Plantas

Azaleas y rododendros: cuidados y plantación en el jardín


Las azaleas y los rododendros son dos arbustos de tierra ácida que necesitan unos cuidados concretos a la hora de ser cultivados. En este consejo de jardinería, Iñigo Segurola nos da las claves para su mantenimiento y nos muestra el paso a paso para plantarlos en el jardín.

Las azaleas son unos arbustos de tierra ácida que, entre las diferentes variedades, podemos encontrar unas de floración primaveral. Estas pueden llegar a alcanzar el metro o metro y medio de altura.

Los rododendros son unos arbustos de tierra ácida que puede alcanzar los 3 o 4 metros de altura si las condiciones de cultivo son las óptimas.

Además, son arbustos de hoja persistente y lanceolada y, en primavera, se caracterizan porque, sobre el brote de año anterior, empieza a aparecer una yema de flor llegando a una floración espectacular.

Los rododendros los podemos encontrar en diferentes colores pero los que más abundan son los de color rosa.

Cuidados de las azaleas y rododendros

Si no cultivamos ambas plantas en una tierra apropiada, en concreto, en una tierra ácida, comenzaría a producirse la clorosis férrica.

La clorosis férrica consiste en una carencia de hierro que hace que las hojas de las plantas comiencen a adquirir un color amarillento manteniendo la nerviación verde.

Para evitar el déficit de hierro, que es la causa de la clorosis férrica, hay de darle una sobredosis de hierro a la planta.

Para ello, utilizaremos quelato de hierro que hay que incorporar al agua de riego. De esta manera, ayudaremos a evitar la clorosis férrica y que la planta tenga el color verde característico.

Este quelato de hierro sirve también para hortensias o, incluso, cítricos que estén padeciendo la clorosis.

Al cultivar estas dos plantas (azaleas y rododendros) también hay que tener cuidado con el tipo de abono que utilicemos ya que necesitarán un abono específico para plantas de tierra ácida como el abono de hortensias.

Con este abono evitamos incorporar sales que van a aumentar el pH. Todas estas plantas varían entre un 4 y 5, un pH bastante ácido.

Pero, ¿cómo saber si la tierra que usamos es ácida? La forma más sencilla de identificarlo es utilizando unas tiras de papel ph o tornasol que se pueden conseguir en farmacias o droguerías y son bastante baratas y exactas.

El proceso es el siguiente: colocáis un poco de tierra en el vaso y añadís un poco de agua destilada. A continuación, sumergís el papel y observáis el color que sale. En función de cuál salga sabréis que pH tiene. La gama de prueba va de pH 1 (altamente ácido), a pH 7 (neutro) y a pH 14 (alta alcalinidad).

Otra característica de los rododendros y las azaleas, que son de la familia de las ericáceas (Ericaceae), son sus raíces. Son raíces finas que, para ser cultivadas en tierra, tienen que tener una progresión de un sustrato de tierra ácida.

Plantación de azaleas y rododendros en el jardín

En primer lugar, vamos a hidratar las plantas en un balde con agua antes de realizar la plantación en el jardín.

Hay que tener en cuenta que, si vamos a plantar las azaleas y los rododendros, tendremos que buscar una parte del jardín que sea sombría y húmeda.

En este caso, hemos elegido este entorno rodeado de cipreses de lawson, un sitio bastante protegido.

Echamos sustrato ácido en grandes cantidades y repartimos el abono específico para plantas de tierra ácida sobre la superficie de forma homogénea.

También, hay que evitar mezclar todo el sustrato que utilicemos con la tierra mineral. De esta forma, garantizamos que las raíces estén en contacto directo con sustrato fino y se expandan dentro del espacio del parterre. Esa será la garantía para que prosperen los rododendros y las azaleas.

Aunque al principio hemos hidratado de forma abundante las plantas, es importante, una vez finalizada la plantación, realizar un riego para conseguir que el cepellón quede bien compactado con la tierra del exterior gracias a la presión que ejerce esa agua de riego.

A ser posible, se recomienda que el agua de riego sea blanda. Las aguas duras tienen cal y la cal hace que el pH suba y son plantas pH bajo, de tierra ácida. Con las agua duras, aparecerá de forma rápida la clorosis férrica.

¿El agua de clavos oxidados en buena para las plantas?¿El agua de clavos oxidados es buena para las plantas?

Un truco si, puntualmente, se han regado con aguas duras que tienen mucha cal o no han sido cultivadas en un medio ácido, es utilizar agua de clavos oxidados.

Al introducir estos clavos en el agua, van liberando partículas de hierro y actuarían, al ser regadas, como una sobredosis de hierro.

¿Qué os ha parecido estos consejos de Iñigo Segurola? Si os han gustado, seguro que os interesa estas 3 claves para el cultivo de las azaleas.