bien el termostato no se apagará, lo que implica un consumo extra de energía.

  • Consejo: La temperatura recomendable a marcar en el termostato es de 18 a 22 grados. Si vas a salir un par de horas, no apagues el termostato, reduce la temperatura, por ejemplo a unos 16 grados. ¿Por qué? Porque es más económico calentar una casa que ya está a 16 grados que calentar una casa totalmente fría.

Limpiar un radiador

Después de purgar los radiadores, puedes limpiarlos, ya que acumulan restos de óxido y suciedad en su interior. Para ello, cierra las llaves de paso que permiten la entrada y salida de agua. Luego, con un plumero retira todo el polvo que se haya acumulado en el radiador.

Por último, haz una disolución de un chorrito de lejía con detergente con agua tibia. Empapa un paño de microfibra o un trapo viejo y pásalo por todo el radiador. De esta forma no solo lo limpiarás, sino que lo desinfectarás.

Además