El primer táper del año

Vuelta a la rutina

Ideas sencillas para volver a llevar comida a la oficina

Comida normal, hecha con lo que hay en casa, para volver a la rutina sin complicarse.
Comida normal, hecha con lo que hay en casa, para volver a la rutina sin complicarse.

La tarde del 6 de enero suele tener un punto extraño. Es festivo, pero ya no hay nada que celebrar. La casa está más tranquila, los días especiales se han agotado y, poco a poco, empieza a colarse un pensamiento bastante concreto: mañana se vuelve al trabajo. Y con eso llega otra pregunta igual de práctica: ¿qué llevo para comer?

El primer táper del año no suele responder a grandes planes. No es fruto de una organización meticulosa ni de un propósito recién estrenado. Sale, casi siempre, de una revisión rápida de la nevera y de la idea de no complicarse más de lo necesario.

Un táper bastante normal

No suele ser un táper ejemplar ni especialmente pensado para lucirse. Es comida que cumple. Pasta del día anterior, un arroz hecho sin demasiadas vueltas, una tortilla, verduras salteadas o algún guiso suave que todavía queda.

Platos como unas lentejas con arroz, que se hacen con ingredientes básicos y aguantan bien de un día para otro, o unos macarrones con bonito, sencillos y resolutivos, o una tortilla de bonito, fácil de preparar y muy agradecida para llevar a la oficina, aparecen mucho en este primer táper porque llenan, se recalientan sin problema y no requieren atención extra. aparecen mucho en este primer táper porque llenan, se recalientan sin problema y no requieren atención extra.

Después de varios días comiendo a deshora y sin rutina, el cuerpo suele agradecer precisamente eso: comida conocida.

Uno de esos platos que suelen aparecer en el primer táper tras las vacaciones.
Uno de esos platos que suelen aparecer en el primer táper tras las vacaciones. | Hogarmania

Cocinar con lo que hay en casa

El día de Reyes por la tarde no es un momento de grandes compras. Es festivo y la cocina se organiza con lo que ya está en la nevera y el congelador. El primer táper del año nace casi siempre de esa despensa real, no de una idea idealizada.

Verduras que aún aguantan, huevos, arroz o pasta empezados, algo de carne o pescado congelado. Con un poco de todo se puede resolver una comida completa, como un arroz con pollo y verduras, sin necesidad de pasar por el supermercado ni complicarse demasiado.

La cocina, ese día, vuelve a ser práctica.

Lo que suele funcionar mejor ese primer día

Más allá del plato concreto, hay algunas claves que se repiten en casi todos los primeros táperes del año:

  • Platos únicos, que no obliguen a llevar varios recipientes.
  • Comidas que se recalientan bien, sin secarse ni estropearse.
  • Ingredientes conocidos, sin experimentos.
  • Cantidad suficiente, porque el primer día suele hacerse largo.

No es el momento de probar recetas nuevas ni de complicarse con salsas delicadas. El 7 de enero suele agradecerse la sencillez, también a la hora de comer.

Ni dieta ni compensación

Aunque enero venga cargado de mensajes sobre cuidarse o empezar de nuevo, el primer táper rara vez responde a esa lógica. No es una comida de castigo ni una declaración de intenciones. Simplemente es más sencilla.

Platos de cuchara suaves, arroces fáciles o pastas con pocos ingredientes. En muchos casos, una crema de verduras casera, como las que se preparan en poco tiempo y se guardan bien, es suficiente para volver a la rutina sin sensación de pesadez.

La prioridad no es hacerlo perfecto, sino hacerlo fácil y asumible.

Volver poco a poco

El primer táper del año no tiene que marcar el camino del resto del mes. Está para cumplir y facilitar la vuelta al trabajo, nada más. Mañana ya habrá tiempo de organizarse mejor, planificar comidas o variar.

Por ahora, con que la comida esté hecha, sea fácil de llevar y permita empezar el año laboral sin demasiadas complicaciones, es suficiente. Incluso puede haber sitio para un pequeño gesto heredado de las fiestas, como reservarse un trozo de roscón para el postre, envuelto con cuidado y sin darle demasiada importancia.

A veces, volver a la rutina empieza así: con un táper normal, preparado sin mucho esfuerzo, y un resto dulce que alarga un poco más la Navidad.

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