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Descubre cómo cultivar el algarrobo, un árbol beneficioso para el ecosistema


El algarrobo es, sin duda, una de las plantas mediterráneas por excelencia. Su fruto, llamado algarroba o garrofa, es utilizado como alimento tanto para animales como para humanos, por lo que su cultivo tiene relevancia comercial. ¡Se ha llegado a utilizar incluso como sustituto del chocolate!

En este artículo hablaremos de su historia, sus características y sus cuidados para que puedas cultivarlo en tu jardín. ¡Toma nota!

Descripción general del algarrobo

El algarrobo (Ceratonia siliqua), también conocido como garrofero, es una especie arbórea que pertenece a la familia de las fabáceas. Es originario de la cuenca mediterránea, extendiéndose por las costas de Europa, Asía y el norte de África.

La altura media de este árbol perennifolio es de unos 5-6 metros, existiendo ejemplares que pueden alcanzar los 10 metros.

Presenta un tronco de corteza rojizo-grisácea gruesa, del cual brotan ramas muy densamente pobladas por sus hojas. Estas hojas son de color verde oscuro y se encuentran divididas en foliolos (hojas formadas por "pequeñas hojitas").

¿Cómo es la flor del algarrobo?

Se trata de una especie generalmente dioica, es decir, un mismo individuo es productor de flores masculinas y femeninas. Estas flores son bastante curiosas y poco frecuentes, ya que son pequeñas, se agrupan en racimos y carecen de pétalos, por lo que muchas veces su floración pasa desapercibida.

flores del árbol algarrobo

Cuando logran ser polinizadas, por el viento o por insectos, dan lugar a un fruto conocido como algarroba o garrofa. Se trata de una vaina que, cuando es inmadura, es verde y flexible y que, durante septiembre, madura y se vuelve dura, de tacto parecido al cuero y de color castaño oscuro, en cuyo interior encontramos las semillas rodeadas de una pulpa dulce.

Se trata de vainas altamente impermeables, lo que conlleva una lenta germinación, pero que dota de gran longevidad a la semilla, logrando mantener la viabilidad incluso 4 años después de su producción.

fruto del algarrobo

Todo el fruto es comestible, y el poder germinativo de las semillas no se ve afectado por la digestión, lo que favorece la dispersión de la especie.

¿Qué se puede hacer con el fruto del algarrobo?

El principal uso de este alimento, ya desde la antigüedad, es la alimentación del ganado, debido a que es un fruto muy barato de producir. Sin embargo, sobre todo en época de hambrunas como los periodos de entreguerras y postguerra, se ha llegado a utilizar como alimento para las personas, estando en auge en la actualidad.

Con el algarrobo puede producirse la bebida de garrofa y el falso chocolate, alimentos sucedáneos en momentos en los que estos productos no estaban disponibles.

Por ser considerado un alimento fuente como pienso para el ganado, ha sido desprestigiado durante gran parte de la historia, aunque en los últimos tiempos esto está cambiando debido a que varios estudios apuntan a sus propiedades beneficiosas, por lo que es común encontrarlo como ingrediente de postres (sobre todo como sustituto del chocolate) y como componente de productos dietéticos debido al gran poder saciante que tienen sus semillas.

usos del fruto del algarrobo

En la antigüedad se utilizaban las semillas del algarrobo como patrón del quilate (unidad de peso utilizada en joyería) por una de sus características: la uniformidad en el tamaño y peso de cada una de ellas, lo que las hacía aptas para una comparación muy precisa.

Cuidados del algarrobo

Ubicación

El algarrobo es una especie que debe situarse en el exterior, en climas que cuenten con una temperatura suave y más o menos constante, como ocurre en la cuenca mediterránea. No tolera el frío extremo (por debajo de -7 oC) ni el calor (por encima de los 45 oC), por lo que su cultivo en zonas de interior puede ser complicado.

El sol debe incidirle de manera directa para lograr un buen crecimiento, y debe situarse en un espacio y suelo amplios y alejados de tuberías, ya que produce fuertes y largas raíces en búsqueda de humedad. Cuando se encuentra en unas condiciones óptimas es un árbol muy resistente que apenas necesita cuidados.

Riego

El riego debe ser moderado, motivo por el que es una especie que tradicionalmente se ha cultivado en secano. Debe enfocarse a la base del árbol, no necesitando el agua de tratamiento especial, ya que el algarrobo no tiene exigencias específicas sobre las sales que contiene.

Tolera muy bien las sequías, aunque lo ideal para lograr una buena producción es aplicar riegos cada 3 o 4 días.

Suelo y abono

El algarrobo prefiere suelos calizos y sueltos que permitan una mejor permeabilidad del agua, por lo que en su cultivo se suele arar el suelo cercano, de manera que la tierra se encuentre suelta. Sin embargo, gracias a su robustez, suele crecer incluso aunque el suelo no cumpla las condiciones idóneas.

Si el cultivo del algarrobo se desarrolla en maceta debe utilizarse un sustrato universal, pero que lleve perlita.

árbol algarrobo

No suele ser necesario el uso de abonos, aunque se ha demostrado que la fertilización ayuda a obtener un mayor número de garrofas, y de mayor tamaño.

Esta escasa necesidad de abono se debe a que es una planta que pertenece al grupo de las leguminosas, árboles que en sus raíces establecen una relación simbiótica con bacterias del género Rhizobium, capaces de captar el nitrógeno del aire y fijarlo en forma de nitratos, por lo que ayudan a enriquecer el suelo de nutrientes de forma automática.

Si queremos abonar deberemos hacerlo en primavera y verano con abonos orgánicos como el guano o el estiércol.

Reproducción

El método de reproducción más generalizado es gracias a las semillas de sus vainas. Los árboles resultantes, aunque son más resistentes, tienen un desarrollo más lento y no tienen por qué replicar las características de la planta de la que provienen. Es por ello que, al germinar, son sometidas a un injerto para cultivar las variedades más comerciales y así asegurar la producción del fruto.

Como habéis podido ver, el cultivo del algarrobo es muy sencillo, y actualmente se encuentra en auge, por lo que os animamos a que lo cultivéis en vuestro jardín.

Preguntas frecuentes sobre el algarrobo

¿Cuánto tiempo tarda en crecer un árbol de algarrobo y en dar fruto?

El algarrobo es un árbol de lento crecimiento, su velocidad depende de las condiciones ambientales (disponibilidad de agua, temperatura, riqueza del suelo, exposición solar...) ya que, entre otros factores, su localización puede provocar que haga un reposo invernal o no. 

algarrobo

Un árbol puede comenzar a producir frutos unos 7-8 años después de su germinación, o algo más rápido en torno a los 5-6 años si tras la germinación se le realiza un injerto. En ambos casos la producción más óptima de frutos se da una vez superado los 10 años de la germinación.

¿Qué plagas y enfermedades pueden afectarle?

A pesar de ser un árbol sumamente robusto, puede verse afectado por plagas y enfermedades como las de la oruga Zeuzera pyrina, que perforan y se alimentan de la madera. Puede ser especialmente susceptible al ataque de hongos que pudren sus raíces si el suelo no drena bien el agua o si realizamos un riego excesivo.

¿Cómo y cuándo podar algarrobos?

Una poda anual de formación es muy importante para que el árbol desarrolle una estructura óptima, aunque esta debe hacerse durante el otoño, cuando haya terminado la producción de frutos. Se recomienda eliminar las ramas que no sean útiles, estén secas, sean bifurcaciones o brotes defectuosos.

¿Qué función cumple el algarrobo en el ecosistema?

El algarrobo es una planta clave y muy característica del ecosistema mediterráneo. Según algunos estudios la producción del fruto del algarrobo es el principal beneficio directo para las comunidades rurales y el ecosistema. Sin embargo la función ecosistémica del algarrobo no es solamente la producción de alimento, si no que ayuda al reciclado de nutrientes y a la biodiversidad de especies alrededor de los árboles. 

Se ha demostrado que el cultivo extensivo del algarrobo en coexistencia con zonas de vegetación natural atrae mayor cantidad de biodiversidad que cuando este cultivo no existe, por lo que el mantenimiento de bancales de esta especie puede ser muy útil para conservar este ecosistema.

Esta característica es conocida como Isla de fertilidad y representa sin duda uno de los beneficios ecológicos más importantes del algarrobo, sobre todo en ecosistemas con suelos pobres en nutrientes.

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