8 recetas con endivias para quienes nunca saben qué hacer con ellas

Verduras sin miedo

Crudas, a la plancha o gratinadas: ideas sencillas para entender la endivia, perderle el respeto y empezar a usarla de verdad en la cocina diaria

El gratinado es una de las mejores técnicas para cocinar endivias y convencer incluso a los más escépticos.
El gratinado es una de las mejores técnicas para cocinar endivias y convencer incluso a los más escépticos.

La endivia suele generar más dudas que entusiasmo. Se compra pocas veces, se mira con recelo y, cuando aparece en la nevera, no siempre está claro cómo sacarle partido. Parte del problema es su fama de verdura amarga y poco agradecida, pero también la costumbre de usarla siempre de la misma manera. Sin embargo, cuando se cocina con intención -o se acompaña bien en crudo- la endivia demuestra que puede ser versátil, ligera y sorprendentemente apetecible.

Estas ocho recetas son una buena forma de empezar a verla con otros ojos.

Qué es la endivia y por qué sabe como sabe

La endivia es una variedad de achicoria cultivada en ausencia de luz. De ahí su color claro, su textura crujiente y su característico amargor. Ese sabor, lejos de ser un defecto, funciona como contrapunto en cocina: equilibra platos grasos, combina bien con quesos intensos y aporta frescura en recetas templadas.

Desde el punto de vista nutricional, es rica en agua y fibra, aporta folatos, vitamina C y potasio, y tiene muy pocas calorías. Una verdura ligera, digestiva y fácil de encajar en el día a día.

En crudo, cuando el contraste lo es todo

Comer endivias crudas funciona especialmente bien cuando se juega con los contrastes.

Una ensalada básica de endivias con aliño sencillo, pensada como primer plato ligero, demuestra que no hace falta complicarse para que esta verdura funcione.

El equilibrio mejora aún más en una ensalada de endivias con pera y queso azul, donde el dulzor de la fruta y la intensidad del queso suavizan el amargor natural.

Y para quienes buscan algo más contundente, una ensalada de endivias con patata y alcaparras, ideal como plato único, convierte esta verdura en una opción completa y saciante.

Endivias crudas con pera y queso azul, un ejemplo de cómo el dulzor y la intensidad equilibran su sabor natural.
Endivias crudas con pera y queso azul, un ejemplo de cómo el dulzor y la intensidad equilibran su sabor natural. | Hogarmania

A la plancha, el punto de inflexión

El calor transforma la endivia. Al pasarla por la plancha pierde parte de su aspereza y gana matices tostados que la hacen mucho más amable.

Un buen ejemplo son las endivias a la plancha con queso y nueces, una combinación clásica de cremosidad y crujiente que funciona siempre.

En la misma línea, las endivias a la plancha con vinagreta de pistachos al estilo de Karlos Arguiñano demuestran cómo un buen aliño puede cambiar por completo el resultado

Para un acabado más suave, las endivias a la plancha con salsa de yogur y mostaza aportan cremosidad y un punto ácido que equilibra el conjunto.

Endivias a la plancha con queso y nueces, una combinación clásica que suaviza el amargor y aporta contraste de texturas.
Endivias a la plancha con queso y nueces, una combinación clásica que suaviza el amargor y aporta contraste de texturas. | Hogarmania

Al horno, la opción que convence a los escépticos

Cuando se gratinan, las endivias dejan de ser una verdura 'difícil' y se convierten en un plato muy agradecido y completo.

Las endivias gratinadas con bechamel, jamón y queso, un clásico de la cocina casera, son probablemente la mejor puerta de entrada para quienes siempre han dicho que no les gustan.

Una verdura con más historia de lo que parece

Aunque hoy se consume en toda Europa, la endivia nació en Bélgica a mediados del siglo XIX y sigue cultivándose sobre todo en Francia, Países Bajos y el norte de España. Su producción es particular: primero crece la raíz en el campo y después se fuerza en interiores, sin luz, para obtener el brote blanco que llega a las cocinas. Por eso está disponible todo el año y mantiene una textura tan regular.

Elegir piezas firmes y bien cerradas y conservarlas en frío y oscuridad ayuda a mantener su sabor equilibrado. Entender cómo se cultiva explica también por qué, tratada con un mínimo de atención en la cocina, la endivia responde bien al calor, acepta aliños sencillos y puede integrarse con facilidad en menús cotidianos sin resultar invasiva ni monótona. A partir de ahí, solo queda elegir una receta y empezar a usarla sin miedo.

stats