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Limpiar el polvo

Limpiar el polvo

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Limpiar el polvo poco a poco, pero a menudo, es la clave para mantenerlo a raya en casa. Lo vemos paso a paso.

Aunque creas que son muchos los  productos para limpiar el polvo correctamente, la mayor parte de las superficies modernas son de fácil limpieza y lo único que necesitas es la pasada rápida de un trapo humedecido. Limpiar el polvo en seco te llevará más tiempo, pero solo es necesario en las superficies de las paredes no lavables y los muebles de madera maciza. Después de limpiar el polvo, pasa la aspiradora para retirar el polvo del suelo.

Paso a paso

Quita el polvo de las paredes y el techo, incluidos los rincones. Usa un cepillo extensible con filamentos de nilón, ya que atraen el polvo en lugar de dispersarlo. Después usa una bayeta de microfibra húmeda para quitar el polvo de las superficies lavables. Recoge el polvo con la bayeta y tíralo en lugar de pasearlo de aquí para allá. 

Usa una gamuza limpia o una bayeta de microfibra seca para desempolvar las superficies no lavables. Realiza movimientos circulares para acumular el polvo bajo la gamuza. Por último, frunce la gamuza para recoger el polvo y repite el paso anterior con la gamuza doblada. Cuando se quede demasiado pequeña para continuar, sacúdela en el cubo de la basura y vuelve a empezar. 

¿Qué y cuándo?

Cada día: para ganarle la carrera al polvo, acostúmbrate a quitar un poco cada día, aunque solo sea de una mesa.

Cada semana: quita el polvo de las mesas bajas, las pantallas de las lámparas y los equipos electrónicos.

Cada mes: quita el polvo de paredes, techos, zócalos y estanterías.