La prueba que hace Joseba Arguiñano para saber si una patata ya está cocida
Una forma muy sencilla de comprobar el punto de cocción de la patata sin romperla ni cortarla antes de tiempo
La patata forma parte de algunas de las recetas más populares del recetario. Desde un puré de patatas hasta una ensaladilla rusa, una ensalada campera o una guarnición para carnes y pescados. Pero, aunque parezca una tarea sencilla, no siempre resulta fácil saber si una patata está cocida por dentro. Durante la elaboración de unas polpette con puré de patata dulce y salsa de queso, Joseba Arguiñano mostró una sencilla manera de saber si la patata está en su punto sin necesidad de cortarla.
Cómo saber si una patata está cocida
El primer paso es cocer las patatas en una cazuela con agua fría y sal. Dependiendo del tamaño, suelen necesitar entre 25 y 35 minutos de cocción, aunque las piezas más grandes pueden requerir algo más de tiempo.
La prueba que utiliza Joseba Arguiñano consiste en introducir un cuchillo en el centro de la patata y levantarla ligeramente. Si la patata se desliza y cae sola sin hacer fuerza, significa que ya está cocida. En cambio, si queda adherida a la hoja del cuchillo, todavía necesita unos minutos más de cocción.
Es una comprobación muy práctica porque permite conocer el estado real del interior sin romper la patata ni cortarla antes de tiempo. El mismo sistema también puede aplicarse cuando se cocina en el microondas. Basta con hacer la prueba al terminar el tiempo de cocción. Si la patata sigue agarrada al cuchillo, conviene devolverla unos minutos más al aparato.
Cuáles son las mejores patatas para cocer
En el mundo existen más de 4.000 variedades de patata registradas, aunque solo una parte se destina al consumo habitual. Ante tanta diversidad, la opción más sencilla es fijarse en la etiqueta del supermercado. Muchas ya indican directamente si son para cocer o para freír.
Entre las variedades más recomendadas para cocer destacan la Monalisa, la Agria y la Kennebec. La Monalisa es una de las más populares por su versatilidad y por la buena textura que mantiene tras la cocción.
La Agria, aunque suele asociarse a las patatas fritas, también ofrece buenos resultados cuando se cuece correctamente, ya que conserva bien su estructura.
La Kennebec es otra de las favoritas en cocina por su sabor y su capacidad para mantenerse firme sin deshacerse con facilidad.
Estas variedades son las más utilizadas para preparar ensaladillas, ensaladas de patata, guarniciones, patatas o papas aliñadas o recetas en las que interesa mantener los trozos enteros.
Además de la variedad, conviene elegir patatas de tamaño similar para que todas alcancen el punto de cocción al mismo tiempo.
Y una vez cocida, la patata puede conservarse entre tres y cuatro días en la nevera siempre que se guarde en un recipiente cerrado.
Lo recomendable es dejar que pierda temperatura antes de refrigerarla y evitar mantenerla muchas horas a temperatura ambiente. Si presenta olor extraño, exceso de humedad o cambios evidentes de textura, es mejor descartarla.
Qué recetas puedes hacer con patatas cocidas
Con unas cuantas patatas cocidas puedes resolver más de una comida añadiendo muy pocos ingredientes. Son la base de recetas tan sencillas como una ensalada de patata y pimientos asados, una ensalada malagueña de patata, bacalao y naranja o una clásica ensalada de lechuga, patata y bonito.
También permiten preparar elaboraciones más completas. Con patata cocida puedes hacer pan de patata, churros de patata o transformar un sencillo puré en un pastel de papa. Y si buscas una guarnición diferente, prueba a saltear las patatas cocidas con piel junto con ajo y perejil. Quedan doradas por fuera y muy tiernas por dentro.
Por eso no importa si cueces alguna patata de más. Además de conservarse bien durante varios días en la nevera, resultan perfectas para improvisar cualquier comida para el verano.