Ecología

¿Por qué es tan importante mejorar la calidad de aire?

¿Por qué es tan importante mejorar la calidad de aire?

La contaminación del aire es el problema ambiental que mayor riesgo genera en la salud humana. Un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) indica que una de cada ocho muertes de personas en Europa está vinculada a la contaminación del aire.

La calidad de aire es fundamental para la vida humana y los demás seres vivos del planeta. Actividades como la Industria y el Transporte son las principales culpables de la contaminación del aire.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que el aire contaminado contribuye en la afección y el empeoramiento de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Por eso, es muy importante saber qué efectos tiene la contaminación del aire tanto para el paneta como para nuestro hogar.

EN EL PLANETA

El aire contaminado se produce por el desprendimiento de gases contaminantes. Estos gases agravan el llamado "efecto invernadero", aumentando la temperatura de la Tierra. Este desequilibrio en la temperatura propicia cambios en el clima como el ascenso en el nivel del mar, cambios en las precipitaciones (inundaciones, huracanes), la desaparición de bosques, extinción de muchas especies, entre otros.

Los principales gases contaminantes son el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el oxido nitroso (N2O) y el ozono (O3). Estos gases están fuertemente vinculados a la actividad humana, sobre todo la actividad industrial.

Un efecto positivo de la crisis sanitaria por la Covid-19, y del parón industrial que provocó a nivel mundial, fue un stop a la constante contaminación que se producía en mundo. Solo en China, durante el confinamiento, la calidad del aire mejoró drásticamente, aportando un aumento de un 21.5 % más que el año anterior. Y todo esto en el periodo de un mes.

Y no fue el único país en reducir la contaminación del aire. Italia, España, Portugal, Alemania, países americanos, asiáticos, indochinos, oceánicos, todos ellos tuvieron que tomar medidas para hacer frente al coronavirus, medidas que afectaban gravemente al crecimiento económico, pero que, paradójicamente, beneficiaban fuertemente la salud del planeta.

Una reducción de las emisiones de dióxido de nitrógeno en las principales ciudades del mundo atrajo la vida natural. Los canales de Italia se limpiaron, la vida salvaje volvió a las urbes. El confinamiento, sin duda, nos recordó que detrás de toda nuestra vida social e industrial estaba la vida salvaje y natural.

EN LA SALUD HUMANA

Un informe de IQ AirVisual, que analiza en tiempo real la calidad del aire, reveló que el 92% de la población mundial respira tóxico.

Otro informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el aire contaminado agrava las enfermedades cardiovasculares y respiratorias y que está directamente relacionado con la muerte prematura de siete millones de personas al año.

Existen unas partículas, PM2,5, que indican de forma más precisa del nivel de contaminación en las urbes. Estas partículas, que son generadas por las emisiones de los vehículos diesel, la industria y la quema de carbón, ponen en riesgo la salud humana, pues penetran en las vías respiratorias agravando enfermedades respiratorias.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Como sociedad:

  • Se debe fomentar el uso del transporte público para reducir las emisiones de CO2 de los vehículos privados.
  • Se deben prohibir los combustibles domésticos nocivos para la calidad del aire y garantizar el acceso a energías domésticas asequibles y limpias.
  • Se debe fomentar la innovación en toda la sociedad: Promover tecnologías limpias en las actividades industriales y energéticas.

A nivel personal:

  • Puedes reducir tu consumo en carnes o lácteos. Con esto, contribuyes a reducir las emisiones de metano que emite el ganado.
  • Reciclar. No quemes basura, pues los gases que desprende la basura quemada contribuye a contaminar el aire.
  • Disminuye el uso de plásticos en tu hogar y fuera de ella.
  • Opta por sistemas de calefacción eficientes.
  • Apaga la luz cuando no la necesites y todos los aparatos eléctricos cuando no los uses.
  • Opta por el uso de la bicicleta, coches híbridos o eléctricos. Por ejemplo, también puedes apagar el motor cuando estés parado.
  • Compra de forma sostenible. Haz tu vida más eco, en la limpieza, en el consumo de productos, en la compra de enseres personales.
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