Cómo evitar que las manzanas se oxiden
6 trucos que no fallan para evitar la oxidación de las manzanas
La manzana es una de las frutas más consumidas durante todo el año. Sana, nutritiva y perfecta para tomar entre horas. Sin embargo, tiene un inconveniente: se oxida muy rápido. El color marrón que adquiere al de pocos minutos de cortarla puede volver a este dulce bocado menos apetecible o, incluso, fastidiar la presentación de un plato que estamos preparando.
¿Qué podemos hacer para evitar que las manzanas se oxiden tan rápido?
Para impedir que las manzanas se vuelvan marrones nada más cortarlas y poder disfrutar de una fruta brillante y crujiente en cualquier momento del día existen una serie de trucos infalibles.
Zumo de limón para evitar la oxidación
Cuando cortamos una manzana y queda expuesta, se produce lo que se conoce como oxidación; que no es más que una reacción natural de la propia fruta al contacto con el aire. Su objetivo es evitar cualquier infección y, como consecuencia, el color de la fruta se torna de un tono marrón intenso y su textura se vuelve más blanda. Lo que la hace mucho menos apetecible.
Una forma muy sencilla de retrasar este proceso de oxidación es utilizando jugo de limón. Exprime unas gotas de jugo de limón sobre las manzanas partidas y deja actuar durante 5 minutos. Una vez transcurrido este tiempo, enjuágalas con agua fría para eliminar la acidez y, listo. Conseguirás que se mantengan brillantes y frescas por mucho más tiempo.
Sumergir la manzana en agua con sal
Otro método para evitar la oxidación consiste en diluir media cucharadita de sal en un litro de agua fría y sumergir los trozos de manzana durante 5 minutos. Después, retira y aclara con agua fría.
De esta forma, conseguirás que la manzana nunca pierda su color y textura natural. Así, podrás llevarla cortada al trabajo o podrás usarla cómo parte de la comida para llevar a un pícnic al aire libre sin ninguna preocupación.
Meter la manzana en agua fría
Si vas a utilizar las manzanas, por ejemplo, para preparar un postre, una vez cortadas, sumérgelas en un bol con agua fría durante 5 minutos y cubre la superficie con papel de cocina. Así evitarás que entren en contacto con el aire y se pongan feas antes de utilizarlas.
Bañar la fruta en zumos y refrescos cítricos
Los zumos y refrescos de cítricos o de piña contienen ácido cítrico que retrasa el proceso de oxidación de la fruta durante, al menos, 8 horas.
Coloca las manzanas en un bol y vierte encima el zumo o refresco elegido. Deja actuar entre 3 y 5 minutos. Después, puedes consumir directamente y disfrutar del sabor agregado o enjuagar los trozos en agua fría. Los refrescos tienen gran cantidad de azúcares añadidos, lo que puede hacer que la manzana quede pegajosa si no se limpia bien.
Evolver en papel film y bolsas de vacío
Uno de los métodos más simples y efectivos es cubrir la manzana con papel film de cocina una vez cortada. También puedes utilizar bolsas de cierre al vacío. De esta forma, la pulpa de la manzana no entra en contacto con el aire, evitando que se oxide.
En caso de utilizar papel film, envuelve la manzana tan fuerte como puedas y evita dejar arrugas. Si queda algo de aire dentro del plástico, la fruta comenzará a oxidarse.
Estos son los mejores trucos para evitar la oxidación de la manzana. Aun así, el truco definitivo es no cortarla hasta que la vayas a consumir, si es posible, o mantenerla fresca en la nevera, ya que el frío retrasa el proceso de oxidación de la misma.
Recetas con manzana
Una vez solucionado el problema de la oxidación, puedes consumir la manzana tal cual, llevarla a cualquier sitio para picar entre horas o preparar deliciosas recetas con manzana, tanto dulces —una tarta de manzana, un crumble de manzana o apple crumble o un bizcocho de manzana asada— como saladas.