8 postres con cerezas para aprovechar esta fruta de verano
Tartas, bizcochos y postres fríos para preparar cuando están en su mejor momento
Las cerezas se pueden comer frescas, pero también dan mucho juego en repostería. Si empiezan a estar demasiado maduras, puedes aprovecharlas para preparar distintas recetas con cerezas. Su pulpa jugosa queda muy bien en tartas y bizcochos esponjosos, pero también en postres fríos.
En esta selección reunimos 8 postres con cerezas fáciles de hacer. Encontrarás desde mousse, sorbete y semifrío hasta recetas que se preparan en el horno. Ideas para aprovechar la fruta de temporada y poner el broche final a la comida cuando no sabes qué postre preparar.
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Tiempo total
15 m
Postres fríos con cerezas
Mousse de cerezas
La mousse de cerezas de Karlos Arguiñano es una de las propuestas más rápidas del recopilatorio. La pulpa de la fruta se mezcla con claras de huevo y nata montada hasta conseguir una textura ligera y cremosa. La preparación lleva unos 10 minutos, aunque debe enfriarse antes de servir.
Semifrío de cerezas
Este semifrío de cerezas se prepara con picotas, yogur griego, nata y azúcar. La mezcla queda cremosa y necesita varias horas en el congelador para adquirir consistencia. Sácalo unos minutos antes de servir para que resulte más fácil cortarlo y recupere una textura más suave.
Sorbete de cerezas
El sorbete de cerezas es una alternativa fresca para los días de más calor. No lleva nata y se puede preparar sin heladera. Solo hay que triturar la fruta y respetar los tiempos de congelación para evitar que se formen cristales grandes.
Tartas y postres al horno
Crumble de cerezas
Karlos Arguiñano prepara este crumble con cerezas de temporada y una cobertura de harina y almendra molida. Durante el horneado, la fruta queda tierna y jugosa, mientras que la superficie adquiere una textura crujiente. Puedes servirlo templado o dejarlo enfriar antes de llevarlo a la mesa.
Tarta de cerezas o cherry pie
La tarta de cerezas o Cherry Pie es una de las tartas más conocidas de la repostería estadounidense. Eva Arguiñano la elabora con masa quebrada y un relleno abundante de cerezas. El contraste entre la fruta jugosa y la masa crujiente es uno de sus principales atractivos.
Tarta de cerezas y limón
Bruno Oteiza enseña cómo hacer una tarta de cerezas y limón, que está formada por varias capas. Lleva una base de bizcocho empapado en almíbar, una crema de limón y una cobertura de gelatina de confitura de cerezas negras.
Cerezas al horno
Este bizcocho de Karlos Arguiñano permite aprovechar las cerezas maduras e incorporarlas directamente a la masa. La fruta aporta humedad y pequeños bocados jugosos en cada porción. Puedes servir estas cerezas al horno como postre, en el desayuno o a la hora de la merienda.
Clafoutis de cerezas
El clafoutis es un postre tradicional francés muy fácil de preparar. Las cerezas se colocan en el molde y se cubren con una masa líquida que se cuaja durante el horneado. El resultado de este clafoutis de cerezas queda a medio camino entre un flan y un bizcocho húmedo.
Agua de cerezas
El agua de cerezas no se incluye entre los ocho postres, pero es otra forma de aprovechar esta fruta durante el verano. Se prepara triturando la pulpa con agua para darle sabor, sin llegar a obtener la textura de un zumo o un batido. Sírvela bien fría y acompáñala con hielo si hace mucho calor. Es una bebida sencilla para tomar entre horas o junto a una comida ligera.
Siempre que puedas utiliza cerezas maduras, firmes y sin golpes. Las más blandas pueden aprovecharse para mousses, sorbetes o rellenos, ya que en estas preparaciones la fruta se tritura o se cocina.
Además, lávalas justo antes de usarlas y sécalas bien. Si conservan demasiada humedad, pueden aguar las cremas o alterar la textura de las masas. O sigue estre truco de las fruterías para conservar cerezas.
Y prueba la fruta antes de añadir el azúcar. El dulzor y la acidez cambian según la variedad y el punto de maduración, por lo que puede ser necesario ajustar la cantidad indicada en la receta.
Si al comprar no tienes clara la diferencia entre picotas y cerezas, fíjate en el pedúnculo. La picota es un tipo de cereza que pierde el rabo de forma natural durante la recolección. Por eso se comercializa sin él y con el punto de unión cerrado.
Aun así, no todas las cerezas sin rabo son picotas. Algunas pueden haberse desrabado después de recogerlas.
La temporada de cerezas es breve, así que merece la pena aprovecharla también en repostería. Escoge la preparación según el tiempo que tengas y el punto de maduración de la fruta. Así podrás utilizarla antes de que se estropee y convertirla en un postre casero con el que terminar la comida.
Preguntas y respuestas
¿Cómo deshuesar cerezas sin romperlas?
Un deshuesador de cerezas es la herramienta más cómoda si necesitas preparar una cantidad grande. Retira el hueso sin aplastar demasiado la pulpa y permite mantener la forma de la fruta. Esto resulta especialmente útil para el clafoutis, el bizcocho o la cherry pie.
También puedes utilizar una botella de boca estrecha y una pajita rígida. Coloca la cereza sobre la abertura y presiona desde la parte superior hasta que el hueso caiga dentro. La fruta debe de estar fría y firme, ya que las cerezas muy maduras se rompen con mayor facilidad.
¿Se pueden utilizar cerezas congeladas para hacer postres?
Las cerezas congeladas se pueden utilizar cuando la fruta fresca ya no está de temporada. Para preparar el sorbete, puedes triturarlas directamente sin descongelar. Así ayudan a mantener la mezcla fría.
Para tartas, bizcochos, clafoutis o mousse, descongélalas antes en la nevera. Después, déjalas escurrir para retirar el exceso de líquido. De lo contrario, pueden humedecer demasiado la masa o alterar la textura de las cremas. Una vez descongeladas, la fruta pierde parte de su firmeza, por lo que es mejor reservarla para recetas en las que vaya triturada u horneada.
¿Cómo evitar que las cerezas se hundan en el bizcocho?
Después de lavar y deshuesar las cerezas, sécalas bien con papel de cocina. La humedad que queda en la superficie puede hacer que resbalen dentro de la masa y se acumulen en el fondo.
Pásalas por una pequeña cantidad de harina antes de incorporarlas. Añádelas al final y mézclalas con movimientos suaves para repartirlas sin romperlas. Esta técnica ayuda a mantener la fruta distribuida durante el horneado, especialmente cuando la masa del bizcocho tiene cierta consistencia.