Cómo cuidar los cuchillos para que duren más y corten mejor
Utensilios de cocina
Gestos sencillos de limpieza y almacenaje que marcan la diferencia en el día a día
En la cocina, las herramientas hablan de cómo cocinamos. Un cuchillo limpio, seco y bien guardado no solo dura más, también responde mejor cuando lo necesitas. Joseba Arguiñano lo tiene claro: cuidar los cuchillos es parte del oficio y empieza mucho antes de volver a usarlos.
Limpieza correcta después de cada uso
El cuidado de los cuchillos empieza justo después de utilizarlos. Joseba insiste en que lo primero es lavarlos bien, siempre a mano, con agua y una esponja suave. Los estropajos abrasivos o productos agresivos pueden dañar el filo y el acabado de la hoja.
Tampoco conviene dejarlos en remojo ni acumularlos en el fregadero junto a otros utensilios, ya que los golpes entre hojas y mangos acaban pasando factura al filo y a la seguridad.
Secar bien: un gesto más importante de lo que parece
Una vez limpios, el siguiente paso es secarlos cuidadosamente con un paño suave. No basta con dejarlos escurrir: la humedad puede afectar tanto a la hoja como al mango, especialmente con el paso del tiempo.
Este gesto sencillo evita manchas, posibles corrosiones y mantiene el cuchillo listo para el siguiente uso. Como recuerda Joseba, aquí no se acaba el cuidado del cuchillo, pero es un paso que nunca debería saltarse.
Mantener los cuchillos limpios y bien secos es fundamental, pero no es el único aspecto a tener en cuenta. El filo también necesita atención periódica para que el cuchillo corte bien y sea seguro. En este sentido, conviene conocer cómo afilar cuchillos siguiendo el método de Joseba Arguiñano, una técnica sencilla que ayuda a mantenerlos siempre a punto.
Guardar los cuchillos correctamente
Tan importante como limpiarlos es cómo se guardan. Un cuchillo mal almacenado pierde filo antes y se deteriora con más facilidad. Joseba Arguiñano nos muestra tres formas prácticas y seguras de hacerlo en casa.
Barra magnética: orden y seguridad
La barra magnética, bien fijada a la pared, es una de las opciones más cómodas. Permite tener los cuchillos visibles, ordenados y siempre a mano, sin que los filos choquen entre sí.
Además, al colocarse en la pared, suele quedar fuera del alcance de los niños, lo que añade un plus de seguridad en la cocina. Eso sí, es importante que esté bien anclada para evitar movimientos o caídas.
Taco de mesa: los cuchillos más usados, cerca
Otra opción muy habitual es el taco para cuchillos, ideal para guardar los que se utilizan a diario. Tenerlos cerca facilita el trabajo y evita andar buscándolos en cajones.
La clave está en introducirlos correctamente, procurando que el filo no roce superficies duras al sacarlos o guardarlos, para que se mantengan en buen estado durante más tiempo.
Cajón con soporte: protección total del filo
Para quienes prefieren una cocina más despejada, el soporte de bambú dentro del cajón es una solución excelente. Mantiene cada cuchillo en su sitio, evita que choquen entre ellos y protege los filos del desgaste.
Es una opción muy práctica si se quiere combinar orden, seguridad y conservación del cuchillo, especialmente en cocinas con poco espacio en la encimera.
Tener los cuchillos bien cuidados se nota especialmente en preparaciones donde el corte es protagonista, como ocurre al preparar una tabla de quesos y embutidos, donde un buen filo permite cortes limpios y precisos que mejoran tanto la presentación como el resultado final.
El cuidado también es seguridad
Mantener los cuchillos limpios, secos y bien guardados no solo alarga su vida útil, sino que también mejora la seguridad en la cocina. Un cuchillo en buen estado corta mejor, requiere menos fuerza y reduce el riesgo de accidentes.
Como recuerda Joseba Arguiñano, cuidar las herramientas es parte fundamental de cocinar bien: pequeños gestos diarios que hacen que todo funcione mejor.