Tarta tatin de albaricoques, la receta francesa de Eva Arguiñano
Una tarta invertida con fruta caramelizada y una base fina y crujiente
La tarta tatin de albaricoques es una de las variantes de la popular tarta tatin de manzana, uno de los grandes clásicos de la repostería francesa. Eva Arguiñano aprovecha esta fruta de temporada para preparar una versión que solo necesita 30 minutos de horno.
En lugar de hojaldre, pasta brisa o masa quebrada, utiliza pasta filo para conseguir una base fina y muy crujiente. Como toda tarta tatin, se prepara al revés. Primero se hace el caramelo y se colocan los albaricoques. Después se cubren con la masa y se hornea. Al desmoldarla, la fruta caramelizada queda en la parte superior.
Ingredientes
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20 albaricoques
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4 hojas de masa filo
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100 gramos de azúcar
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50 gramos de almendra en grano
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30 gramos de mantequilla fundida
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1 cucharada de agua
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hojas de menta
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
40 m
Tiempo total
55 m
Alérgenos
Huevos
Gluten
Frutos de cáscara
Leche
Paso a paso
Lava los albaricoques y sécalos.
Con una puntilla córtalos por la mitad y retírales el hueso central.
Pon a calentar el azúcar y la cucharada de agua en una tartera.
Cocina la mezcla a fuego suave hasta conseguir un caramelo rubio.
Espolvorea la almendra sobre el caramelo.
Coloca los medios albaricoques (de lado) encima de manera que queden bien ajustados.
Extiende una hoja de pasta filo sobre la encimera, úntala con la mantequilla fundida, cúbrela con otra hoja de pasta o masa filo y repite el proceso hasta montar las 4 hojas.
Cubre los albaricoques con la masa e introduce la tarta en el horno (precalentado) a 200 ºC durante 30 minutos.
Retira y deja que se temple. Antes de desmoldarla, vuélcala y vierte el jugo que suelte del fondo a un bol. Pasa el jugo a la tartera y ponlo a reducir hasta que espese (10 minutos aproximadamente).
Cubre la tarta con un plato grande y dale la vuelta. Vierte el jugo reducido sobre la tarta.
Sirve la tarta tatin de albaricoques y córtala en porciones.
Adorna los platos con unas hojas de menta.
¿Cuál es el origen de la tarta tatin?
La tarta tatin nació en Francia a finales del siglo XIX y está considerada uno de los postres más representativos de su repostería. Su nombre procede del Hotel Tatin, situado en la localidad de Lamotte-Beuvron, donde trabajaban las hermanas Stéphanie y Caroline Tatin.
La historia más conocida cuenta que la receta surgió por un descuido al preparar una tarta de manzana. Para solucionarlo, las hermanas colocaron la masa sobre la fruta caramelizada y la hornearon antes de darle la vuelta al desmoldarla. Fuera o no fruto de un error, aquella técnica dio lugar a la tarta tatin, una tarta invertida que hoy también se prepara con otras frutas de temporada, como albaricoques, peras, melocotones o ciruelas.
Consejos y trucos
Los albaricoques deben estar maduros para que desarrollen todo su sabor, pero conservar cierta firmeza. Si están demasiado blandos, pueden deshacerse durante el horneado y soltar más jugo del necesario.
Prepara un caramelo de color dorado. Si adquiere un tono muy oscuro, puede resultar amargo.
Unta cada hoja con mantequilla fundida antes de colocar la siguiente. Así conseguirás una base bien unida, dorada y crujiente después del horneado.
Espera unos minutos después de sacarla del horno, pero no dejes que se enfríe por completo. Así el caramelo seguirá fluido y será mucho más fácil darle la vuelta sin que la fruta se quede pegada al fondo de la sartén.
Puedes hornear la tarta con unas horas de antelación, pero no le des la vuelta al desmoldarla. Déjala en la sartén y caliéntala unos minutos antes de servir. Así el caramelo recuperará su textura y será más fácil desmoldarla sin que la fruta se pegue.
Preguntas y respuestas
¿Se puede hacer una tarta tatin con otras frutas?
Aunque la versión más conocida se prepara con manzana, la técnica admite muchas frutas. Por ejemplo, puedes hacer una tarta tatin de pera, melocotones, ciruelas, tarta tatin de piña, tarta tatin de mango o plátanos funcionan muy bien porque soportan el horneado sin perder completamente su forma. Los albaricoques aportan además un ligero punto ácido que equilibra el caramelo.
¿Con qué acompañar una tarta tatin de albaricoques?
La tarta tatin suele servirse templada para que el caramelo conserve toda su untuosidad. Combina muy bien con una bola de helado de vainilla, nata montada o crema inglesa, aunque también puede disfrutarse sola.