Postre sin horno
Charlota de leche condensada y limón
Un postre frío y cítrico, muy fácil de preparar, perfecto para San Valentín e incluso para repetir todo el año
La charlota de leche condensada y limón es un postre frío, sencillo y fresco, perfecto para cuando apetece algo dulce sin encender el horno. Es una receta ideal para preparar con antelación, ya que necesita unas horas de reposo en la nevera para asentarse bien.
Con el paso del tiempo, los bizcochos se hidratan ligeramente y la crema gana cuerpo, dando como resultado un dulce cremoso, fácil de cortar y muy agradable de comer. Funciona igual de bien como cierre de una comida especial, como San Valentín, o para disfrutarla cualquier día del año.
Índice de contenidos
Ingredientes
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200 gramos de leche condensada
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300 gramos de queso crema para untar
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ralladura de limón
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100 mililitros de zumo de limón
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8 frambuesas
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8 bizcochos de soletilla
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1 hoja de gelatina neutra
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hojas de menta para decorar
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
20 m
Tiempo total
20 m
Alérgenos
Leche
Frutos de cáscara
Gluten
Huevos
Paso a paso
Mezcla bien todos los ingredientes en un bol hasta integrar
Hidrata la gelatina.
En un bol amplio, mezcla el queso crema con la leche condensada. Remueve con una espátula o unas varillas hasta obtener una crema homogénea y sin grumos.
Calienta ligeramente el zumo de limón en el microondas, incorpora la hoja de gelatina previamente hidratada y remueve hasta que se disuelva por completo. Añade el zumo junto con la ralladura de limón al bol. Mezcla bien y prueba la crema.
En este punto puedes ajustar el sabor: si te gusta más ácido, añade unas gotas más de zumo; si prefieres un resultado más dulce, puedes incorporar un poco más de leche condensada.
Remueve hasta que todo quede bien integrado.
Corta los bizcochos de soletilla por la mitad
Cubre la base del molde con papel de hornear para evitar que la crema se adhiera y así puedas desmoldarla fácilmente.
Corta los bizcochos de soletilla por la mitad a lo largo.
Colócalos alrededor de un molde pequeño o un aro de emplatar, formando una especie de pared. Asegúrate de que queden bien ajustados entre sí.
Vierte la crema de queso y limón en el molde
Vierte la crema de queso y limón en el interior, alisa la superficie con una espátula.
Cubre la charlota de leche condensada y limón con papel film.
Lleva la charlota a la nevera y deja enfriar un mínimo de 2 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar más tiempo o incluso prepararla el día anterior.
Durante el reposo, la crema se asienta y los bizcochos se humedecen ligeramente.
Coloca sobre la charlota de leche condensada y limón una hoja de menta
Pasado el tiempo de reposo, retira el film con cuidado, desmolda la charlota y decora con las frambuesas frescas y unas hojas de menta justo antes de servir.
Consejos y trucos
Es importante cubrir la charlota de leche condensada y limón con film transparente antes de guardarla en la nevera. De este modo, evitarás que absorba olores de otros alimentos.
Este postre mejora claramente con el reposo; si puedes, prepáralo con antelación.
Si no tienes frambuesas, puedes decorar con fresas, arándanos o incluso ralladura de limón.
Ajusta el punto de limón antes de montar la charlota, una vez fría, el sabor se intensifica.
Usa queso tipo crema a temperatura ambiente para que se mezcle mejor con la leche condensada.
El molde que utilicé en esta receta tiene aproximadamente 16 centímetros de diámetro. Es un molde pequeño, pero al verter la crema, adquiere altura y el resultado es muy vistoso.
Sirve la charlota bien fría para que tenga la textura perfecta y resulte más refrescante.
Preguntas y respuestas
¿Con qué plato se puede acompañar la charlota de leche condensada y limón?
Este postre cítrico es muy refrescante, al igual que la clásica carlota de limón, y puede servirse como el broche perfecto para cualquier comida. Sin embargo, combina especialmente bien con recetas ligeras como un pescado a la plancha o al horno, por ejemplo, bacalao fresco con patatas panadera. También resulta un excelente contraste tras un plato de cerdo agridulce al estilo chino.