Economía

¿Qué tipo de cuenta bancaria necesitas según tu perfil?

¿Qué tipo de cuenta bancaria necesitas según tu perfil?

El comparador bancario HelpMyCash nos explica qué tipos de cuentas bancarias podemos contratar.

Autor: Hogarmania

No todas las cuentas son iguales ni todos los clientes necesitan la misma. A la hora de abrir una cuenta bancaria nueva, podemos acabar abrumados ante la vasta oferta de los bancos. Algunas entidades pueden ofrecen más de una decena de cuentas bancarias distintas, cada una con sus ventajas y enfocadas en un segmento de clientes diferente. El comparador de productos financieros HelpMyCash nos explica sus principales diferencias y cuál escoger en cada caso.

Cuentas corrientes

Es la opción más básica, ideal para el día a día. Las cuentas corrientes nos permiten ingresar fondos y retirarlos posteriormente a través de cajeros automáticos o de la ventanilla del banco. También permiten domiciliar recibos (suministros, alquiler, hipotecas, etc.) y realizar pagos mediante transferencias, cheques o tarjetas, así como recibir cobros (transferencias entrantes, nóminas, etc.).

Hay una amplísima variedad de cuentas corrientes, así que ¿cuál escoger? Los niños tienen a su alcance las cuentas infantiles, que podrán abrir con el permiso de su representante legal y que les permitirán empezar a gestionar sus finanzas y asociar una tarjeta de débito o de prepago. Los menores de 30 años pueden solicitar una cuenta corriente joven, que permite realizar la mayoría de las operaciones, pero que suelen estar libres de comisiones y de vinculación. También hay cuentas para pensionistas e, incluso, cuentas pensadas para mujeres. Cada una con ventajas enfocadas en el colectivo al que se dirige.

Deberá pesar en nuestra elección el tipo de banco que comercializa la cuenta corriente. Si nos gusta el trato cara a cara y acudir a las sucursales, tendremos que decantarnos por una entidad tradicional, mientras que si preferimos hacerlo todo por Internet o por una app del móvil, podremos decantarnos por las cuentas bancarias virtuales, que legalmente son exactamente iguales, solo que no ofrecen un servicio de atención al cliente presencial. Los bancos online y los bancos fintech están especializados en cuentas corrientes virtuales que suelen ser mucho más baratas que las cuentas de los bancos tradicionales, aunque estos últimos también han empezado a ofrecerlas a clientes que quieran prescindir de la atención en oficinas.

Es importante prestar especial atención a las comisiones de estas cuentas corrientes. Algunas entidades nos eximirán de la comisiones de mantenimiento y por la operativa básica sin exigirnos nada a cambio, lo que nos ahorrará un buen pellizco cada año. Otros, en cambio, nos liberarán del pago de comisiones solo si cumplimos ciertas condiciones, como, por ejemplo, la domiciliación de ingresos regulares.

Cuenta corrientes

Cuentas nómina

Son un tipo de cuenta corriente en la que es obligatorio domiciliar la nómina, con la consiguiente penalización si no se hace. En realidad, la mayoría de las cuentas corrientes permiten domiciliar los ingresos, pero en este subtipo es obligatorio. Permiten realizar la misma operativa que las cuentas corrientes, pero tienen ventajas extra: cero comisiones, servicios de descubierto, préstamos preconcedidos, tarjetas gratuitas, etc. Además, algunos bancos ofrecen regalos a los clientes que domicilian sus ingresos en el banco, aunque en este caso debemos tener especial cuidado con las condiciones asociadas al obsequio (compromiso de permanencia, gastos de envío, etc.).

Otras ventajas que pueden asociar los bancos a estas cuentas son la devolución de un tanto por ciento del importe de los recibos domiciliados, la bonificación de las compras realizadas con tarjetas o rentabilidad.

Cuentas de ahorro

A diferencia de las anteriores, no están pensadas para atender las obligaciones financieras del día a día, sino para acumular capital con vistas a ahorrar. Suelen devengar intereses que se van acumulando sobre el capital invertido. Acostumbran a estar libres de comisiones y no suelen exigir ningún tipo de vinculación, aunque hay excepciones. Las cuentas de ahorro no permiten domiciliar recibos ni asociar tarjetas y, muchas veces, tampoco permiten enviar transferencias a cuentas de terceros, sino que solo se pueden realizar ingresos o reintegros mediante transferencias desde cuentas del mismo titular, así que requieren que el cliente tenga una cuenta corriente en la misma entidad o en otra para meter y sacar el dinero.

Las cuentas puramente de ahorro están disponibles tanto en los bancos tradicionales como en los bancos online (son menos habituales en los bancos fintech), aunque hoy en día, debido a su escasa rentabilidad, ha surgido, sobre todo de la mano de los challenger Banks, nuevas opciones de ahorro asociadas a las cuentas corrientes que pretenden sustituir a las de ahorro. Por ejemplo, la posibilidad de crear espacios o huchas virtuales, es decir, parcelas dentro de una cuenta corriente en las que se puede ir acumulando el dinero que se quiera separar del principal, aunque en la mayoría de los casos sin remuneración.

Cuenta ahorro

Cuentas para pymes y autónomos

Como su nombre indica, están dirigidas a clientes que trabajan por cuenta propia o a negocios. Incluyen productos y servicios dirigidos a este segmento de clientes como la posibilidad de pagar nóminas o asociar datáfonos para realizar cobros con tarjeta a los clientes. Las comisiones suelen ajustarse al volumen operacional del cliente y a su nivel de vinculación. Por ejemplo, el banco puede exigir que el cliente abone sus nóminas a través de la cuenta o que domicilie sus seguros sociales o la recepción de alguna ayuda.

Las cuentas para autónomos y empresas suelen comercializarlas las divisiones especializadas de los bancos tradicionales, aunque cada hay vez hay más bancos fintech que ofrecen cuentas para freelance y para negocios con un coste reducido.

Cuentas de valores

A diferencia de las anteriores, las cuentas de valores no sirven para que el banco custodie nuestro dinero, sino para guardar títulos (acciones, bonos, etc.). Estas cuentas están dirigidas únicamente a inversores que operen con valores y tendrán una operativa asociada y unas comisiones adaptadas a esta actividad: compraventa de acciones, cobro de dividendos, custodia de títulos, etc.

Este tipo de cuenta siempre estará asociada a una cuenta corriente desde la cual el bróker o el banco se cobrará las comisiones oportunas, así como los importes por la compra de títulos. Además, también servirá para que la entidad ingrese las ganancias.

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