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Ropa y tejidos

Cómo lavar una manta en casa


Además de ser un complemento imprescindible en la habitación o sala de estar, las mantas proporcionan un toque muy personal y único en cada hogar.

Para ahorrar en costes de tintorería o lavandería, te explicamos cómo lavar una manta en casa de forma que los tejidos se conserven como el primer día.

Las mantas grandes o pequeñas, de lana, de pelo, terciopelo, algodón, coralina, entre otros, deben lavarse con cuidado y con los productos adecuados para evitar su desgaste rápido en el tiempo.

Uno de esos cuidados es conocer el material de confección de la manta, pues no es lo mismo lavar una manta de pelo que una manta de lana o una polar. Por ello, antes de empezar con el lavado te aconsejamos consultar la etiqueta de manta y prestar especial atención a los símbolos de lavado, secado y planchado.

En esta etiqueta descubrirás si la manta se puede lavar a mano, a máquina o en seco. Otro aspecto a tener en cuenta es su tamaño. Por ejemplo, si es muy grande es posible que no quepa en el tambor de la lavadora y acabe lavándose mal o estropeando el aparato.

Si este fuera tu caso, es preferible que laves la manta a mano (en la bañera por ejemplo) o lo hagas en establecimientos con lavadoras industriales. Por último, como las mantas no se lavan de forma habitual, es recomendable airearlas y dejar que les dé el sol durante unos minutos para evitar la proliferación de ácaros y polvo.

Cómo lavar una manta en casa, fácilmente

La radiación ultravioleta hace que los ácaros mueran y el aire fresco evita los malos olores.

Cómo lavar una manta a máquina

Tanto las mantas de lana como las polares se pueden lavar en la lavadora, ¡siempre que la etiqueta no diga lo contrario y el tamaño no lo impida! Para ello, sigue estos pasos:

  • Introduce la manta en la lavadora y selecciona un programa corto, para prendas delicadas y con agua fría (30º C). Si queda suficiente espacio en la lavadora, puedes añadir otras prendas que compartan el mismo tejido.
  • Utiliza un detergente en polvo o líquido (a máquina) para prendas delicadas que cuide su aspecto y color, manteniéndola suave y con un toque perfumado.

Te recomendamos prescindir del uso de suavizantes comerciales, a no ser que la prenda lo necesite. En general, prendas de deporte, toallas, la lana o la seda no necesitan suavizantes. En su lugar, puedes utilizar vinagre blanco (1/4 de taza en cada lavado). Es ecológico y elimina el mal olor de los tejidos.

Para secarla, lo mejor es tenderla al aire libre. Algunas mantas, como por ejemplo las polares, se pueden meter en la secadora a bajas revoluciones.

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Es recomendable que cepilles la manta una vez por semana para eliminar las pelusas y bolitas que pueda tener.

Cómo lavar una manta a mano

Si la manta es de pelo o tiene un tamaño muy grande y no puedes llevarla a un establecimiento de lavadoras público, puedes lavar la manta a mano en la bañera. Para ello, sigue los siguientes pasos:

  • 1. Introduce la prenda en la bañera con agua fría y echa una dosis de un detergente líquido para lavar a mano prendas delicadas.
  • 2. Déjala en remojo durante unos 20 minutos y agita la manta de vez en cuando para que el detergente se esparza bien.
  • 3. Si la manta tiene alguna mancha aplica un poco de detergente directamente sobre ésta y frota ligeramente la zona sin ejercer mucha presión.
  • 4. Aclara la manta con agua fría. Deja que escurra el máximo posible de agua pero sin retorcerla y sécala al aire.

Consejos para secar las mantas

Intenta escurrir lo máximo posible la manta para que no gotee. A la hora de tenderla, colócala doblada por la mitad para evitar que la largura de la manta llegue hasta el piso de abajo o, peor, llegue al suelo y se manche de nuevo. De esta manera, también, evitarás que la manta se mueva en exceso en días de viento.

Por último, si utilizas la secadora, procura hacerlo a bajas revoluciones. Con estos consejos tus mantas quedarán como el primer día y mantendrán su tacto agradable y suave durante más tiempo.