El dulce de Santa Águeda que marca el calendario repostero en Zaragoza
Tradición repostera
Las teticas de Santa Águeda son un bollo relleno y cubierto de chocolate que solo aparece a principios de febrero
A principios de febrero, en Zaragoza, algunas pastelerías incorporan a sus vitrinas un dulce que no suele verse el resto del año. Aparece durante unos días, coincidiendo con la festividad de Santa Águeda, y desaparece después. Se trata de las teticas de Santa Águeda, una elaboración ligada al calendario y reconocible para quienes la compran cada año en las mismas fechas.
Un dulce ligado al 5 de febrero
El 5 de febrero, día de Santa Águeda, se celebra en distintos puntos de España con tradiciones diversas. En Zaragoza, una de las manifestaciones más visibles es gastronómica. Durante los días próximos a la festividad, las pastelerías elaboran teticas, un dulce que no forma parte del surtido habitual y cuya producción se limita a ese momento concreto del año.
No se trata de una receta compleja ni de una elaboración reservada a ocasiones especiales. Su presencia responde a una costumbre establecida y repetida, vinculada de forma directa a la fecha.
Cómo son las teticas de Santa Águeda
Desde el punto de vista de la repostería, las teticas se ajustan a una lógica de obrador tradicional. La base es un bollo tierno, cercano al brioche, con una miga blanda y poco dulce. El relleno más frecuente es de nata montada o trufa, aunque cada pastelería introduce pequeñas variaciones.
El conjunto se cubre con chocolate y se remata en la parte superior con una guinda, que refuerza su forma característica, ligada a la iconografía tradicional de la santa. No existe una receta única ni una formulación oficial. Cambian tamaños, proporciones y acabados, pero la estructura general se mantiene.
Sicilia como origen simbólico
El origen de este tipo de dulces se sitúa en Catania, ciudad vinculada a la vida y el martirio de Santa Águeda en el siglo III. Según la tradición cristiana, Águeda fue detenida durante la persecución de los cristianos y castigada por negarse a renunciar a su fe. Entre los tormentos que se le atribuyen figura la mutilación de los pechos, un episodio que marcó de forma decisiva su iconografía posterior.
Tras su muerte, la devoción a la santa se consolidó rápidamente en Catania. Un año después, según los relatos tradicionales, una erupción del Etna se detuvo a las puertas de la ciudad tras una procesión en su nombre, lo que reforzó su papel como figura protectora. A partir de ahí, la celebración del 5 de febrero adquirió un peso central en la vida local.
En ese contexto aparecen las minni di Sant’Agata, pasteles rellenos de ricotta y cubiertos de mazapán blanco que se consumen esos días como parte de la festividad. La forma remite directamente a la historia de la santa y se integra en la celebración como un gesto asumido, vinculado tanto a la memoria religiosa como a la práctica festiva.
Con el tiempo, ese gesto simbólico se trasladó a otros territorios y se adaptó a las tradiciones reposteras locales. En Zaragoza, esa adaptación dio lugar a una versión distinta, elaborada con otros ingredientes y técnicas, pero conectada con el mismo origen histórico.
Zaragoza y Aragón, el ámbito del dulce
Aunque Santa Águeda se celebra en otros territorios con actos religiosos, cantos o celebraciones comunitarias, en Zaragoza y Aragón las teticas se han consolidado como el elemento gastronómico más reconocible de la fecha. Su elaboración y consumo siguen concentrados en un periodo muy concreto del año y no se han extendido más allá de ese marco.
La delimitación temporal y territorial forma parte de su normalidad dentro del calendario festivo. Las teticas de Santa Águeda se inscriben en una forma de entender la repostería asociada a fechas concretas. Son dulces que existen en función de un día señalado y de una práctica compartida que se repite cada año como ocurre con el Roscón de Reyes en enero, las torrijas en Semana Santa, o los panellets del Día de Todos los Santos.
Cuando termina el periodo de celebración, dejan de elaborarse y el obrador recupera su oferta habitual.