El truco viral del papel de aluminio para asar castañas perfectas (y sin quemarlas)
Trucos de cocina de otoño
Una forma infalible de asar castañas con un calor más uniforme y un resultado perfecto sin complicarte
Asar castañas en casa es uno de esos rituales reconfortantes que anuncian el otoño. El problema es que, a menudo, se queman por fuera antes de hacerse por dentro, quedan secas o cuesta demasiado pelarlas. Por suerte, existe un método casero que cada año vuelve a viralizarse en redes por una razón muy simple: funciona. Se basa en usar papel de aluminio para controlar el calor, lograr un asado uniforme y conseguir castañas tiernas y abiertas sin esfuerzo. Y lo mejor es que no necesitas ningún utensilio especial: basta una sartén o una bandeja de horno y este truco infalible.
Por qué las castañas se queman (y cómo evitarlo)
Las castañas se queman principalmente cuando reciben un calor muy directo. El exterior se tuesta demasiado rápido mientras el interior sigue duro, y si no se les hace un corte adecuado, pueden incluso estallar. Por eso es importante marcar bien la piel; hacerlo con un cortador de castañas específico puede ayudarte a obtener un corte limpio y seguro.
Y, para los curiosos, existe incluso un truco japonés para conseguir castañas más cremosas, que consiste en asar las castañas sobre piedras ya calientes.
El truco del papel de aluminio que están triunfando
Este método funciona porque crea un pequeño 'microclima' dentro del aluminio. El calor se reparte mejor, la piel no se quema tan rápido y el interior se cocina de forma uniforme.
El procedimiento es tan sencillo como esto:
- Haz un corte en cruz en cada castaña. Es imprescindible para que no exploten y para que la piel abra fácilmente.
- Forra la superficie de la sartén o bandeja con una lámina de papel de aluminio ligeramente arrugada.
- Coloca las castañas encima en una sola capa.
- Cúbrelas con otra lámina de aluminio, sin cerrar herméticamente; deja pequeñas aberturas para que escape el vapor.
- Asa a fuego o temperatura media.
- En horno: 200 ºC durante unos 20-25 minutos.
- En sartén: fuego medio y unos 15-20 minutos, moviéndola de vez en cuando.
Este sistema imita el efecto de las brasas, pero con más control. Para quienes quieran comparar sabores, también está la receta clásica de castañas asadas en el horno, con un asado más directo y tradicional.
Cómo saber si están listas
Una castaña perfecta se reconoce por lo fácil que se abre la piel y por su textura interior, tierna y ligeramente cremosa. Si están duras, necesitan unos minutos más. Si están demasiado secas, probablemente han tenido un calor demasiado fuerte.
Un truco extra muy útil es dejarlas reposar en un bol cubiertas con un paño durante cinco minutos al sacarlas del fuego. El vapor residual ayuda a despegar la piel sin esfuerzo.
Alternativas al aluminio: otros métodos que también funcionan
Aunque el truco del papel de aluminio ofrece un control del calor difícil de igualar, hay otras formas de preparar castañas en casa según el acabado que quieras conseguir:
- Sartén tradicional. Es la opción más parecida al puesto callejero. La receta de castañas asadas en sartén explica cómo obtener ese punto ligeramente ahumado que muchos buscan.
- Freidora de aire. Si prefieres una cocción limpia y rápida, la receta de castañas en freidora de aire detalla tiempos y temperaturas para lograr un tostado uniforme sin complicaciones.
- Cocidas para recetas. Cuando el objetivo no es comerlas tal cual sino usarlas en rellenos, purés o guarniciones, conviene seguir la receta de castañas cocidas, perfecta para obtener una textura suave.
- Microondas para pelarlas. Más que un método de asado, la receta de castañas al microondas es ideal para ablandar la piel rápidamente antes de usarlas en otras elaboraciones.
Cada técnica aporta un resultado distinto: unas priorizan el sabor tostado, otras la rapidez o la facilidad para pelarlas. Eliges según tu plan y el uso que vayas a darles.
Qué hacer con las castañas que te sobren
Una vez asadas, se pueden usar en decenas de recetas de otoño.
Desde un puré de castañas casero para acompañar carnes o aves -como una cabeza de lomo con puré de castañas- hasta postres como un bizcocho de castañas sin gluten, que aprovecha su dulzor natural.
También son habituales en guisos y sopas tradicionales, como el pote de castañas, que combina verduras de invierno con el punto dulce del fruto.
Además, no está de más recordar sus propiedades: son una fuente natural de energía, fibra y minerales, y forman parte del paisaje gastronómico del otoño. Su presencia en la calle es casi tan tradicional como su aroma.