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Cómo purgar los radiadores de calefacción de forma rápida y segura


Purgar los radiadores es imprescindible para asegurar su buen funcionamiento, ahorro y eficiencia energética durante el otoño y el invierno.

Y, para hacerlo, solo necesitas tener a mano un destornillador y un recipiente para el agua acumulada.


Para sacar el máximo rendimiento a los radiadores de agua y que estos hagan bien su función es necesario realizar un buen mantenimiento al menos una vez al año. De esta forma, tendrás la temperatura deseada con el plus de que ahorrarás energía en casa y dinero.

Pero antes, tienes que saber que la mayoría de los sistemas de calefacción funcionan mediante un circuito de tuberías y radiadores que llevan agua en su interior. Cuando éste se calienta irradia calor a las estancias.

En algunas ocasiones, además de agua, se introduce aire en el circuito. Este aire provocaproblemas en su funcionamiento como ruidos en las cañerías y perdidas de calor en el radiador, lo cual hace que no calienten de forma homogénea, lo cual implica un consumo de electricidad innecesario.

Para evitar este problema es fundamental purgar los radiadores antes de encender la calefacción en otoño-invierno.

¿Cuándo debes purgar los radiadores?

Los meses de otoño son los más óptimos para purgar los radiadores, ya que la temporada fuerte es la de invierno. Además, si un radiador necesita ser purgado, ¡te avisará! ¿Cómo? De las siguientes formas:

  • Enciende la calefacción y toca la parte superior del radiador. Si está fría, en comparación a la parte baja, es hora de purgar el radiador.
  • Si al encender la calefacción los radiadores hacen ruidos extraños, también es una señal de que necesitan ser purgados.

Después de hacer las comprobaciones previas, es muy importante que apagues la calefacción y esperes un tiempo (30 minutos) para que el agua que está contenida dentro del radiador se enfríe.

Es muy importante que purgues un radiador en frío. ¡Seguridad ante todo!

Cómo purgar los radiadores de forma segura

Después, solo necesitas tener a mano un recipiente y un destornillador para purgar los radiadores. Si no tienes un destornillador, prueba con el canto de una moneda.

A continuación, te facilitamos una guía muy sencilla:

1. Asegúrate de la que el sistema de calefacción esté apagado. Si antes lo encendiste, recuerda esperar un mínimo de 30 minutos para que el agua se enfrié.

2. Purga el radiador que esté más cerca de la caldera. Lo ideal es empezar por este primer radiador, ya que así se sigue el flujo natural del agua.

3. Localiza la válvula de purgado. Es pequeña, está cerrada con un tornillo y tiene un pico por donde saldrá el agua y el aire contenido. Esta válvula se encuentra en el lado contrario al de la llave de paso del agua caliente.

4. Coloca un recipiente bajo la llave. De esta forma, evitarás que el agua que salga caiga al suelo.

5. Gira el tornillo que abre la válvula con destornillador o el canto de una moneda. Mantén la llave de paso abierta hasta que salga todo el agua y aire contenido

6. Cierra la llave cuando el chorro de agua sea fluido. Esto nos indicará que ya no hay aire en los circuitos del radiador. Asegúrate de cerrarlo bien.

Por último, repite el proceso con el radiador más cercano al que acabas de purgar y, si la casa consta de dos plantas, comienza siempre por los radiadores del primer piso.

Por otra parte, si algún radiador de casa está anulado (cerrado), no es necesario que sea purgado.

Revisa la presión de la caldera

Después de purgar los radiadores, es fundamental revisar la presión de la caldera. Lo normal es que la presión haya descendido al purgar los radiadores. Si la presión de la caldera está por debajo del nivel rojo en la lectura del manómetro, es necesario subir la presión.

Para ello, busca el grifo de cebado del circuito, que estará debajo de la caldera y ábrelo hasta conseguir una presión de entre 1,2 y 1,5 bares como máximo.

purgar-radiador

Si tienes un sistema de calefacción moderno, no hace falta que purgues los radiadores, puesto que cuentan con una válvula automática con sistema de autopurgado.

¿Por qué es importante purgar un radiador?

Purgar un radiador es muy necesario para que el consumo de energía en tu hogar sea eficiente. Si un radiador no calienta bien, consumirá más energía e inflará el coste de tu factura a final de mes.

Además, el aire que entra en el circuito absorbe parte del calor, lo que crea un consumo ineficiente, algo que también tendrás que pagar en tus facturas.

Por otra parte, es fundamental purgar los radiadores para que el termostato funcione correctamente. Los termostatos apagan la calefacción cuando se ha conseguido la temperatura programada. Si un radiador no calienta bien el termostato no se apagará, lo que implica un consumo extra de energía.

  • Consejo: La temperatura recomendable a marcar en el termostato es de 18 a 22 grados. Si vas a salir un par de horas, no apagues el termostato, reduce la temperatura, por ejemplo a unos 16 grados. ¿Por qué? Porque es más económico calentar una casa que ya está a 16 grados que calentar una casa totalmente fría.

Cómo limpiar un radiador

Antes o después de purgar los radiadores, puedes limpiarlos, ya que acumulan restos de óxido y suciedad en su interior. Para ello, cierra las llaves de paso que permiten la entrada y salida de agua. Luego, con un plumero retira todo el polvo que se haya acumulado en el radiador.

Sin embargo, el truco más efectivo para limpiar un radiador a fondo y sin esfuerzo es atar una cuerda a una esponja y repasar el interior de las ranuras con la esponja tirando hacia afuera con la cuerda.

Por último, haz una disolución de un chorrito de lejía con detergente con agua tibia. Empapa un paño de microfibra o un trapo viejo y pásalo por todo el radiador. De esta forma no solo lo limpiarás, sino que lo desinfectarás.