La forma más sencilla de limpiar borraja y aprovecharla al máximo
Verduras y técnicas
Paso a paso para preparar esta verdura con facilidad y sacarle partido en la cocina
La borraja es una de esas verduras que despiertan curiosidad y, a veces, cierto respeto en la cocina. Su aspecto rugoso y su textura áspera hacen que muchos duden a la hora de limpiarla y prepararla, cuando en realidad es una verdura sencilla, delicada y muy agradecida una vez bien tratada.
Karlos Arguiñano nos explica paso a paso cómo limpiar la borraja, demostrando que no hace falta perder tiempo ni paciencia para disfrutarla en casa.
Qué es la borraja y por qué merece la pena cocinarla
La borraja es una verdura muy ligada a la cocina tradicional, especialmente en zonas del norte y del valle del Ebro. Sus tallos carnosos y tiernos, una vez cocidos, ofrecen una textura suave y un sabor delicado que combina muy bien con patata, como en esta clásica borraja con patatas y jamón, o con frutos secos, una combinación habitual en recetas tradicionales como la borraja con salsa de almendra.
Además de su interés culinario, es una verdura ligera y muy apreciada en recetas sencillas, donde el producto es el verdadero protagonista. Eso sí, para disfrutarla en su punto, el primer paso es una limpieza correcta.
Antes de empezar: qué partes se aprovechan
Uno de los errores más comunes al preparar borraja es pensar que hay que limpiarla hoja por hoja. Karlos Arguiñano lo deja claro desde el principio: no hace falta complicarse.
De la borraja se aprovecha prácticamente todo el tallo. Las hojas más verdes y duras se pueden retirar, pero el resto del tallo se utiliza sin problema. Basta con eliminar la parte trasera o más seca y trabajar el resto con normalidad.
Cómo limpiar la borraja paso a paso
El método es directo y eficaz. Primero se corta un poco la parte final del tallo, la zona más dura, y a continuación se trocea la borraja en pedazos de unos 2 o 3 centímetros, un tamaño cómodo tanto para lavar como para cocinar después.
Una vez cortada, se pasa al lavado, que es la parte más importante del proceso. La borraja suele traer tierra y arena entre los tallos, por lo que conviene lavarla con calma.
Se coloca en un bol amplio con abundante agua fría y se mueve bien con las manos para que la suciedad se desprenda. Después se escurre y se repite el proceso con agua limpia. En muchos casos, un segundo lavado es suficiente para dejarla perfectamente limpia.
Como resume Karlos Arguiñano, no se trata de limpiar cada hoja por separado, sino de lavar bien el conjunto. Con agua, movimiento y un par de aclarados, la borraja queda lista para cocinar.
La importancia de un buen lavado
El lavado es clave porque la borraja crece cerca del suelo y suele acumular restos de tierra y arenilla. Si este paso se hace bien, el resultado final mejora muchísimo.
Moverla en el agua, dejar que la tierra se vaya al fondo del bol y cambiar el agua las veces necesarias garantiza una verdura limpia, sin restos desagradables al comerla. Es un gesto sencillo que marca la diferencia en el plato.
Cocción: el paso que termina de afinar la borraja
Una vez limpia, la borraja está lista para cocerse. La cocción no solo la ablanda, sino que termina de eliminar cualquier resto de suciedad que pudiera quedar.
Se suele cocer en agua con sal hasta que esté tierna, un punto que se reconoce fácilmente al pinchar el tallo. Después, se escurre bien y ya se puede utilizar en distintas recetas: con patata, salteada, con jamón o simplemente aliñada con un buen aceite de oliva.
El valor nutricional de la borraja
Además de su interés culinario, la borraja destaca por su perfil nutricional ligero y equilibrado, lo que explica por qué ha estado tan presente en la cocina tradicional. Es una verdura con un alto contenido en agua, baja en calorías y fácil de digerir, ideal para platos sencillos y de cuchara.
Desde el punto de vista nutricional, la borraja aporta vitaminas y minerales importantes. Destaca especialmente por su contenido en vitamina C, que contribuye al sistema inmunitario y ayuda a la absorción del hierro, y en vitaminas del grupo B, necesarias para el metabolismo energético y el buen funcionamiento del sistema nervioso.
También es una buena fuente de minerales como potasio, calcio y hierro, presentes en cantidades moderadas pero interesantes dentro de una dieta variada. El potasio ayuda a regular el equilibrio de líquidos y la función muscular; el calcio contribuye al mantenimiento de huesos y dientes; y el hierro resulta especialmente útil en dietas donde se busca reforzar la ingesta de este mineral de origen vegetal.
Además, su contenido en fibra favorece la digestión y aporta sensación de saciedad, sin resultar pesada. Por todo ello, la borraja se adapta muy bien a recetas ligeras, cremas, purés o platos combinados con legumbres, arroz o pescado, donde suma valor nutricional sin restar protagonismo al conjunto.
Más ideas para cocinar la borraja
Una vez limpia y cocida, la borraja ofrece muchas posibilidades más allá de las recetas clásicas. Su sabor suave permite combinarla con pescados, mariscos, arroz o incluso presentaciones más elaboradas sin perder protagonismo.
Por ejemplo, funciona muy bien en platos marineros como la borraja con mejillones, donde aporta frescura, o acompañando pescados de carne firme, como en el medallón de rape con borraja, una combinación equilibrada y elegante,
También encaja en platos de cuchara, como este arroz caldoso con borraja y langostinos, donde la verdura aporta suavidad al conjunto,
En versiones más vegetales, se puede integrar en preparaciones como la borraja con puré de calabaza, o en platos templados y completos como la borraja con garbanzos, perfecta para el día a día,
Estas recetas demuestran que, una vez dominada la limpieza, la borraja se adapta a registros muy distintos, desde los más sencillos hasta propuestas más elaboradas.