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Ecología

Calefacción fotovoltaica con acumuladores de calor


Disponer de un sistema de calefacción en nuestros hogares es sinónimo de confort durante el invierno. La elección de los equipos que van a constituir nuestra calefacción está en ocasiones condicionada por circunstancias ajenas a nosotros.

Por ejemplo, en las viviendas dentro de las ciudades, donde no se dispone de red de suministro de gas natural, nos condiciona a instalar una calefacción eléctrica. Esto es lo que sucede en muchas viviendas de nuestra geografía. Sobre todo, en edificios de los años 70 y 80 del siglo pasado, en las cuales no se instalaba ningún tipo de calefacción.

Opciones de calefacción

Ante esta situación, en algunos casos se ha optado por realizar una instalación de radiadores de baja temperatura con una bomba de calor de aerotermia. Aprovechando el balcón que si disponen los pisos en las ciudades o alguna pequeña terraza donde ubicar la unidad exterior de la bomba de calor.

Sin embargo, la calefacción con aerotermia y radiadores es una instalación complicada que requiere de obras para el paso de las tuberías de agua. Además, el precio de instalarla es elevado y por lo general solo es sopesada por los usuarios cuando se reforma la vivienda.

Una forma de evitar las reformas y las obras que ello conllevan es decantarse por una calefacción eléctrica con radiadores de calor azul o acumuladores nocturnos. Este tipo de calefacción es relativamente fácil de instalar y no necesita de tuberías para llevar agua a los radiadores. Además, tampoco necesita de una caldera de gas o una bomba de calor para calentar el agua.

La gran ventaja de estos equipos radica en que consumen directamente electricidad, que convierten en calor. Es por ello que la instalación es más fácil y rápida que una calefacción tradicional. La única necesidad es colocar una línea de cableado eléctrico con sus enchufes especiales para conectar los acumuladores de calor o radiadores de calor azul.

¿Qué es un radiador de calor azul?

Un radiador de calor azul es un equipo similar a un acumulador de calor, sin embargo, no dispone de piedras cerámicas en su interior. Estos sistemas de calefacción eléctrica disponen de un aceite especial llamado "sol azul". Este fluido caloportador se calienta cuando la resistencia está en marcha.

Cuando el aceite se calienta, empieza a circular por el interior del radiador, para calentar toda su estructura y esta es la que va desprendiendo el calor al ambiente. Un emisor térmico de calor azul utiliza principalmente el efecto de radiación para difundir el calor, no obstante, parte de este se distribuye también por convección del aire.

Calefacción fotovoltaica con acumuladores de calor

¿Qué es un acumulador de calor?

Un acumulador de calor es un equipo de calefacción eléctrica, que aprovecha el efecto Joule para generar calor. Es decir, se sirve de una resistencia eléctrica para disipar electricidad en forma de calor. La resistencia de un acumulador está rodeada por piezas de piedra volcánica o refractaria.

Estas tienen la propiedad de acumular el calor y alcanzar temperaturas de cientos de grados. Este calor es desprendido al ambiente lentamente. Es por ello que se emplean con una tarifa eléctrica de discriminación horaria, para cargarse durante la noche, cuando el precio de la electricidad es menor. De modo que van desprendiendo el calor durante el día siguiente.

Fotovoltaica como apoyo a la calefacción eléctrica

Desgraciadamente, dadas las circunstancias actuales, una calefacción eléctrica es como un pozo sin fondo. Los acumuladores nocturnos, al igual que los emisores de calor azul, consumen mucha electricidad, algo que pagamos a fin de mes con las facturas eléctricas. Con el aumento de los precios en general, pero sobre todo por el incremento del gas y de la electricidad, muchas familias temen al invierno que se avecina.

Es aquí donde una instalación de fotovoltaica para autoconsumo nos puede ayudar a que el consumo eléctrico de la red no sea excesivo. Con ello haremos que las facturas de la luz sean asumibles sin perder el confort durante los días más fríos. Sin embargo, algunas personas tendrán dudas, ya que en un piso no hay espacio para instalar los módulos fotovoltaicos.

Calefacción fotovoltaica con acumuladores de calor

Es creciente el auge de las placas solares para balcón.

Ante esta pequeña dificultad no debemos desalentarnos, puesto que ya hay empresas que ofrecen kits básicos para estas circunstancias. Son pequeñas instalaciones de dos, tres o cuatro paneles solares. Claro está que no van a satisfacer toda nuestra necesidad de electricidad, sin embargo, nos ayudan a reducir el consumo de la red.

Combinando unos paneles fotovoltaicos con los emisores de calor azul, haremos que estos calienten la vivienda durante las horas de sol. De modo que cuando lleguemos a casa estará a una temperatura agradable y aún nos aportarán calor durante unas horas.

Otra ventaja que tenemos, es que, al no ser una instalación solar completa, el precio es fácilmente asumible. Además, debemos considerarlo como una inversión, ya que iremos recuperando ese dinero al pagar menos en la factura de la luz.

Al llegar el buen tiempo, la electricidad que nos aporten esos módulos fotovoltaicos no se desaprovechará, puesto que otros electrodomésticos la pueden consumir. Tanto la lavadora, como el lavavajillas y el aire acondicionado durante el verano, sacaran provecho de la electricidad que nos regala el sol, sin preocuparnos por las facturas de la luz.