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Ropa y tejidos

Cómo realizar el mantenimiento y cuidado de un colchón


Tomar una buena decisión de compra a la hora de adquirir un colchón se convierte en un importante factor que puede contribuir o no a mejorar nuestro estado de salud a largo plazo y la calidad de nuestro descanso.

A menudo, dedicamos una gran energía a identificar el mejor colchón y, paradójicamente, luego no adquirimos hábitos para mejorar su rendimiento y garantizar su adecuado mantenimiento. Cuidar nuestro colchón en el día a día resulta fundamental. La limpieza es uno de los elementos clave, aunque no el único.

A continuación, te proporcionamos una selección de útiles consejos para obtener los mejores resultados y alargar la vida útil de un colchón tanto como sea posible. ¡Toma nota!

La importancia de la ventilación

La ventilación constituye un factor fundamental en el cuidado y mantenimiento de un colchón. Si has adquirido un colchón nuevo, lo más recomendable es sacarlo de su envoltorio y dejarlo durante un período mínimo de dos horas para facilitar su ventilación antes de comenzar a utilizarlo.

De esta forma facilitarás su oxigenación y además se desprenderán todos aquellos olores adquiridos a partir de los procesos de fabricación o el período de traslado. No es extraño que ciertos olores penetren en la tela y permanezcan adheridos durante un período variable de tiempo.

Por supuesto, facilitar y estimular la ventilación del colchón es algo que se extiende más allá del primer uso. Lo más recomendable es adquirir el hábito de sacudirlo y airearlo un mínimo de diez minutos cada día. Para que el efecto sea mayor deberás retirar la ropa de cama y abrir la ventana de tu habitación.

Adquiere una funda aislante

El contacto con el polvo, fluidos o sudor se produce de forma natural a medida que el colchón se utiliza. No obstante, es posible evitar este tipo de filtraciones a partir de una funda protectora. Adquirir una en el mismo momento en que se adquiere el colchón es lo más aconsejable.

Además, es preferible optar por modelos elaborados de algodón al 100% porque favorecen la transpiración y son muy fáciles de lavar.

Gira el colchón

Girar el colchón es una técnica de mantenimiento fundamental. Hacerlo no sólo ayudará a reducir el desgaste sino también a conservar la estabilidad de su estructura.

Para evitar que el colchón presente un deterioro rápido, en blogdeldescanso.com han encontrado que lo ideal es voltear el colchón 180 grados por lo menos una vez cada 6 meses para evitar que los acolchados se apelmacen con el peso de la persona. ¿Tu colchón únicamente cuenta con una cara útil? En ese caso, deberás girarlo de pies a cabeza.

Rutina de limpieza

La limpieza es fundamental y para que surta un mayor efecto debe seguir una rutina periódica que garantice una mejor conservación. Al fin y al cabo, los colchones acumulan con el paso del tiempo una gran cantidad de ácaros y polvo que pueden ser potencialmente peligrosos para la salud.

Para evitar este tipo de residuos lo más recomendable es que se cambien las sábanas de forma habitual y que las que cubran el colchón siempre estén limpias. Lavarlas con agua caliente puede ser más efectivo. Además, emplear incluso una aspiradora una vez cada mes sobre el colchón de forma directa, puede ser una excelente alternativa para mantener unos niveles de limpieza más profundos.

Medidas preventivas

Parte del proceso de mantenimiento también incluye algunas medidas preventivas. Algunas de las prácticas que deben evitarse para garantizar el máximo cuidado el colchón son:

  • No plegar o doblar el colchón. Hacerlo puede ocasionar deformaciones que comprometan su estabilidad y reduzcan la sensación de adaptabilidad y confort.
  • No humedecerlo a lo largo de los procesos de limpieza y evitar el uso de cualquier sustancia química. Esto incluye evitar cualquier tipo de derramamiento de bebida o cualquier otro tipo de elemento.
  • Evita que se salte sobre el colchón. No sólo porque esto pueda generar deformaciones y daños sobre su estructura. También porque la propia cama puede romperse.
  • No lo sometas a temperaturas elevadas: Muchas personas utilizan el colchón como tabla de planchar. Esta práctica puede acabar ocasionando quemaduras tanto en la superficie del colchón como de la ropa de cama.