Bizcocho de convento

Una receta fácil y sin pensar en nada. Este bizcocho es ideal para tomarlo en la merienda o el desayuno, pero recién hecho y acompañado de una bola de helado o unas natillas es un postre delicioso. Su textura es muy suave y esponjosa, su sabor es delicioso por el toque de sabor a limón y la vainilla que hacen una mezcla riquísima, además se hace tan fácil que ya verás que éxito.
Ingredientes
  • 4 huevos de tamaño mediano (cada uno pesa 60 gr. aproximadamente con cáscara incluida) 
  • 1 taza de 250 ml. de aceite de girasol (puede ser de otro) 
  • 1 taza de 250 ml. de harina común o de todo uso (harina 0000) 
  • 1 taza de 250 ml. de Maizena o almidón de maíz 
  • 1 taza de 250 ml. de azúcar 
  • 1 taza de 250 ml. de leche 
  • 15 gr. (1 cucharada) levadura en polvo o polvo de hornear 
  • 1/2 cucharada esencia o extracto de vainilla 
  • 1 pizca de sal 
  • la piel rallada de 1 limón

Molde rectangular de 32 cm x 23 cm x 4,5 cm de alto 

Papel de hornear

Elaboración
Separamos las yemas de las claras y ambas las ponemos en recipientes amplios, batimos las claras con la pizca de sal y con varillas eléctricas hasta que comiencen a formar espuma, seguidamente añadimos 2 o 3 cucharadas de azúcar que tenemos para toda la receta y seguimos batiendo hasta que estén a punto de nieve, las reservamos para más adelante.

Batimos con las mismas varillas eléctricas las yemas junto al resto del azúcar durante unos 5 minutos o hasta que estén muy espumosas y el azúcar ya no se note, añadimos el aceite y seguimos batiendo a velocidad baja hasta que se integre, seguido añadimos la leche y la vainilla y batimos un poco más.

Rallamos la piel del limón y la añadimos a la mezcla anterior, batimos un poco más y seguido mezclamos la harina con la Maizena y la levadura y tamizamos directamente sobre el recipiente en un par de veces, batimos a baja velocidad hasta que la mezcla de harina se integre sin sobrebatir la masa, solo hasta que esté bien integrada, repasamos con una espátula el fondo y el lateral para asegurarnos de que no queda harina sin mezclar.

Agregamos las claras a punto de nieve a la mezcla anterior en un par de veces, mezclamos con la espátula y movimientos envolventes hasta que esté bien integrada, vertemos la masa en el molde que previamente debemos de tener forrado con papel de hornear por el interior.

Horneamos con el horno precalentado a 180ºC (360ºF) con calor arriba y abajo durante unos 25 minutos, (comprobaremos pinchando con un palillo que ya está cocido) después lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Desmoldamos y lo cortamos en porciones o lo servimos entero eso a nuestro gusto, lo espolvoreamos por encima con azúcar glas y listo para disfrutar.

¡Probarlo, os va a encantar!