Esta flor crece sola en tu jardín y podrías estar tirando un superalimento
Existe una flor silvestre que brota sin permiso entre tus plantas y que puede ser mucho más valiosa de lo que en un principio pueda parecer. ¿Imaginas cuál es? No te preocupes, porque en este artículo vamos a hablar de ella.
Son muchas las personas que la consideran una mala hierba y la arrancan sin apenas pensarlo, pero según una experta en plantas, esta flor esconde un gran potencial nutricional y medicinal.
Más pistas. Esta flor de color amarillo, muy común en primavera, después se convierte en un globo blanco de semillas. Crece sola, es resistente y, aunque parezca un estorbo molesto, es en realidad un superalimento gratuito. ¿Conoces ya la respuesta?
El diente de león: una flor silvestre con mala fama
El diente de león (Taraxacum officinale) crece de forma espontánea en jardines, campos, aceras... en cualquier lugar donde encuentre un poco de tierra y sol. Por este motivo y, de manera un tanto cruel, muchos la consideran como una mala hierba y ponen en marcha métodos efectivos y consejos para eliminarlas.
A pesar de ello, Krystal Duran, experta en jardinería y plantas, señala que eliminarla es todo un error:
Contienen vitamina A, C, K, hierro, calcio, magnesio y potasio. Son ideales para la salud digestiva y tienen propiedades antioxidantes, explica en su cuenta oficial de Instagram (@_plantswithkrystal_).
¿Se puede comer el diente de león?
Sí. Es más, algunos expertos aseguran que si no lo haces ya, deberías. Porque todas las partes del diente de león son comestibles: la flor, las hojas y la raíz.
Aunque antes de continuar, es clave que no hayan sido tratadas con pesticidas o herbicidas, como sucede en un gran número de jardines convencionales.
Tienes la capacidad de consumirlo de las siguientes maneras:
- Hojas jóvenes: en ensaladas, como bien puede ser la rúcula.
- Flores: en infusión, en vinagres aromatizados o salteadas.
- Raíces: tostadas y molidas para preparar una bebida tipo café sin cafeína.
Ten presente que su sabor es un tanto amargo, principalmente en hojas maduras, aunque combinándolo con otros ingredientes es muy saludable.
Un regalo para tu salud... y tu jardín
Poca gente lo sabe, pero el diente de león también cuenta con una serie de beneficios ecológicos que merece la pena conocer:
- Mejora la calidad del suelo gracias a sus raíces profundas.
- Atrae abejas y otros polinizadores, esenciales para la biodiversidad.
- Previene la erosión en zonas descubiertas.
Por tanto, además de cuidar tu cuerpo, esta popular flor silvestre también se preocupa por el planeta.
¿Por qué se la sigue considerando una mala hierba?
Simple y llanamente, porque crece sin que nadie la plante. En la jardinería ornamental, lo que brota de una forma espontánea se asocia a invasión o desorden.
Y curiosamente, ciertas malas hierbas son comestibles, por lo que es importante estar informado.
Aunque, tal y como recuerda la experta: No todo lo que nace sin ser sembrado es malo. A veces, la naturaleza te regala justo lo que necesitas.
Un pensamiento que encaja al dedillo con la filosofía del jardín sostenible, en el que se valora aquello que crece de forma natural y se aprovecha al máximo.
Propiedades del diente de león resumidas
- Vitaminas A, C, K: Refuerzan sistema inmune y huesos.
- Minerales (hierro, potasio): Ayudan a músculos y sangre.
- Fibra natural: Mejora la digestión.
- Antioxidantes: Retrasan el envejecimiento celular.
- Ecológica: Atrae abejas y mejora el suelo.
Ideas para incorporarlo a tu dieta
Si te animas a aprovechar el diente de león que brota en tu jardín, aquí tienes una serie de propuestas e ideas para incluirlo dentro de tu alimentación:
- Ensalada fresca de hojas tiernas.
- Infusión de flores y hojas (con miel y limón).
- Pesto de diente de león.
- Mermelada casera con pétalos.
- Café de raíz tostada.
Pero espera, porque el famoso cocinero Karlos Arguiñano nos propone una apetecible receta de ensalada de diente de león y fresas, un entrante ideal comer en verano.
Ahora seguro que te animas, ¿verdad? Aunque, un consejo: Comprueba siempre que no haya sido tratado con productos químicos antes de recolectarlo.
En definitiva, si encuentras un diente de león en tu jardín, no tengas prisa por eliminarlo. Dale una oportunidad, seguro que no te arrepientes.