Cómo la medicina tradicional china se ha colado en bares, cafés y heladerías de Shanghái
Tendencias globales
Cócteles, helados y bebidas calientes con hierbas tradicionales que hoy se consumen como parte del bienestar urbano
En algunos barrios de Shanghái están abriendo locales que desconciertan a primera vista. Se entra pensando que es una farmacia tradicional y se sale con una bebida caliente -o incluso un helado- entre las manos.
No hay pastillas ni recetas médicas, sino frascos de cristal llenos de raíces, semillas y bayas, y cartas que prometen 'equilibrio', 'energía' o 'descanso'. La medicina tradicional china no ha vuelto: se ha adaptado al lenguaje del bienestar urbano y se ha colado en la gastronomía cotidiana.
De la botica al bar (y a la heladería)
La escena se repite cada vez más. Barras que recuerdan a antiguas boticas, dispensadores transparentes con hierbas flotando lentamente y camareros que preparan bebidas oscuras, aromáticas, servidas como si fueran un cóctel clásico.
En otros locales, la tradición se traduce en sabores inesperados: helados de ginseng, bayas de goji o angélica, cafés y tés que incorporan ingredientes habituales de la fitoterapia china. No es una lógica tan distinta a la de otras bebidas calientes, infusiones o tés que forman parte del consumo cotidiano en muchas culturas.
No se trata de un único establecimiento ni de una moda aislada. En los últimos años han proliferado en China bares, cafeterías y tiendas que integran ingredientes de la medicina tradicional china en propuestas gastronómicas pensadas para el consumo diario. Lo que antes se tomaba en casa o en una consulta especializada, ahora se pide como quien pide un café.
Beber antes de estar enfermo
La clave del fenómeno está en el cambio de uso. Tradicionalmente, muchas infusiones y decocciones de la medicina china se han utilizado con un enfoque preventivo, ligado al equilibrio del cuerpo. Hoy ese principio se ha simplificado y adaptado: las bebidas ya no se reservan para cuando aparece un malestar, sino que forman parte de la rutina de personas sanas que buscan cuidarse.
El público es mayoritariamente joven. Oficinistas que salen tarde del trabajo, estudiantes que hacen una pausa entre clases, clientes que sustituyen el café de media tarde por una bebida caliente 'para el cansancio' o 'para el frío interno'. El gesto es cotidiano, rápido, despojado de solemnidad médica, similar al de otras bebidas calientes pensadas para reconfortar el cuerpo.
No hay diagnósticos profundos ni promesas de curación. El atractivo está en la idea de prevención ligera, en la sensación de estar haciendo algo 'bueno para el cuerpo' sin convertirlo en un acto clínico.
Bienestar, estética y redes sociales
Parte del éxito de estas propuestas tiene que ver con su estética. Frascos alineados, raíces visibles, etiquetas escritas a mano y una puesta en escena que conecta bien con la cultura visual de las redes sociales. La medicina tradicional china se convierte aquí en experiencia: algo que se mira, se fotografía y se comparte antes incluso de beberse.
Este auge se inscribe en un contexto más amplio: el crecimiento del interés por el bienestar entre los jóvenes urbanos chinos. En los últimos años, conceptos como descanso, equilibrio o cuidado del cuerpo han ganado peso, y la tradición se presenta como una respuesta cultural propia frente a modas importadas.
¿Tradición o marketing?
No todo el mundo mira esta tendencia con entusiasmo. Algunas voces advierten de que muchas de estas propuestas funcionan más como reclamo comercial que como práctica de bienestar real. La combinación de 'medicina tradicional' con cualquier formato —pan, helados, bebidas alcohólicas— despierta dudas sobre su utilidad y sobre el consumo indiscriminado de hierbas sin conocimiento profundo.
Incluso dentro del sector hay quien subraya los límites: estas bebidas no son medicamentos, no sustituyen tratamientos médicos y no deberían interpretarse como soluciones terapéuticas. Aun así, otros defienden que esta popularización puede servir para acercar la cultura de la medicina tradicional china a nuevas generaciones, aunque sea de forma simplificada y parcial.
Tradición que no vuelve: se transforma
Lo que está ocurriendo en Shanghái no es un regreso nostálgico al pasado, sino una transformación. La medicina tradicional china nunca desapareció, pero durante décadas quedó asociada a la enfermedad o a contextos muy concretos. Hoy cambia de escenario: pasa de la consulta a la barra, del remedio al hábito, del tratamiento a la experiencia.
En una ciudad acelerada, beber una infusión de hierbas o probar un helado de sabores 'medicinales' se convierte en una pausa cotidiana, en un gesto cultural que conecta pasado y presente.
No cura ni promete milagros, pero encuentra su lugar en una forma de entender la comida y la bebida como parte del cuidado diario. Y quizá por eso funciona: porque la tradición, cuando se adapta, no necesita volver, solo cambiar de formato.