Plagas de las plantas en invierno: por qué aparecen y cómo reconocerlas a tiempo

Mantenimiento del jardín

En invierno no hay que bajar la guardia y vigilar de cerca el jardín.

En invierno también hay que vigilar las plagas que pueden surgir
En invierno también hay que vigilar las plagas que pueden surgir

El invierno suele asociarse a una tregua en el jardín. Menos crecimiento, menos riego, menos trabajo… y la sensación de que las plagas desaparecen hasta la primavera, ¿verdad? Pero la realidad es otra muy diferente. Muchas plagas no solo tratan de sobrevivir al invierno, sino que lo aprovechan para infectar y propagarse por nuestro jardín. La suma de reducción de actividad de la planta, el enlentecimiento de su sistema defensivo y las condiciones atmosféricas (humedad persistente, menos ventilación, contrastes térmicos entre día y noche…) hace que esta época sea una oportunidad más que estupenda para infectarlas. ¿Crees que las plagas no lo van a aprovechar?

Muchas plagas aprovechan el invierno para propagarse
Muchas plagas aprovechan el invierno para propagarse

En este artículo te explico cuáles son las plagas más comunes del invierno, por qué aparecen justo ahora y cómo reconocerlas, prevenirlas y tratarlas sin caer en intervenciones agresivas que puedan debilitarla aún más.

Cochinillas

La cochinilla no es una plaga exclusiva del invierno, pero sí una de las que mejor tolera esta estación, es decir, una de las más comunes en esta época. Como ya vimos en nuestro artículo sobre la plaga de la cochinilla, se trata de insectos chupadores que se adhieren a tallos y hojas, por lo que al alimentarse de nuestras plantas las acaban debilitando. Están protegidos por una cubierta cerosa o algodonosa que los aísla del frío y de la desecación, lo que los hace bastante resistentes al frío. No es que sean especialmente agresivos, pero el problema es que durante el invierno nuestra planta crece poco y, por tanto, se revisa menos. ¡El escenario perfecto para establecerse sin ser detectada!

Los síntomas suelen ser discretos al principio. Aparecen algunas hojas pegajosas por la melaza que excretan, brillo artificial en tallos, manchas amarillentas o un debilitamiento general sin causa aparente… Si no nos damos cuenta y no intervenimos se desarrollan infecciones avanzadas, donde los propios insectos (pequeñas costras marrones o masas blancas algodonosas) son más que evidentes.

La prevención, como en otros muchos casos, pasa por una revisión regular, sobre todo en plantas leñosas, cítricos, ficus y ornamentales de hoja perenne. Recuerda que la mejor manera de prevenir cualquier plaga es con un paseo realmente atento por nuestro jardín al día. Además, cuando instalemos nuestras plantas debemos asegurarnos de que exista una buena ventilación y, especialmente durante el otoño, evitar el exceso de nitrógeno. Si llegamos demasiado tarde y la plaga se ha instalado deberemos intervenir para frenarla. Lo ideal, lo más tedioso y también lo que mejor funciona es el método mecánico, es decir, retirar manualmente con un algodón y alcohol cada individuo de cochinilla. También puedes optar por aplicar aceites hortícolas en días sin heladas o rociar con jabón potásico, aunque lo ideal es limpiar hoja a hoja en profundidad.

La cochinilla es una plaga que tolera el bien el invierno
La cochinilla es una plaga que tolera el bien el invierno

Pulgones de invierno

Aunque asociamos los pulgones a la primavera, donde por desgracia son extremadamente comunes, existen especies y poblaciones activas durante el invierno, especialmente en climas suaves o en plantas protegidas. Su aparición suele estar ligada a los rebrotes invernales, brotes tiernos que surgen tras una poda o un episodio de temperaturas suaves. Imagina que aprovechaste el buen clima que últimamente tenemos en otoño para hacer alguna poda en una especie muy resistente, como un ficus. Es probable que incluso a mitad de diciembre esta planta comience a brotar como respuesta a esta poda… ¡Pues los pulgones lo aprovecharán!

El pulgón es un insecto chupador que se agrupa en brotes jóvenes, hojas nuevas y botones florales. Provoca deformaciones, hojas enrolladas, crecimiento lento y también secreta melaza, lo que puede atraer hormigas y favorecer hongos como la negrilla. En invierno, el daño es más lento, pero más peligroso, porque la planta tiene menos capacidad de regeneración. El truco para detectarlos es el mismo que ya te contamos, buscar los brotes jóvenes y, sobre todo, sospechar cuando veas grandes acúmulos de hormigas, ¡es probable que las estén pastoreando!

Si quieres prevenirlos te recomiendo un gran esfuerzo durante la primavera para evitar estas poblaciones y, a poder ser, evitar forzar brotaciones fuera de temporada. En caso de que aparezcan el tratamiento debe ser suave: jabón potásico o aceites vegetales como el neem suelen funcionar bien, recuerda aplicarlos siempre durante las horas más templadas del día. En este caso la velocidad de actuación es tu mejor herramienta: eliminar los primeros focos suele ser suficiente para evitar que la colonia se consolide.

El tratamiento para el pulgón debe ser suave
El tratamiento para el pulgón debe ser suave

Araña roja

La araña roja no es amiga del frío extremo, pero sí que se lleva bastante bien con los ambientes secos y cálidos, algo que puede ser muy común en invierno. ¿Dónde? Piensa en las plantas del interior de nuestro hogar, donde solemos poner la calefacción, pero también en nuestro invernadero. Se trata de un ácaro diminuto que perfora las células de las hojas para alimentarse, provocando un punteado amarillento muy característico. Los síntomas incluyen hojas descoloridas, un aspecto más apagado de lo que cabría esperar, la caída prematura de sus hojas (incluso sin que sean especies caducas) y, en fases avanzadas, podemos incluso ver unas finas telarañas en el envés.

La prevención que podemos llevar a cabo es, básicamente, no propiciar un ambiente agradable para ellas. Debemos aumentar la humedad relativa, por ejemplo pulverizando nuestras plantas de vez en cuando, evitar corrientes de aire caliente y limpiar las hojas con un paño húmedo. El tratamiento debe centrarse en romper su ciclo: te recomiendo duchas frecuentes, uso jabón potásico y, si fuese necesario, acaricidas ecológicos específicos. Si lo detectamos en invierno tampoco es necesario volvernos locos y tratar de eliminarla, es suficiente con mantenerla a raya y tratar de recuperar las condiciones desfavorables para ella.

Minadores de hoja

Los minadores son larvas de insectos que viven dentro de la hoja, excavando galerías visibles. En invierno muchas especies permanecen activas en hojas persistentes, ya que el frío no las elimina porque están protegidas dentro del tejido vegetal. En este caso los síntomas son muy claros porque sus características líneas serpenteantes, manchas translúcidas y hojas debilitadas que terminan cayendo son exactamente iguales que en la primavera. Aunque el daño suele ser estético, en plantas jóvenes o debilitadas puede afectar seriamente a su vigor, por lo que si nos despistamos durante el invierno en primavera habremos perdido parte del valor ornamental de nuestro jardín. La prevención y el tratamiento más sencillo consiste en retirar las hojas afectadas y, sobre todo, no dejarlas en el suelo. De esta manera podremos interrumpir la propagación hacia otras plantas.

En invierno los minadores permanecen activos en hojas persistentes
En invierno los minadores permanecen activos en hojas persistentes

Babosas y caracoles

¿Pensabas que no íbamos a hablar de la plaga más famosa del invierno? ¡Los caracoles y babosas! A diferencia de otros insectos, estos moluscos adoran el invierno húmedo. Es habitual que cuando tengamos temperaturas suaves y el suelo mojado, como ese día soleado tras una tormenta, los veamos emerger de los rincones donde suelen esconderse. Que su apariencia inofensiva no te engañe, ya que se alimentan de hojas tiernas, brotes y plántulas, por lo que en realidad son una de las plagas más dañinas en huertos de invierno y jardines sombríos.

Los síntomas son evidentes: mordiscos irregulares, hojas devoradas y rastros de baba por el suelo o paredes cercanas. Atacan sobre todo de noche o en días nublados, cuando el Sol no les puede dañar y la prevención pasa por mejorar el drenaje, reducir refugios y no dejar restos vegetales acumulados. El control debe ser nuevamente físico: siempre que veamos algún ejemplar retirarlo, instalar barreras naturales y refugios-trampa. En invierno, los métodos ecológicos son especialmente eficaces.

Las babosas y caracoles adoran el invierno húmedo
Las babosas y caracoles adoran el invierno húmedo

Como has visto el mayor error con las plagas de invierno es ignorarlas. Si bien es cierto que no suelen ser plagas abundantes también lo es que acaban provocando debilitamientos progresivos que tendrán sus consecuencias durante el crecimiento de la primavera. Una planta que pasa el invierno bajo estrés por plagas arranca la nueva temporada con desventaja, más vulnerable a enfermedades y ataques posteriores. ¡Recuerda que incluso en invierno, cuando parece que todo duerme, el jardín sigue mucho más vivo de lo que nos gustaría!

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