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Perros en invierno: ¿Es posible que se congelen sus patas mientras pasean por la nieve?

Perros en invierno: ¿Es posible que se congelen sus patas mientras pasean por la nieve?

Descubre qué características tienen las almohadillas de nuestra mascota y toma nota de 4 consejos muy importantes para cuidarlas y protegerlas.

¡Qué preciosa estampa nos deja siempre la nieve! ¿Quién se puede resistir a admirarla y jugar con ella? Nuestros peludos tampoco deben quedarse sin disfrutar de sus paseos diarios. Pero, en estos días tan fríos e invernales siempre nos sale la misma duda, ¿se congelarán sus patitas al andar sobre el suelo nevado?

Perro pequeño en la nieve

Según un estudio de la Universidad Yamazaki Gakuen en Tokio, los perros pueden pasear y correr por la nieve sin notar el frío en sus patitas. ¿La razón? La grasa que tienen acumulada en las almohadillas de sus patitas hace que se enfríen menos que otros tejidos de su cuerpo.

Además, las arterias que le ofrecen sangre a esas almohadillas de las extremidades tienen redes muy pequeñas de venas y vénulas que intercambian calor. Es decir, cuando llega la sangre caliente a través de las arterias, ésta se transmite a las vénulas que la mantienen a buena temperatura.

¡Es un claro sistema de protección ante el frío! Y lo más curioso es que también se ha detectado un sistema similar ante la congelación en animales como los pingüinos antárticos y los delfines.

Su protección también proviene de los orígenes

Aunque no lo creáis, la propia protección de nuestros peludos proviene de sus orígenes. Según la revista Veterinary Dematology, los primeros perros surgieron en climas fríos donde su anatomía supondría una ventaja evolutiva para sobrevivir.

Huella de perro sobre la nieve

Características de las almohadillas

  • Capa córnea gruesa: se trata de una capa de la piel formada por queratocitos, es decir, células epiteliales que sintetizan queratina y por tanto, son una proteína usada como protección.
  • Capa lúcida amplia: es la capa que se sitúa sobre la córnea gruesa y sólo se puede observar en las almohadillas y la trufa.
  • Glándulas atriquiales: se tratan de las glándulas sudoríparas que segregan sudor. En el caso de los perros, sólo se encuentran en las almohadillas ya que no hace falta en ninguna otra parte de su cuerpo.
  • Grasa: aunque no disponen de pelo en esta zona, sí es cierto que se acumula mucha grasa que evita la pérdida del calor.

Por otro lado, tanto los folículos pilosos que crean el pelo como las glándulas sebáceas que segregan sebo para proteger la piel y el pelo son innecesarias en las almohadillas.

Pata y almohadilla de perro

Recomendaciones y consejos para cuidar las almohadillas

No todas las razas de perro aguantan el frío de igual manera y dado que sus almohadillas se encuentran en una de las zonas que más daño puede padecer, os enseñamos varias recomendaciones y consejos para cuidarlas y mantenerlas fuertes y sin problemas:

1.- En los días de heladas y nieve, evita pasear sobre suelos de piedra ya que son las zonas que estarán más frías. Lo mejor es que elijas suelo de tierra o hierba para dar un paseo.

2.- Si vas a llevar el perro a la nieve, es importante que tengas en cuenta varios aspectos para protegerle sus patas. Puedes optar por:

3.- Dado que a ellos también se les reseca la piel por el frío y se pueden crear grandes grietas dolorosas, aplícale cremas hidratantes especiales en sus almohadillas. Y en caso de que aparezca alguna lesión o problema grave, no dudes en llevarlo al veterinario.

4.- En cuanto a los cachorros, hay que tener mucho más cuidado ya que sus almohadillas todavía no han desarrollado la protección necesaria y se pueden realizar heridas más rápido. Para ello, es mejor no sacarle a la calle si está nevada o helada.

Perro con una botita de nieve

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