Ensalada templada de gulas, champiñones y queso de cabra por Karlos Arguiñano
Presentamos una sencilla receta empleando unos sabrosos ingredientes: Ensalada templada de gulas, champiñones y queso de cabra, un primer plato fácil y rápido de preparar siguiendo el paso a paso de Karlos Arguiñano.
Como toda ensalada templada que se precie debemos montarla en el último momento, justo antes de servir, sobre todo si combinamos ingredientes crudos y cocinados a temperaturas diferentes.
Y si quieres conocer más recetas de ensaladas templadas no te pierdas las propuestas que te presentamos a continuación: ensalada templada de garbanzos fritos, aguacate y aceitunas, ensalada templada de puerros o ensalada templada de mar y montaña.
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
20 m
Tiempo total
30 m
Ingredientes (4 personas):
- 400 g de gulas
- 200 g de brotes de lechuga limpios
- 150 g champiñones en conserva
- 4 medallones de queso de cabra (200 g)
- 2 manzanas
- 1 limón
- 30 g de almendras
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- perejil
Receta de ensalada templada de gulas paso a paso
Pon los brotes de lechuga en un bol grande. Pela las manzanas, córtalas en dados, agrégalas y resérvalas hasta el momento de servir.
Calienta 2 cucharadas de aceite en una sartén, corta los champiñones en cuartos, añade y saltéalos durante 3-4 minutos. Incorpora las gulas y saltéalas durante un par de minutos.
Calienta otra sartén sin aceite, extiende encima las rodajas de queso y dóralas por los 2 lados. Retíralas a un plato y resérvalas.
En el momento de servir, adereza las hojas de lechuga con manzana con zumo de limón, sal y aceite. Mezcla bien y repártelas en 4 platos. Coloca encima de cada uno, una rodaja de queso y unas almendras, y decóralos con unas hojas de perejil.
Consejos para hacer ensalada templada de champiñones de Arguiñano
Este tipo de ensaladas, en las que se combinan alimentos crudos y cocinados a temperaturas diferentes, hay que montarlas en el último momento.
A la hora de preparar una ensalada templada es recomendable combinar una base de vegetales crudos (espinacas, lechuga, escarola o rúcula) con verduras cocinadas (setas salteadas, pimientos asados, judías al vapor o patatas cocidas), pescado, pavo, etc. y demás aderezos.
Las hojas verdes le darán a la ensalada un toque refrescante y crujiente, dotándola de un gran volumen, además de saciarnos e hidratarnos.
Elaborar un buen aliño siempre es importante; los contrastes con toques ácidos, afrutados o picantes siempre serán una garantía, al igual que el punto crujiente que nos aportan frutos secos, semillas, cebolla frita o picatostes, etc.