Corteza crujiente
Pan de ajo y queso con orégano, receta de Joseba Arguiñano
Ideal para el aperitivo, picoteo o como acompañamiento
Aprende a hacer pan de ajo y queso con orégano con la receta de Joseba Arguiñano. Es un pan blanco, de miga tierna y corteza fina y crujiente, que como él mismo dice está de vicio.
Puedes servirlo para compartir en el aperitivo o como acompañamiento de cualquier comida. Recuerda a una focaccia porque se cubre con aceite. Además, se unta con una crema de ajo y se espolvorea con parmesano rallado, mozzarella rallada y orégano.
Índice de contenidos
Ingredientes
Para el poolish (prefermento):
-
150 gramos de harina de fuerza
-
150 mililitros de agua fría
-
1 gramo de levadura
Para la masa:
-
poolish
-
350 gramos de harina de fuerza + 30 g para estirar
-
175 mililitros de agua fría
-
12 gramos de sal
-
5 gramos de levadura
-
40 gramos de queso parmesano
-
40 gramos de queso mozzarella rallada
-
1 cucharadita de orégano
-
1 cucharadita de aceite de oliva
Para la crema de ajo:
-
10 dientes de ajo
-
100 gramos de mantequilla fundida
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
20 m
Cocinado
25 m
Tiempo total
45 m
Alérgenos
Gluten
Leche
Paso a paso
Prepara el prefermento o poolish
Haz el poolish (premasa o prefermento) de víspera. Para ello, introduce la harina de fuerza, el agua fría y la levadura en un bol.
Amasa hasta conseguir una masa fina (bastante líquida). Tapa y deja que fermente a temperatura ambiente de un día para otro.
Mezcla los ingredientes y deja reposar
Para hacer la masa, pon el poolish en un bol grande. Agrega la harina, la levadura, la sal y el agua. Mezcla bien, primero con la espátula y luego con las manos, hasta que no queden grumos.
Tapa y deja reposar durante 40 minutos aproximadamente.
Amasa y deja que fermente hasta que duplique su volumen
Transcurrido ese tiempo, amasa con las manos sobre una superficie limpia (añade una pizquita de harina para que no se pegue).
Amasa hasta conseguir una masa lisa y homogénea. Tapa a piel con un paño y deja que fermente a temperatura ambiente durante 3 horas aproximadamente, hasta que duplique el volumen.
Haz la crema de ajo con mantequilla
Para la crema de ajo, pon en el mortero los dientes de ajo confitados y machácalos.
Agrega la mantequilla fundida y mezcla bien. Reserva.
Estira la masa, añade un poco de aceite y haz unas marcas con un palo fino
Espolvorea un poco de harina en la encimera y estira la masa con las manos, como haciendo una torta (o una pizza gordita).
Colócala en la bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Moja la masa con un chorrito de aceite de oliva y haz unas líneas horizontales y verticales con un palo fino.
Unta la masa con crema de ajo, cubre con los quesos, espolvorea orégano y hornea
Con un pincel, unta la masa con la crema de ajo.
Ralla por encima el parmesano y esparce de forma uniforme la mozzarella y el orégano.
Precalienta el horno a 230 ºC. Introduce la masa, baja la temperatura a 190 ºC y hornea durante 25 minutos.
Sirve el pan de ajo y queso con orégano
Pasado el tiempo, saca el pan del horno y déjalo templar un par de minutos para no quemarte con el queso.
Córtalo (o separa las porciones) y sírvelo enseguida, recién gratinado.
Consejos y trucos
Para confitar los ajos, pélalos y cocínalos a fuego suave en un cazo, con aceite de oliva que los cubra. Remueve de vez en cuando para que se hagan por todas partes, hasta que estén blandos. También los puedes confitar con piel y pelarlos al final.
La receta la puedes hacer en una amasadora, si tienes. Pero como puedes ver, se puede hacer sin una.
Preguntas y respuestas
¿Qué es el poolish?
El poolish es un prefermento que se prepara mezclando la misma cantidad de agua y harina, junto con una pequeña cantidad de levadura.
Se deja reposar varias horas, normalmente entre 8 y 12, hasta que burbujea y adquiere un aroma ligeramente ácido.
Se utiliza en masas de pan para aportar sabor, elasticidad y una miga más aireada, como la que se ve en panes tipo baguette o focaccia.
¿Con qué se puede acompañar el pan de ajo y queso con orégano?
Este pan puede servirse como aperitivo y untarse con cualquier paté, como el paté de mejillones, por ejemplo. O simplemente comerlo sin nada. Otra alternativa es que también acompaña muy bien cualquier receta de pasta.