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Rostro

Los 10 errores más comunes en el cuidado de la piel


¿Sigues una rutina de cuidado de la piel que no termina que darte resultados? Tranquila, ¡no desesperes! Quizás estás cometiendo algún que otro error que lo está impidiendo.

Hablamos de los 10 errores más comunes en el cuidado de la piel. Si los evitas, ¡tu piel estará radiante!

¿Cuántas veces hemos escuchado hablar de la importancia de dedicarle tiempo al cuidado de la piel? Y no es para menos, porque la piel es, nada más y nada menos que, el órgano más grande del cuerpo. Para ello, nos informamos y buscamos productos que creemos adecuados pero que, en ocasiones, no terminan de dar con los resultados que esperamos.

A continuación, hablamos de 10 errores muy habituales en el cuidado de la piel. ¿Te lo vas a perder?

Los 10 errores más comunes en el cuidado de la piel

Falta de hidratación

Una mujer se aplica crema hidratante en el rostro.La hidratación diaria es clave para que la piel luzca sana y con brillo. La crema hidratante no solo refuerza la barrera natural de la piel, aporta luminosidad, suavidad y elasticidad a la piel, además de que reduce arrugas y previene la irritación.

Al contrario de los que generalmente se cree, aquellas personas con la piel grasa o mixta deben también aplicarse crema hidratante a diario. Eso sí, debemos utilizar una crema hidratante que sea apropiada con para nuestro tipo de piel.

Escoger un producto que no sea adecuado para tu tipo de piel

¿Cuántas veces has comprado un producto de cuidado facial porque has oído que tiene muy buenas valoraciones o porque te lo ha dicho una amiga y a ti no te ha terminado de resultar?

Y es que si hay algo que hemos repetido hasta la saciedad es que no todos los productos valen para todas las personas. Y no porque el producto no sea bueno, sino porque no todas las pieles son iguales ni requieren de los mismos cuidados. Por lo tanto, es muy importante que sepamos cual es nuestro tipo de piel y qué productos son apropiados para ella.

Exfoliar la piel en exceso

Una mujer se exfolia la piel.Otro error muy común es abusar del exfoliante, tanto en la cara como en el cuerpo. Si en ocasiones anteriores hemos hablado de la importancia de la exfoliación para asimilar bien el tratamiento hidratante, en esta ocasión te recordamos que no debes utilizarlo más de una vez por semana.

Existen exfoliantes suaves que se pueden utilizar hasta dos veces por semana, ¡pero no más! Sobre exfoliarse hace que eliminemos la barrera de protección de la piel, abriendo puertas a la suciedad, las bacterias e, incluso, provocando la aparición de arrugas prematuras.

Falta de constancia

¿Cuántas veces has escuchado hablar de la importancia de la constancia en todas las facetas de la vida? Y en el cuidado de la piel no iba a ser menos. La constancia es la clave del éxito, y su falta nos lleva a no terminar de alcanzar los resultados que esperamos.

Y es que, aunque sabemos que crear una rutina de limpieza y cuidado puede llegar a resultarnos monótono y pesado, es la única forma de conseguir una piel cuidada y radiante. Porque, como bien dicen los expertos, no hay producto que asegure unos resultados duraderos con solo una aplicación. ¡Márcate una rutina!

No utilizar protector solar

Una mujer se aplica protector solar en la piel del rostro. ¿Eres de las que recurre al protector solar durante todo el año o de las que, por el contrario, solo lo hace durante los meses de verano? No utilizar protector solar todo el año es uno de los errores más habituales.

Porque, al contrario de lo que una parte de la población piensa, la protección solar debe acompañarnos durante todo el año. ¿La razón? Es la única forma de evitar el envejecimiento prematuro y la aparición de manchas solares en la piel.

Saltar la limpieza facial diaria

Una de las claves para eliminar células muertas, impurezas, residuos y restos de maquillaje y proteger la piel de agentes externos es la limpieza facial diaria. Por eso, es importante seguir una rutina facial diaria. Si hay días que nos la saltamos y otros días que no, el resultado, como no podía ser de otra forma, no va a ser el mismo. La limpieza facial diaria está estrechamente relacionada con la constancia, por lo que, no dejes que la pereza se apodere de ti. Los resultados hablan por sí solos.

Mezclar activos incompatibles

Es muy habitual que, cada vez que aparece un nuevo ingrediente beauty milagro, nos planteemos la opción de incluirlo en nuestra rutina de cuidado de la piel.

Una mujer se aplica retinol en el rostro.Y es que, aunque el retinol, ácido glicólico o niacinamida son unos activos fantásticos, es posible que tu piel no precise de su uso y menos aún que se combine con determinados ingredientes que ya forman parte de tu rutina.

Hay ingredientes que no deben mezclarse, como son el retinol y la vitamina C, la vitamina C y la niacinamida, la Vitamina C y AHA y el Ácido glicólico y el Retinol, entre otros.

Olvidarse del cuello y del escote

Cuando hablamos de cuidado de la piel es muy habitual que pensemos directamente en la piel del rostro y nos olvidemos de la piel del cuello y del escote. Pero tanto el cuello como el escote debe cuidarse, pues tienen la piel fina y delicada y están, al igual que el rostro, expuestos a agentes externos. Por lo que, ¡no te olvides de ellos!

Limpiar la piel en exceso

Una mujer se lava la cara con agua y jabón.Te lo diremos siempre: tu cara no necesita jabón por las mañanas si te has hecho una limpieza por la noche. Bastará con agua o un agua floral si te gusta el aroma para limpiar tu piel por la mañana. Así que procura no abusar del jabón.

Una rutina de limpieza adecuada consistirá en utilizar un jabón suave por la noche, un tónico y nuestro tratamiento hidratante. Por la mañana: agua. Si nos lavamos la piel en exceso podemos provocar sequedad, agrietamiento, la aparición de eccemas y acentuar los signos de envejecimiento.

Utilizar los mismos tratamientos todo el año

Si nuestra piel se ve afectada, en gran parte, por los factores climáticos, ¿por qué vamos a darle los mismos cuidados todo el año? En verano necesitaremos productos con protección solar de la misma manera que en invierno utilizaremos hidratantes con protección solar que regeneren nuestra piel tras el frío y ayuden a equilibrarla ante los cambios bruscos de temperatura.

Debes tener en cuenta lo que te pide tu piel en cada momento y no te obceques con utilizar siempre lo mismo, puede que no lo necesites o no sea lo más adecuado.