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Cocinas y baños

Trucos para quitar el mal olor de los sifones de fregaderos y lavabos


¿El lavabo de tu baño desprende olores muy desagradables? ¿El fregadero de tu cocina huele a "tuberías"? Uno de los problemas más habituales en la casa es el mal olor que desprenden los sifones de desagüe del fregadero de la cocina y del cuarto de baño.

El problema puede deberse a un atasco, a un sifón muy sucio o a un deterioro del mismo. Te enseñamos 4 fórmulas caseras para quitar el mal olor de los sifones de casa.

No hay nada más desagradable que llegar a casa y notar un olor nauseabundo en la cocina o el cuarto de baño. Y aunque estas estancias estén bien limpias y desinfectadas, los olores a "tuberías" pueden aparecer y volverse un problema muy serio para la habitabilidad de la vivienda.

Para dar con el problema de raíz, debemos empezar por revisar los sifones. ¿Qué son? Un sifón es un tubo doblemente acodado en el que el agua retenida impide la salida de los gases de las cañerías al exterior. De esta forma, un sifón colocado en las tuberías de un lavabo o la bañera, por ejemplo, bloqueará el paso de los desagradables olores que se generan en el alcantarillado general.

De ahí que, ante cualquier signo de mal olor, sea fundamental limpiarlos y/o desatascarlos.

Cómo eliminar el mal olor de los sifones y tuberías

¿Qué causa mal olor en los sifones?

¿Qué pasa cuando el aislante de malos olores, el sifón, causa esos malos olores? ? A priori, la causa más frecuente del mal olor de los sifones de desagües (incluidos los botes sifónicos) es la acumulación de residuos de comida, bebidas, residuos de productos higiénicos (pasta dental, enjuagues, jabones, etc.) que suelen adherirse a las paredes del sifón generando aldehídos volátiles de olor muy desagradable.

Además, ten en cuenta que cuando se dejan de usar los grifos durante un tiempo, los sifones se secan. Al volver a usarse, se desprenden gases, producto de las fermentaciones, que ascienden generando ese "olor a alcantarilla" en la casa. En definitiva, por muy limpia que esté tu cocina, cuarto de baño o patio, pueden aparecer malos olores que proceden de las tuberías o los sifones de desagüe.

Ahora bien, existen cuatro soluciones que son mano de santo para acabar con esos olores tan desagradables.

Soluciones para los sifones que huelen mal

En primer lugar, debemos distinguir si el problema se genera por un sifón sucio y obstruido o, si procede del mal estado de los albañales del edificio o la casa. En este último caso, la solución definitiva será cambiar los desagües, pues indica mal estado en las tuberías.

En el primer caso, por ejemplo, una buena solución (aunque bastante laboriosa) es abrir el bote sifónico (una tapa redonda que hay en el suelo del cuarto de baño o debajo del lavabo), vaciar todos los residuos con agua caliente, jabón y un producto desinfectante como la lejía (cloro).

Pero, antes de que recurras a la opción más tediosa, considera aplicar los siguientes trucos caseros. ¡Son más rápidos y funcionan igual de bien!

1. Vinagre y sal de frutas

Una de las mejores soluciones caseras para eliminar el mal olor del sifón es echar en el sumidero un bote entero de sal de frutas, más un litro de agua caliente y medio litro de vinagre blanco de limpieza. Luego y de forma inmediata, tapa el desagüe durante 30 minutos.

Cuando haya transcurrido el tiempo, libera abundante agua caliente para terminar de limpiar el sifón. El vinagre reaccionará con la sal de frutas formando un gas que presionará los posibles tapones y bolsas de malos olores. Además, servirá para limpiar las paredes del sifón de todos los restos de jabón y grasas que se vierten a diario sobre ella.

Recuerda, el vinagre debe ser el de limpieza (vinagre de alcohol), pues su acidez es mayor. Procura no haber utilizado el sumidero durante al menos una hora antes de realizar esta limpieza.

2. Vinagre y bicarbonato de sodio

Una de las fórmulas definitivas para acabar con el mal olor de cocinas y baños es echar sobre el sumidero una taza de bicarbonato de sodio más dos tazas de vinagre de limpieza. Seguidamente habrá una reacción espumosa que debes tapar con el tapón o con una bolsa de plástico. Deja que la mezcla repose de 10 a 15 minutos y, luego, vierte abundante agua caliente para limpiar los conductos. ¡Eficaz al 100%!

Cuanto más caliente esté el agua, la suciedad se desprenderá con mayor facilidad. El bicarbonato de sodio también es un excelente producto para blanquear una bañera muy sucia y amarillenta.

3. Amoníaco líquido

El amoníaco líquido o líquido amoniacal es un producto de limpieza ideal para acabar con la suciedad y los malos olores de las cañerías. Y, aunque su mayor poder es desengrasar, el amoniaco tiene increíbles propiedades para acabar con los restos de detergentes y productos que se adhieren a las paredes de las cañerías.

Por ejemplo, en el caso de que el desagüe de la ducha no trague el agua o lo haga muy lentamente, retira la tapa con un destornillador, extrae todos los pelos y objetos que lo bloqueen y echa dos o tres tapones de amoníaco líquido por el sumidero y deja que el producto repose durante 5 minutos.

A continuación, con agua a presión a presión termina de limpiar la cañería de la ducha. Vuelve a atornillar la tapa y listo. Si ves que la tapa contiene restos de moho, límpialo con un trapo empapado en lejía pura.

Qué hacer si el baño huele a tubería

4. Sal gorda y zumo de limón

Otro de los remedios más populares para arrastrar los residuos y eliminar los malos olores de los sifones y las tuberías es echar por el sumidero media taza de sal gorda con una taza de zumo de limón. Espera entre 15 y 20 minutos a que ambos productos reacciones contra la suciedad.

Como paso final, echa un litro de agua hirviendo por el desagüe para que arrastre los restos y voliá. Si el mal olor vuelve a aparecer, te aconsejamos repetir esta tarea al menos tres veces por semana.

Como puedes observar, las cuatro soluciones son sencillas, económicas, caseras y 100% ecológicas. Si tras aplicar estos trucos, el "olor a tubería" perdura, probablemente se deba a un mal funcionamiento en el sistema de alcantarillado de tu casa o del edificio en donde vives.