Salsas caseras
Salsa buffalo casera al estilo de Karlos Arguiñano
Una salsa intensa y untuosa, ideal para acompañar carnes fritas, alitas o platos que piden un toque picante y cremoso
Hay salsas que nacen para acompañar y acaban robando protagonismo. La salsa buffalo es una de ellas: intensa, ligeramente picante y con una textura untuosa que transforma carnes y fritos en algo mucho más apetecible. Su preparación es sencilla, pero como ocurre con muchas recetas básicas, el resultado depende de respetar los tiempos y el fuego.
Aprender a hacer una buena salsa buffalo en casa permite ajustar el picante, controlar la untuosidad y usarla más allá de las clásicas alitas, convirtiéndola en un recurso versátil para completar muchos platos del día a día.
Índice de contenidos
Ingredientes
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200 mililitros de salsa picante
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100 gramos de mantequilla
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2 cucharaditas de cayena molida
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2 cucharaditas de pimentón picante
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1 cucharadita de ajo en polvo
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1 cucharadita de harina de maíz refinada
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1 cucharadita de azúcar
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vinagre
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
5 m
Cocinado
10 m
Tiempo total
15 m
Alérgenos
Leche
Paso a paso
Funde la mantequilla
Coloca la mantequilla en un cazo a fuego suave y deja que se funda lentamente, sin que llegue a hervir ni a tomar color. Este paso es clave para que la salsa quede fina y no se separe.
Incorpora la salsa picante
Añade la salsa picante a la mantequilla fundida poco a poco, removiendo de forma constante para que ambas se integren correctamente.
Ajusta con vinagre
Incorpora un chorrito de vinagre para equilibrar la grasa y potenciar el sabor. Remueve para que quede bien repartido.
Añade las especias
Con la mantequilla ya fundida y la salsa picante y el vinagre integrados, añade las especias directamente a la mezcla. Remueve bien para que se disuelvan y se repartan de forma uniforme, aportando sabor sin alterar la textura de la salsa.
Mezcla y liga la salsa
Mantén la salsa a fuego bajo y remueve hasta que tenga una textura homogénea, brillante y ligeramente espesa. No debe hervir en ningún momento.
Sirve o utiliza en la receta
Utiliza la salsa caliente para napar carnes, alitas o acompañar el plato elegido, repartiéndola de forma uniforme.
Consejos y trucos
Cocina la salsa a fuego bajo para evitar que la mantequilla se separe y la textura se estropee.
Ajusta el nivel de picante al final, cuando la salsa ya esté ligada.
Utiliza la salsa caliente para que conserve su textura cremosa.
Preguntas y respuestas
¿Existen distintos tipos de salsa buffalo?
Sí. Aunque la base de la salsa buffalo es siempre similar, existen distintas versiones según el nivel de picante y la proporción de mantequilla y salsa picante. Algunas son más intensas y especiadas, mientras que otras resultan más suaves y cremosas. Ajustar estos elementos permite adaptar la salsa al plato y al gusto de cada comensal.
¿Se puede suavizar la salsa buffalo?
Sí, reduciendo la cantidad de salsa picante o añadiendo un poco más de mantequilla se consigue una versión más suave y equilibrada.
¿Con qué platos combina mejor la salsa buffalo?
Es perfecta para alitas de pollo, nuggets de garbanzo, patatas asadas en freidora de aire o puerros asados al horno, ya que su intensidad realza platos sencillos.