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Azúcar moreno: ¿qué tipo es mejor?


A menudo, hemos escuchado que el azúcar moreno es más saludable o mejor que el blanco, popularmente llamado como "azúcar de mesa". Gracias a su buena fama, actualmente, ya es completamente habitual encontrar en los bares y cafeterías, así como en los estantes de los supermercados, todo tipo de variedades de azúcar moreno: integral, mascabado, panela, demerara, etcétera. Incluso también se han popularizado endulzantes derivados del azúcar que se presentan en formato líquido o espeso, como la melaza, el sirope de agave o la misma miel.

Estos productos, que antes estaban destinados a recetas específicas de repostería, ahora se han convertido en uno más en cocinas y cafeterías y, en algunos casos, han desbancado al azúcar blanco. Ahora bien, ¿son estos azúcares realmente más saludables? ¿En qué se diferencian del blanco? ¿Hay alguno que sea mejor que otro?

Para dar respuesta a todas estas cuestiones, en Hogarmania hemos hablado con la nutricionista Mónica Pernas, propietaria de una consulta de nutrición online y presencial en Torremolinos (Andalucía). Además, a través de su Instagram, @nutricionmonica, Mónica difunde divulgación sobre nutrición, consejos y recetas saludables.

Diferencias entre el azúcar blanco y el moreno

La principal diferencia entre ambos tipos de azúcares es, según Mónica Pernas, "el origen, el tipo de procesamiento al que se ven sometidos y la cantidad de sacarosa que contienen. Sin embargo, en cuanto a propiedades nutricionales se refiere, no existen grandes diferencias", aclara.

Esta similitud en cuanto al valor nutricional se observa claramente en los compuestos químicos del azúcar de mesa y el resto de variedades. El primero "está compuesto por sacarosa, una molécula formada por la unión de otras dos: glucosa y fructosa", explica la nutricionista. Mientras que, el ingrediente principal de los otros tipos es, precisamente, la sacarosa, "por ejemplo, el azúcar integral contiene un 95% de sacarosa y el sirope de agave un 86%".

Esta cuestión nos hace pensar, irrevocablemente, en la gran pregunta. Teniendo en cuenta las diferencias y similitudes entre los azúcares, ¿hay alguno más saludable que otro? Mónica lo tiene claro: "No, realmente no existen alternativas más saludables al azúcar blanco de mesa, ya que el ingrediente principal de otros tipos de azúcar, es precisamente, la sacarosa."

¿Y la miel?

La miel es otro de los alimentos dulces que puede resultar confuso. Al ser un producto que se vende como 100% natural y recién extraído de la colmena, parece que tenga que ser, por fuerza, más saludable.

No obstante, no debemos confundir su origen con sus propiedades nutricionales: "Su principal ingrediente en un 85% es azúcar, agua y trazas diminutas de otros nutrientes", apunta la nutricionista.

Por lo tanto, si eliges la miel por su sabor, adelante. Pero si la estás utilizando como un sustituto más saludable que el azúcar blanco, no es una opción acertada.

Cucharada de miel

Sustituir o reducir

Entonces, si ningún tipo de azúcar es mejor que otro, ¿debemos eliminar su consumo, sustituirlo o reducirlo?

Está claro que un consumo muy elevado de azúcar, sea del tipo que sea, te expone a perjuicios para la salud: "Aumento del riesgo de sobrepeso y obesidad, diabetes, hígado graso no alcohólico y enfermedad cardiovascular", apunta Pernas.

Pero, "no debemos poner el foco en otro tipo de azúcar más saludable, sino en reducir su consumo habitual". El inconveniente está en que tenemos los productos azucarados tan normalizados en nuestra dieta, que es difícil pensar en cómo empezar a reducirlos.

Sin embargo, la nutricionista señala que, "cambios tan pequeños como elegir yogur natural en lugar de otros edulcorados o azucarados, y endulzarlo tú misma en casa con canela y fruta fresca cortada, son un comienzo importante".

¿Edulcorantes o azúcar común?

Mónica Pernas desmienta que los edulcorantes sean preferibles al azúcar común: "Aunque tenemos evidencia de que la ingesta de los edulcorantes es segura, su consumo habitual no reporta beneficios para la salud. Es más, el consumo habitual de edulcorante altera nuestro sentido del gusto", ya que, "su poder endulzante es, como mínimo, 20 veces mayor al del azúcar blanco", explica.

Además, los productos con edulcorantes suelen ser alimentos de mala calidad nutricional, como bollería industrial, refrescos cero, etcétera. Es decir, alimentos que no conviene consumir de forma habitual.

Azúcar blanco y azúcar moreno

El azúcar no es malo

Has leído bien. Aunque estemos advertidos de los perjuicios para la salud que puede tener un consumo elevado y habitual de azúcar, lo cierto es que no debemos demonizarlo. "No existen alimentos buenos o malos, sino más bien sanos o insanos", señala la experta.

"Por ejemplo, entre una manzana y un helado, está claro que, en cuanto a calidad nutricional, la fruta es un alimento sano y el helado no lo es", continúa. "Sin embargo, en ciertas ocasiones disfrutar comiendo un helado o cocinando tu propio bizcocho es más recomendable para la salud mental, que la ansiedad que genera una restricción continuada del dulce".

Además, el azúcar está tan integrado en nuestra cultura alimentaria que eliminarlo por completo resulta prácticamente imposible y antinatural. Por esta razón, Mónica apuesta por "reducir su consumo paulatinamente, aprender a identificarlo en los productos que solemos consumir, y disfrutarlo en ocasiones especiales".